Íñigo Errejón rompe su silencio: tibia defensa de Sergio Pascual y sumisión cobarde a Iglesias

Íñigo Errejón había conseguido concentrar el foco mediático sobre su persona, sorprendentemente, gracias a su silencio. Dos semanas después de aquel 15 de marzo de 2016 en el que Pablo Iglesias decidió destituir como número tres y secretario de organización a Sergio Pascual (mano derecha de Errejón) —La acalorada discusión entre Errejón e Iglesias que precipitó la destitución de Pascual–, el podemita número dos habló ante los medios en sala de prensa de la cámara baja.

Fue escueto Errejón, dentro de su habitual forma de divagar en las respuestas con argumentos extensos y filosóficos, y explicó que «es obvio que no compartió la decisión del secretario general» en lo referido a Sergio Pascual, pero no va más allá y se mantiene a la sombra del líder, sin ladrar más de la cuenta no sea que también a él lo fulminen:

La lección fundamental es que hay que elevar las miras: no hubo cinco millones de españoles que nos votó para mirarnos hacia adentro, para mirarnos el ombligo, sino para dar respuestas.

Al menos ya descansarán los pablistas, tan activos en los medios en los últimos días tratando de disimular cualquier tipo de crisis interna en Podemos —Tania Sánchez ya no sabe qué hacer para tapar la desaparición de Errejón: «No es lo que le interesa a la gente»–.

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