Ciudadanos dice que el actual líder del PP es “el principal escollo” para un pacto a tres con PP y PSOE

Habrá apaño antes de repetir elecciones y Mariano Rajoy entregará su propia cabeza como baza

Los barones siguen sin fiarse de Pedro Sánchez: le exigen ver el pacto que ofrece a Iglesias

Habrá apaño antes de repetir elecciones y Mariano Rajoy entregará su propia cabeza como baza
Mariano Rajoy (PP). David Mudarra.

Desde el partido de Albert Rivera aseguran que el presidente en funciones no es la persona idónea para encabezar la lucha contra la corrupción, uno de los principales objetivos del partido naranja

Por Alfonso Rojo

Que algo sea malo o muy perjudicial, incluso para su propietario, no significa que no puede ocurrir y por tanto no hay que descartar todavía que el PSOE de Pedro Sánchez saque adelante su apaño con los podemitas de Pablo Iglesias y que España se sumerja hasta el corvejón un par de años en el despropósito, el sectarismo, la ocurrencia y la tontería (Señores del PSOE, no es lluvia; es pis).

Todo es posible, pero al día de hoy, viendo como se están repartiendo las cartas, lo que sugieren las encuestas y lo que cada uno se juega en el envite, da la impresión de que al final habrá un apaño entre PP, Ciudadanos y PSOE, que permita evitar la repetición de elecciones y que el país de un paso al frente.

Será al final, allá por marzo, después de muchas semanas de postureo, vacuidades y faroles y tendrá como colofón, casi con toda probabilidad, un dramático anuncio de Mariano Rajoy (La primera en la frente… y otra vez la corrupción y los cuentos de siempre).

Hoy no puede el líder popular mover ficha o hacer propuestas, porque todo lo que diga chocará con un rotundo ‘no‘, pero cuando se agoten los plazos, al borde del abismo, lo más probable es que ofrezca su cabeza en bandeja de plata (Na­die po­día sos­pe­char que se le su­biría la san­gre a la ca­be­za).

Esgrimiento el ‘interés de España’, dirá que se echa a un lado y deja vía libre para que otra persona del PP, que no sea tan odiada por Pedro Sánchez como él y con un historial lo suficientemente corto como para no tener mácula alguna, encabece un Ejecutivo con resplado de Ciudadanos y la abtención positiva del PSOE, que gobernaría menos de dos años, empujaría reformas sustanciales pactadas por los tres partidos y daría paso a unas elecciones adelantadas cuyo resultado, a día de hoy, es totalmente imprevisible.

Ese es el esquema y la previsión con el que está actuando Albert Rivera. Las cosas se han complicado en los tres últimos días para el Partido Popular y para su presidente.

Aunque los de Génova reiteran que la corrupción no tiene por qué condicionar los pactos o acuerdos de cara a una posible investidura, lo cierto es que sí les está pasando factura (Del ‘Luis, sé fuerte’ al ‘Alfonso, te quiero, coño’: la corrupción del PP acorrala a Rajoy).

Ciudadanos ve muy difícil que se pueda llegar a ningún acuerdo con PP y PSOE si Mariano Rajoy es el candidato. Tras la macro operación llevada a cabo en Valencia, donde la Guardia Civil investiga un posible delito de blanqueo de capitales en el corazón de PP valenciano, cerrando cada vez más el círculo en torno a la que fuera alcaldesa de la ciudad y nombre de peso entre los populares, Rita Barberá, los representantes de Ciudadanos han cuestionado la figura del presidente del Gobierno en funciones como la persona «idónea que pueda liderar la lucha contra la corrupción».

Rivera ha subrayado que no serán ellos los que pidan otro candidato:

«No le corresponde a Ciudadanos decidir el candidato del PP» (Albert Rivera advierte de que Rajoy «no puede abanderar» la lucha contra la corrupción).

Es el Partido Popular y más concretamente, Mariano Rajoy, quien deberá tomar la decisión de dar o no un paso atrás y de ese modo facilitar la formación de un Gobierno estable que impida la celebración de unas nuevas elecciones.

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