LOS ATAQUES DE IGLESIAS AL PSOE LE SALEN GRATIS

Sánchez consigue con el fracaso de su investidura resucitar a Podemos y dejar en shock al PSOE

¿Qué pensaría el concejal socialista Isaías Carrasco asesinado por ETA al ver a su partido reptando de forma humillante desesperado por pactar con los que jalean a sus matarifes?

¿Qué tiene que hacer Pablo Iglesias para que Pedro Sánchez se dé cuenta de que el enemigo público de los podemitas es el PSOE? Es la pregunta que atravesó como un cometa la bancada socialista en el debate de investidura de este 2 de marzo 2016.

Solo un político mediocre como Sánchez puede tolerar que venga un bisoño chavista a decirle en el día de su investidura que su partido tiene las manos manchadas por la cal viva de los GAL. Y que encima se lo diga con una camiseta que dice ‘Otegi, preso político’.

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El mejor homenaje que puede hacerle el acobardado soldado Sánchez a Carrasco es tener la decencia de no bajarse los pantalones ante unos matones de barrio que vienen a recuperar «el discurso de la cuchilla revolucionaria», como dice Gistau.

A los guardias civiles no le queda más remedio que tragar saliendo a rescatar a unos miserables atrapados en la nieve que descorchaban champagne en las cárceles cuando mataban a uno de los suyos.

Pero el PSOE de Sánchez no es la guardia civil. El problema del PSOE es no haber resuelto ese trauma antifranquista que persigue a los socialistas desde la Transición. Como ha escrito Ignacio Camacho alguna vez: «La izquierda, una cierta izquierda, casi toda la izquierda, ha sido incapaz de superar los clichés del antifranquismo retroactivo».

Cuenta Raúl del Pozo: «En el patio del Congreso un bolchevique me recordó que la izquierda se la tenía jurada al PSOE porque la ha usado como banquillo para reclutar arrepentidos.

Llegó el día de la venganza, y Pablo atacó al PSOE con ensañamiento». De ahí las citas de Iglesias a Millán-Astray, la cal viva y Salvador Antich Puig.

Y encima ‘Pablenin’ tiene la caradura de reivindicar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, por tener que pagarse con su dinero los chalecos antibalas.

Santiago González en El Mundo le ha dado una cogida escalofriante : «Este sujeto era el mismo que en la televisión que le paga la teocracia iraní comentaba las imágenes de un policía antidisturbios apaleado y pateado, ya en el suelo, por los manifestantes: «tengo que reconocer que me ha emocionado, porque a pesar de que se la estaban jugando, a pesar de que no es agradable ver una agresión contra nadie, expresaba una rabia que está creciendo»».

Cuando le pregunté a Fernández Vara si todavía seguían pensando pactar con Iglesias después de sus afrentas y rencores me respondió en tono apaciguador que el líder de Podemos era una «anécdota».

Mi impresión es que tuvo un lapsus de los que sufre Rajoy y que lo que quiso decir de verdad es que para el PSOE todo los insultos de Podemos serán anécdotas mientras les permitan a los socialistas llegar a la Moncloa.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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