El PSOE elegirá a su secretario general en primarias el 8 de mayo

Los barones del PSOE le prorrogan 99 días la vida a Pedro Sánchez

El ambicioso líder socialista que da literalmente en manos de Albert Rivera y de un pacto con Ciudadanos

Los barones del PSOE le prorrogan 99 días la vida a Pedro Sánchez
Pedro Sánchez. EP

Aunque los 'apartachik' de Ferraz y los líderes regionales han pactado como fecha intermedia el 22 de mayo, el calendario es diabólico para Sánchez, porque el Congreso sería justo antes de una hipotética repetición de las elecciones

Por Alfonso Rojo

Todos emergen sonrientes, como es preceptivo en política y aconsejan con denuedo los asesores de imagen, pero la procesión va por dentro y en el caso de Pedro Sánchez debe ser a estas horas casi funeraria.

La batalla a entre Pedro Sánchez y los más poderosos presidentes autonómicos se ha revelado con toda crudeza en este comité federal. A primera hora de la mañana los barones doblaron el brazo al secretario general al imponerle una fecha para el congreso del partido.

Una hora después, el líder del PSOE infligía un golpe del todo inesperado al anunciar que pensaba someter a la militancia del partido los preacuerdos a los que pudiera llegar con otras fuerzas políticas para que los avalaran o rechazaran.

Con este golpe de efecto Pedro Sánchez contrapone al máximo órgano de dirección del partido con las bases, con los militantes. Esta propuesta no figura en los estatutos ya que en la ley del PSOE corresponde al comité federal decidir con quién se pacta un gobierno y con quienes se establecen alianzas.

LAS FECHAS CALCULADAS

Anoche, en el debate de 24Horas de TVE, tras recibir un mensaje por Whatsapp de un alto dirigente socialista, anuncié que Susana Díaz, García Page, Fernández Vara y algún otro dirigente regional socialista, habían cedido ante Sánchez y los suyos y que el Congreso del PSOE tendría lugar en junio de 2016.

Al final no ha sido tanto. Este sábado 30 de enero, en la sede que tienen en  la madrileña calle Ferraz, los barones han vuelto a la carga y tras un tira y afloja con Sánchez, Luena, Hernando, Oscar López y los que esperan ansiosos un pacto a multiples bandas que les meta en La Moncloa, se ha  acordado un calendario sensiblemente más perjudicial para las aspiraciones de los ‘aparatchis.

El PSOE celebrará su Congreso, ese en el que los disidentes, discrepantes y agraviados esperan ajustar cuentas con la actual dirección, el 22 de mayo de 2016. Y dos semanas antes, exactamente el dia 8 de ese mes, habrá primarias para elegir secretario general.

No son fechas inocuas porque, de no saltar una sorpresa y mayúscula, ambos eventos se concretarán antes de que se puedan repetir en España las elecciones generales, si nadie logra la investidura en los tres meses largos que restan.

Con este apaño del calendario, los dirigentes socialistas han evitado una votación que hubiera puesto de manifiesto la fractura interna del PSOE.

La fecha acordada finalmente que proponían federaciones como Andalucía, Asturias, Castilla La-Mancha, Extremadura y Aragón.

Letal para Sánchez porque, en el supuesto de que haya que repetir elecciones generales, la votación para renovar o confirmar al secretario general será antes de la nueva cita con las urnas, que previsible antes de junio.

Un sector relevante del PSOE da por seguro que en unas nuevas primarias, la elegida por las bases será Susana Díaz y que Pedro Sánchez será ‘liquidado’.

EN EL CORREDOR DE LA MUERTE

Puede ocurrir un milagro, pero todo indica que al ambicioso y tenaz Sánchez le quedan  99 días de vida política.

Si no logra urdir un apaño que le convierta en presidente del Gobierno, el ambicioso secretario general será muy pronto un ‘cadáver‘ y con él se irán por el sumidero Luena, López, Hernando y los demás, incluidos los socialistas que ahora mandan en la Federación de Madrid.

Lo único que podría salvarle y dar un vuelco completo a la situación, es que Albert Rivera abandonara sus atalaya y aceptara que Ciudadanos respaldase las aspiraciones presidenciales del actual secretario general socialista.Con Pablo Iglesias y Podemos por el medio, además de las ‘mareas‘, Compromis, los catalanes de Ahora en Comú y otros,  el giro de Rivera parece inimaginable.

PALABRAS, PALABRAS, PALABRAS…

Este sábado, en la reunión del Comité Federal del PSOE, Pedro Sánchez comenzó reiterando ante los presidentes autonómicos y secretarios regionale que él en caso alguno pedirá el voto a partidos independentistas para ser investido presidente del Gobierno.

Es lo mismo que les había dicho, uno a uno la víspera y como el viernes, en bloque, los actuales presidentes de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Asturias exigieron mayores precisiones.

Ante la prosibilidad de que organizaciones que quieren romper España como ERC o JxS opten llegado el momento por abstenerse o no participar en la votación, y que por esa vía llegue el Sánchez con el respaldo del podemita Pablo Iglesias accediera aritméticamente a la presidencia del Gobierno, introdujeron una palabra clave: «Complicidad«.

El Comité Federal, además de reafirmarar este sábado los límites para negociar que tiene Sánchez y su equipo, han exigido que quede por escrito que el actual candidato socialista no ascenderá a la presidencia y será investido con la connivencia por abstención o ausencia de los independentistas y sus grupos afines.

SÁNCHEZ SE AGARRA A UN CLAVO ARDIENDO

Consciente de lo que se le viene encima y tratando de salvarse como sea, el ambicioso secretario general se ha sacado a ultima hora un conejo de la chistera.

Pedro Sánchez ha sorprendido a última hora este sábado anunciando que consultará a los 198.000 militantes del PSOE sus posibles pactos de investidura con Podemos, Ciudadanos, IU o el PNV.

La jugada no es inocente. Sabe que la masa socialista, tras casi veinte años de ser bombardeada con la caricatura zapateril y guerracivilista de que el PP es un partido xenófobo, antifeminista, que odia a los trabajadores e intenta dejar sin sanidad a los humildes y sin escuela a los necesitados, no ve con malos ojos cualquier apaño contra los populares, aunque eso implique abrazarse a los separatistas o a los antisistema.

Entre ese contingente, mucho más volátil, irreflexiva y la izquierda ideológicamente que la dirección, tiene garantizado el «» a cualquier cosa que pueda apellidar con la palabra ‘progresista‘.

Golpe de efecto del secretario general socialista, que debe de haber sentado a cuerno quemado a Susana Díaz y los demás.

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