El presidente en funciones anda escamado por el goteo de escándalos

Rajoy guarda un as de corrupción en la manga para dar a Sánchez de su propia medicina

Albert Rivera sufre la primera jugarreta de Pedro Sánchez con Podemos por fiarse de él

Rajoy guarda un as de corrupción en la manga para dar a Sánchez de su propia medicina
Mariano Rajoy. EP

Felipe VI es quien sabe leer entre líneas el pacto de Pedro Sánchez y Albert Rivera

Desde que Mariano Rajoy conoció el calendario establecido para el debate de investidura, su obsesión ha sido acudir al Congreso a recuperar la iniciativa e intentar poner en solfa a Pedro Sánchez.

El objetivo último es el de tomar por fin el toro por los cuernos. Rajoy desearía tener la «gran intervención de su vida política» que sirva, según cuenta alguno de sus cercanos, de revulsivo al Gobierno y al PP.

Desde el 20-D los populares no han logrado levantar cabeza. Arrastran más de dos meses de polémicas con un denominador común: los casos de corrupción. El partido llega a la cita en las Cortes casi sin aliento. Está en cuestión su propia supervivencia.

El presidente del Gobierno en funciones es uno de los más escamados por el goteo de escándalos y es consciente de que Sánchez puede caer en la tentación de darle una réplica de fondo y tono muy agresiva, correosa, de demolición del Partido Popular. No logra quitarse de la cabeza el desagradable debate televisivo que tuvieron en la pasada campaña electoral.

Por si es así, Mariano Rajoy ha pedido a su círculo en La Moncloa sacar de las hemerotecas casi dos centenares de cargos diversos de su partido que han sido imputados y que finalmente han sido absueltos o su caso archivado.

Entre otros, el ministro de Industria, José Manuel Soria, acusado en su día por la juez Victoria Rosell, ahora diputada de Podemos, o el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, a quien los socialistas incluso llevaron al Supremo y que hizo frente a 14 querellas y salió absuelto. Con argumentos cargados de pruebas, Rajoy desea justificar su escrupuloso respeto a la presunción de inocencia.

Pero, también, podrá hacer frente a los ataques con otra recopilación de la corrupción del PSOE. «Lecciones las justas», dicen desde su entorno. Si se trata de golpear, echará mano de los ERE y el fraude de los cursos de formación en Andalucía, el caso del líder del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, imputado por cuatro delitos (cohecho, prevaricación, tráfico de influencias y contra la ordenación del territorio) o la implicación del aragonés Marcelino Iglesias en la manipulación de contratos públicos o una larga lista que afecta de lleno al socialismo en Cantabria, incluida la asignación de parques eólicos. Recursos para responder a acometidas de Pedro Sánchez tiene de sobra Mariano Rajoy sobre su mesa.

Para Rajoy, sin embargo, la prioridad estribará en recordar que ha sido la durísima labor de su Gobierno la que ha permitido iniciar la recuperación y el crecimiento.

Y no se resistirá a reivindicarse, a convertir su turno de palabra en un acto ilustrativo del trabajo de la pasada legislatura y el reformismo que ha cambiado el panorama del país. Se considera fuerte en esa plaza, más aún en comparación con los desastrosos resultados de la gestión del último Gobierno del PSOE.

«Es la hora», insisten sus colaboradores, «en la que Rajoy debe trasladar a los españoles la seriedad y sensatez de cada uno de sus pasos, incluida su decisión de rechazar la propuesta del Rey, para afrontar los reproches que sabe le lanzarán Pedro Sánchez y Albert Rivera».

Un punto básico en su estrategia, manifiestan mandatarios populares, debería ser medir bien sus palabras y (aún con el enfado que tiene dentro) utilizar la prudencia en el trato a Ciudadanos cuyo acuerdo lo sitúa junto al PSOE en la tribuna de la Cámara Baja. «El empeño de Rajoy debe centrarse en la presión sobre Sánchez, en ponerlo en su sitio», señala esa misma fuente.

El presidente del PP le tiene verdaderas ganas a Pedro Sánchez. Así que nadie descarta que caiga en la tentación de buscar humillarlo con algunas frases bien elaboradas que se han ido entregando al líder popular estos últimos días. Igualmente, es a él a quien le corresponde defender su victoria en las urnas y aclarar que dar paso a quien ha perdido las elecciones es una solución que va en contra del respeto a los votantes que desde la «nueva política» se airea constantemente.

«La opción de futuro de Mariano Rajoy ha sido, es y va a ser la formación de un Gobierno de gran coalición con PSOE y Ciudadanos. Eso sí, presidido por él. Y, a partir de ahí, abierto a cualquier variante en el reparto de vicepresidencias y carteras ministeriales entre los socios», advierte un VIP del PP.

Desde la dirección del Grupo Popular se asegura, como no podría ser de otra manera, que el «jefe» tiene a toda la bancada detrás dispuesta a defender su estrategia encaminada a conservar la gobernabilidad de España.

Aunque no sea su bancada, por supuesto, el mayor de sus problemas con la espada de Damocles sobre la nuca de los diputados de repetir en las listas si hay nuevas elecciones.

La china que molesta en el zapato de Rajoy es el electorado en general, es decir, la gente fuera de los muros del Congreso. Buena parte de la opinión pública que se ha convencido que su tiempo ha terminado.

Autor

Antonio Martín Beaumont

Antonio Martín Beaumont, politólogo y periodista, es el actual director de ESDiario.com.

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