EL 'PACTITO' DEJA FUERA DE JUEGO A LOS PODEMITAS

Podemos maquilla su humillación con duros ataques a Sánchez y Rivera

El 'pactito' del PSOE con Ciudadanos es puro atrezzo en este gran baile de máscaras

Sánchez se la tenía guardada a Podemos. ‘Se van a enterar', dijo con el cuchillo entre los dientes cuando los barones le acusaban de ser muy blandito con Iglesias.

Una vez escenificada la enésima pataleta infantil de los podemitas abandonando las negociaciones con Sánchez, la estrategia de Podemos fue maquillar su derrota ridiculizando el pacto del PSOE con Ciudadanos con Twitter como campo de batalla.

«Pedro Sánchez y Albert Rivera estarán esta tarde en la FNAC firmando pactos de Gobierno a partir de las 19h», «Sánchez y Rivera ya se han puesto de acuerdo para gobernar, ahora solo les falta aprender a sumar», etc.

 

 

Cristina Pardo, siempre tan graciosilla, recordó que Rivera, «que dijo que no formaría parte de un pacto de perdedores y que luego dijo que se abstendría, ahora votará a favor».

La periodista de laSexta podría haber recordado que aquí todos han dicho una cosa y su contraria. ‘Pablenin’ Iglesias afirmó que «no gobernaría con PSOE y Cs; que le quede claro a todo el mundo».

Luego mutó de opinión a cambio de vicepresidencias, ministerios y televisiones públicas. El mismo Iglesias que juró que nunca sería vicepresidente de un gobierno que no presidiera. Así que hemerotecas, las justas.

La foto del coro de los niños decepcionados que nos obsequió Íñigo Errejón era la imagen de una derrota inesperada. Una cura de humildad para aquellos que se burlaban de Sánchez (‘Pedro, no mandas nada en tu partido’) creyendo que los socialistas caerían rendidos a sus pies suplicando a los bolivarianos pactar con ellos.

Porque Podemos aspiraba a una doble operación siempre dirigida contra el PSOE. Por una parte, lograr el ‘sorpasso’ y, por otra, hundirle en la ‘pasokización’ (convertirle en lo que Syriza ha logrado transformar al socialismo griego del Pasok). Fue lo que Iglesias bautizó como ‘sorpassokización’.

Pero Sánchez se la tenía guardada a Podemos. ‘Se van a enterar’, dijo con el cuchillo entre los dientes cuando los barones le acusaban de ser muy blandito con Iglesias. Y decidió que lo primordial era cerrar un acuerdo con Ciudadanos para dejar fuera de juego a Podemos.

Ya estaba bien de humillaciones, vicepresidencias y ‘sonrisas del destino’. Tenía que bajarle los humos a Iglesias y lo consiguió cuando el líder de Podemos salió en aquella memorable rueda de prensa a pedirle por favor que le diera cariño, que eran una ‘fábrica de amor’ y que por favor le sacara a pasear por el parque.

Era la prueba de que Podemos se había quedado sin interlocutor. Monedero tuvo que salir a advertirle al PSOE que se estaba «olvidando del pueblo» e instó a Sánchez a que tenga el coraje de decir que había decidido pactar su investidura con la derecha. Cuando al final el PSOE accedió a sentarse a negociar con Podemos ya tenía casi cerrado el acuerdo con Ciudadanos.

Y no deja de resultar grotesco que el secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual, salga ahora a decir que ‘no se fían del PSOE» cuando hace una semana suplicaban que les cogieran el teléfono.

EL PACTITO QUE HUMILLÓ A PODEMOS

El ‘pactito’ del PSOE con Ciudadanos es puro atrezzo en este gran baile de máscaras en el que se ha convertido la política española. Su contenido está plagado de lagunas y no resiste el menor análisis. Las críticas no se han hecho esperar.

El País llama la atención sobre su falta de ambición sobre Cataluña, el problema más importante que afronta España. ABC lo tacha de una «amalgama de compromisos políticos que tienen en común, básicamente, desmantelar la legislatura de Rajoy».

El economista Daniel Lacalle denuncia que «el documento del acuerdo incluye la creación de un nuevo organismo, observatorio o comité estatal casi por página.Y tiene 66». Provocará tarde o temprano un shock de deuda.

Y La Razón le zurra a Rivera por su atrevimiento de invocar la figura del ex presidente Adolfo Suárez y su famosa expresión: «Hay que hacer normal en las instituciones lo que ya es normal en la calle»:

«Y todo para pasar por encima de la fuerza más votada por los españoles, el PP, con el envoltorio de que lo que se persigue es un «gobierno de constitucionalistas»».

Pero eso poco le importa a Sánchez, que sale reforzado de cara a su próximo encuentro con los barones y las bases socialistas tras haber conseguido humillar a Iglesias. Los podemitas también lloran. Porque somos sentimientos y tenemos seres humanos.

 

 

@lbalcarce

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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