El exvicepresidente del Gobierno ataca a los "niños malcriados" del partido de Pablo Iglesias

El socialista Alfonso Guerra ve “semejanza” entre Podemos y los golpistas del 23-F

Pedro Sánchez ve la investidura “muy difícil” pero con mimbres para intentarlo

El socialista Alfonso Guerra ve “semejanza” entre Podemos y los golpistas del 23-F
Alfonso Guerra, exvicepresidente del Gobierno y durante 20 años eje central del PSOE. PD

No los traga y este 6 de febrero de 2016, el socialista Alfonso Guerra ha vuelto a dejar apente sus profunda su antipatía por los dirigentes de Podemos.

Quien fuera vicepresidente del Gobierno con Felipe González y eje del PSOE durante veinte años, ha llamado a Pablo Iglesias y su entorno «niños malcriados» y «jóvenes altaneros».

Sobre los  postulados que defiende la formación morada, sólo ha tenido palabras de desprecio.

Ha traído a colación Guerra la «infamia» que Iglesias lanzó contra el PSOE y otras fuerzas políticas al situarlas en el «búnker» con ocasión de la elección de Patxi López como presidente del Congreso.

«Quiero que oigan con claridad mi respuesta. Eso es una infamia ante la que no puedo ni quiero callar. Estos niños malcriados que confunden la novedad con la mala educación se permiten, como una pataleta infantil, identificar a nuestro partido con el búnker».

«Uno de los nuevos políticos, uno de esos adanes que pretenden que con ellos se inauguró el mundo ha postulado al PSOE como el búnker junto a otros partidos democráticos con motivo de la elección como presidente del Congreso de los diputados de un compañero socialista vasco, Patxi López».

El histórico dirigente socialista ha recordado que los socialistas están para «seguir la senda de claridad» que marcó Múgica:

«Y para desenmascarar a los equilibristas, a los comprensivos con el horror que fantasean con razones políticas, además de confirmar nuestro rechazo a la utilización del papel de seda para envolver los crímenes».

«Hoy se habla en despachos y periódicos del derecho de autodeterminación; esa fue la bandera del terrorismo que derramó mucha sangre inocente como la de Fernando».

«Se pretende desvanecer la mancha de su reivindicación con palabras edulcorantes, y le llaman derecho a decidir pero en verdad lo que se busca es arrebatar el derecho a la democracia y a la libertad».

Este sábado en San Sebastián, Alfonso Guerra ha cerrado en la sede donostiarra del PSE el homenaje que este partido ha rendido a Fernando Múgica, asesinado por ETA hace 20 años, al que han asistido, entre otros la viuda Mapi, su hermano Enrique Múgica, ex defensor del pueblo, y sus hijos Fernando, José María y Rubén.

PEDRO SÁNCHEZ Y SUS CHANCHULLOS

Este sábado,en su afán por llegar a La Moncloa como sea y con quien sea, Pedro Sánchez se ha reunido con el PNV -respresentado por su presidente, Andoni Ortuzar y por el portavoz parlamentario en el Congreso, Aitor Esteban- y establecido ya bases para llegar a un apaño.

Los seis diputados peneuvistas son de la máxima relevancia para Sánchez para complementar una posible mayoría; ya sea con su voto a favor o, al menos, que no sea contrario.

El PNV, a quien interesa un gobierno de España lo más débil posible, ha hecho  gala de un gran pragmatismo al asegurar que no ponía al líder del PSOE condiciones insuperables, ni vetos, ni líneas rojas.

Dicen que un apoyo a Sánchez vendrá dado porque los acuerdos a los que llegue el PSOE con otras fuerzas «no colisionen con la agenda vasca«, en alusión a Ciudadanos.

«No vamos a poner condiciones imposibles».

Sánchez se las promete muy felices, pero su reto estriba en que Ciudadanos quiere que el PSOE cuente con el PP; Podemos quiere excluir completamente al partido de Albert Rivera y el PSOE querría contar con los dos.

No es posible que el candidato socialista negocie con el partido de Mariano Rajoy, y tampoco con ERC y Democràcia i Llibertad al defender estos últimos la independencia de Cataluña.

Pero quiere reunirse con ellos y decírselo frente a frente. Sánchez pretende que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, se reúna con él la próxima semana en dependencias del Congreso de los Diputados con el argumento de que él tiene el mandato constitucional del Jefe del Estado para que intente formar una mayoría que avale su investidura.

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