Puntualiza que antes debe intentar el PP sacar adelante la Gran Coalición

Esperanza Aguirre sugiere que el Rey podría encargar en ‘última instancia’ a Felipe González formar Gobierno

"Es perfectamente constitucional que su majestad el Rey se lo encargue a una persona que sea capaz de atraer o concitar el mayor número de apoyos"

Los electores no se han confundido, nos han dicho claramente que no quieren dar la mayoría a ningún partido

Genio y figura. No sólo tiene fritos a la alcaldesa Manuela Carmena y a las huestes podemitas, contra las que hace oposición de la verdad en el Ayuntamiento de Madrid. Esperzanza Aguirre también hace política nacional y de la grande.

Lo ha hecho este 12 de abril de 2016 con la presentación de un libro que alimenta abiertamente el debate sobre el liderazgo de Mariano Rajoy y añora los tiempos de la refundación del partido por José María Aznar, en el congreso de Sevilla, y el entonces papel clave de FAES:

«Olvidar esos tiempos es la causa de la pérdida actual de votantes».

La lideresa no tiene pelos en la lengua, el titular ya es en si toda una declaración de intenciones: «Yo no me callo»

El capítulo 13 del Yo no me callo, está dedicado íntegramente a criticar la falta de ideología de su partido. Un PP que, a juicio de Aguirre, se ha entregado a los «funcionarios y estrategas» de Génova que menosprecian a los votantes porque creen que entienden menos de política de lo que verdaderamente saben, Y pone un ejemplo de ello: el éxito de La Sexta en su programa de política de los sábados.

La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid ha sugerido este 12 de abril de 2016 que el rey Felipe VI podría encargar en última instancia la formación de Gobierno a una persona de «consenso» que «sea capaz de atraer o concitar el mayor número de apoyos», como el expresidente socialista Felipe González.

Así lo ha comentado en la rueda de prensa de presentación de su primer libro, Yo no me callo, en la que ha dicho que buscar una persona «de consenso» como Felipe González es «una posibilidad».

«Si hay un líder que concite a todos los demás, mejor, y si no, es perfectamente constitucional que su majestad el Rey se lo encargue a una persona que sea capaz de atraer o concitar el mayor número de apoyos».

Antes de contemplar esa opción, ha abogado por la formación de un equipo negociador en el PP que trabaje de forma conjunta estos días con representantes del PSOE y de Ciudadanos para «corregir el texto» que elaboraron estos dos últimos partidos y «buscar la investidura».

Aguirre cree que habría que evitar que Podemos llegue al Gobierno de la nación porque opina que es «un peligro para la democracia».

En cambio, ha defendido la labor del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a quien ha dicho que admira «mucho» por su defensa España en el Parlamento catalán.

Por otro lado, ha señalado que la posibilidad de repetir las elecciones generales sería «una pérdida de tiempo» y cree que se transmitiría el mensaje de que «los electores se han confundido».

«Los electores no se han confundido, nos han dicho claramente que no quieren dar la mayoría a ningún partido y que nos tenemos que poner de acuerdo».

UN LIBRO AUTOCRÍTICO Y PERTURBADOR

En su nuevo libro, Esperanza Aguirre sacude Mariano Rajoy de quien dice «nunca se ha caracterizado por adentrarse en los berenjenales de las ideologías, en Elche se decidió a hablar de cuál tenía que ser la ideología del PP.

Allí definió al PP como un partido popular, moderado, abierto e integrador y no un partido de doctrinarios.

Como explica David Lozano en Esdiario, que ha tenido acceso a un adelanto, hasta aquí esta definición no explica gran cosa, porque es perfectamente aplicable a todos los partidos democráticos del mundo occidental, ya que ninguno querría definirse como dogmático, cerrado o segregador de nadie.

Aguirre recuerda amargamente la famosa frase del presidente del PP y desliza que nadie toma en serio a Rajoy en su partido: «Si alguien se quiere ir al partido liberal o al partido conservador, que se vaya».

«Esa frase, dice Aguirre, tan tajante fue interpretada entonces como una invitación -¿o una orden?- dirigida a todos los posibles liberales y a todos los posibles conservadores del PP para que lo abandonaran.

La realidad es que esa invitación -¿o era una orden?- no fue seguida por nadie, lo que podría indicar que en el PP nadie se considera liberal ni conservador o, también, pudo significar que nadie se tomó en serio esa tajante invitación del Presidente».

«Entonces, si el PP no es un partido liberal ni es un partido conservador, ¿qué es? Rajoy, en aquel mismo discurso insólitamente ideológico, lo explicaba con otras pocas palabras cuando dijo que «el Partido no responde a una sola ideología».

«Lo que ya no explicó es, si es verdad que no responde a una única ideología, a qué ideologías responde. Esta pregunta, para mí, está abierta desde entonces y como creo que la respuesta no está clara, creo que esa indefinición es otra de las causas del abandono de votantes».

«Desde aquel discurso de Elche, no sé bien a qué ideología responde el PP».

«Aquellas palabras de Rajoy fueron para mí como si alguien me quitara el suelo de debajo de los pies».

Recuerda con nostalgia Aguirre, con fuerte carga crítica, los tiempos en los que el partido y el Gobierno tomaban las ideas de FAES:

«esa ingente e intensa labor de elaboración de proyectos y programas no ha tenido la continuación necesaria en los últimos años. Y cuando digo últimos años me refiero a los años que van desde el primer Gobierno de Aznar hasta ahora, es decir, casi veinte años».

Y entra entonces de lleno en mentar la bicha de la pérdida de votantes: «me atrevo a defender que otra de las causas de nuestra pérdida de votantes es la falta de renovación de nuestras ideas y de nuestras estructuras internas. Esa falta de renovación ideológica es, en mi opinión, una de las causas más determinantes del abandono de los jóvenes, que es una realidad indiscutible.

Ni en programas ni en dirigentes ni en imagen ni en discurso se ha renovado el PP».Esperanza Aguirre no sólo culpa a Mariano Rajoy de falta de liderazgo y calado ideológico, también responsabiliza a todo el Gobierno, «hemos sido incapaces porque un Gobierno, aun en las peores circunstancias, tiene que ejercer el liderazgo político e ideológico, tiene que generar, no sólo confianza y certidumbre, sino, sobre todo, respeto e ilusión».

Hay también, poco pero lo hay, espacio para la autocrítica. Aguirre reconoce que en la campaña de las Elecciones Municipales, cayó en la tentación de recurrir al miedo a Podemos, en lugar de explicar a los madrileños qué estaba yo dispuesta a hacer como alcaldesa para mejorar su calidad de vida:

«Como ya lo hice en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Y, sobre todo, qué ideas y qué políticas lo hicieron posible».

Un último mensaje de Aguirre para los nuevos dirigentes del PP (se entiende los Pablo Casado, Andrea Levy y compañía:

«quienes desde el PP hablan de nuevos PP o de viajes al centro, en realidad lo único que están haciendo es aceptar pasiva e ingenuamente que el centro se ha corrido hacia la izquierda colectivista delante de sus propias narices. Y, al mismo tiempo, declaran, por la vía de los hechos, que no están dispuestos a hacer nada por evitarlo, sino, más bien, que están dispuestos a sacar todo el provecho que puedan de la nueva situación».

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