EL 'NÚMERO DOS' DE PODEMOS AGACHA LA CABEZA

De estratega de Podemos a ‘apparátchik’: Errejón asume el papel de lacayo de Iglesias

Podría haberse ahorrado ese vídeo casero en el que habla sin parar durante seis minutos sin decir absolutamente nada

Si esperaba palabras de cariño y afecto por su regreso a Podemos tras su mini-exilio se equivocaba

La actitud cobarde de Íñigo Errejón en su regreso a la primera línea política de Podemos no ha sido la que se espera de un líder revolucionario de estos que venían a devolverle el poder a la gente. Este miura de la nueva política nos ha salido muy cobardón.

El estratega de Podemos no es un tipo que exprese sus emociones y suele enmascarar lo que piensa con intricados articificios como el famoso tuit del núcleo irradiador. La única vez que le vimos hablar sin adornos abstrusos fue cuando pidió en una Tuerka una ley de medios para acojonar a periodistas molestos.

Ese lenguaje intoxicado de academicismos ilegibles -ropajes que disfrazan la mediocridad para ocultarla del populacho como constató el físico Alan Sokal- acompaña a Errejón donde vaya. Por esa razón no sabemos lo que piensa el líder de Podemos del fusilamiento a medianoche de su hombre de confianza Sergio Pascual.

Porque el problema es cuando el núcleo irradiador dispara contra los tuyos. Cuando la hegemonía ya no es apertura sino asfixia y aplastamiento de las voces disidentes dentro del partido. Ser intelectual «es muy jodido» como dijo Iglesias.

Errejón carece de la vileza de Iglesias, pero eso no impide que al menos haya levantado la voz en nombre de todos los militantes de Podemos que se quedaron helados al ver la frialdad con la que Iglesias decapitó con nocturnidad y alevosía a Pascual. Su silencio cómplice le ha dejado a los pies de los caballos.


Ahí tomas conciencia de que toda la sarta de cursilerías sobre la belleza, los abrazos y la fábrica de amor de Podemos es mentira, que esa marea de voces plurales es pura fachada y que la única es hegemonía que manda es la que tiene el líder omnímodo entre la entrepierna.

Lo demás, es simple palabrería, como dijo Juan Carlos Escudier en Público. Y Errejón tenía dos caminos: huir a México como Trotsky o volver mansamente al redil y asumir su papel de lacayo, de apparatchick de Podemos.

Eso es lo que el maquiavélico Juan Carlos Monedero le recordó haciendo su videoblog desde la misma casa en la que León Trotsky fue asesinado por el comunista español Ramón Mercader, que obedecía órdenes directas de Stalin. Que en Podemos al disidente le quedan dos salidas: el exilio o el piolet.

El regreso de Errejón ha sido decepcionante. Podría haberse ahorrado ese vídeo casero en el que habla sin parar durante seis minutos sin decir absolutamente nada relevante: «Me hacían falta unos días de reflexión para pensar hacia dónde estamos yendo».


¿Y sabes tú Íñigo a dónde estás yendo? ¿Te has enterado que ya no mandas en tu partido y que eres una cadáver político a la espera de ser enterrado definitivamente? ¿Sabes que de agitador y estratega revolucionario te han convertido en un gris burócrata de partido?

En una entrevista en eldiario.es al ser preguntado por la destitutición fulminante de Sergio Pascual no tuvo coraje de echarle un pulso al líder:

P: ¿Se ha roto algo entre usted y Pablo Iglesias en estos días tras la destitución de Sergio Pascual?

R: No. Yo creo que ha madurado una relación que es personal y también política. Cuando son las dos cosas a la vez, tiene que conciliar.

Si esperaba palabras de cariño y afecto por su regreso a Podemos tras su mini-exilio se equivocaba. Pablo Iglesias mostró una frialdad absoluta este 30 de marzo 2016 cuando se le preguntó por Iñigo Errejón. No les hemos visto juntos y sonrientes.

Es más, el secretario general de Podemos ha anunciado que, a partir de ahora, las negociaciones las llevará él directamente, arrebatándole así el puesto que ocupaba hasta el día de hoy su número dos.

Iglesias ha jugado sus cartas de formas magistral: ha matado dos pájaros de un tiro fuminando a Pascual y colocando a Pablo Echenique, un ex crítico de Iglesias que ahora le rinde pleitesía.

Con este movimiento, Errejón ha quedado descolgado de Podemos. Le han convertido en un mero comisario político solo que aún no lo sabe.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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