Ya lo dice el adagio: “Haced lo que diga y no lo que haga”. El lema se lo ha aplicado a la perfección el grupo de Podemos en el Senado. Los mismos que dijeron que renunciaban a los privilegios de la casta se han acostumbrado rápidamente a ir y venir cómodamente sin esperas, sin colas y sin aglomeraciones en los transportes públicos colectivos (Metro y autobús).
Según detalla este 2 de abril de 2016 el diario ABC, once de los 23 senadores de Podemos han retirado la tarjeta de taxis que la Cámara alta entrega a sus parlamentarios con un saldo anual de 3.000 euros para sus desplazamientos en la Comunidad de Madrid, a fecha 8 de marzo de 2016.
Desde el grupo morado, justifican este uso en que los senadores que han retirado la tarjeta de taxi pertenecen a las confluencias con las que Podemos concurrió a las elecciones –En Marea, En Común Podem y Compromís–, y que éstas no están sometidas a los acuerdos del Consejo Ciudadano de Podemos.
Sin embargo, cabe recordar que todas estas marcas se unieron bajo el mismo programa y siglas de cara a las urnas y comparten el grupo parlamentario. ¿O es que ahora sí interesa separarse cuando se le ha pillado a más de un senador podemita con el carrito del helado o subiéndose campante al taxi?

LOS DIPUTADOS MORADOS DE LA CÁMARA BAJA, MÁS DE LO MISMO
Y no sólo han trincado a los senadores podemitas. También en el Congreso de los Diputados las huestes de Pablo Iglesias hicieron tres cuartos de lo mismo –Iglesias y los 40 podemitas: no perdonan los 3.000 euros en taxis-.
En este caso, fueron 40 diputados los que se acogieron al beneficio de la tarjeta para taxis y con un saldo nada despreciable de 3.000 euros al año dentro de la Comunidad de Madrid.

