UN VISTAZO RÁPIDO A LA PRENSA

Raúl del Pozo: «Podemos arrasa en los sondeos de Génova y no repito el porcentaje para que no se vayan al exilio»

El sondeo de NC Report para La Razón confirma la tendencia al alza del Partido Popular

En El Mundo ven al PSOE tratando de ahuyentar los demonios que hacen pronosticar a algunos el peor resultado de su historia

La columna de Raúl del Pozo en El Mundo dispara todas las alarmas. No sabemos si se lo ha contado el columnista de VozPopuli, José Alejandro Vara, o el presidente de la Agencia EFE, José Antonio Vera, porque el nombre que cita es ‘José Antonio Vara’ pero el dato es para echarse las manos a la cabeza: Podemos arrasa en los sondeos de Génova. «No repito el porcentaje para que no se vayan al exilio en estampida», nos consuela el genio de Cuenca.

«No te engañes, gobernará PP-Ciudadanos con el apoyo del PSOE», le dice Jorge Verstrynge, uno de los asesores de Podemos. Jorge insiste en su teoría, según la cual Pablo es un populista de izquierdas: «Lo de comunista es un pecado de juventud. Hoy, Pablo es lo más parecido a Jean-Pierre Chevènement, un gaullista de izquierdas. Un soberanista, un patriota. Mira en el espejo del Movimiento Republicano francés».

Ningún pánico, apunta Manolo Marín en ABC. El PP tiene claro además que el «sorpasso» de Unidos Podemos al PSOE beneficiaría a la derecha porque probablemente los socialistas entrarían de inmediato en un coma inducido, y su único objetivo sería la refundación inmediata del PSOE con un nuevo liderazgo.

«En esas circunstancias, abstenerse en una hipotética investidura de Mariano Rajoy no sería un drama, sino una rendición a la evidencia. Pedro Sánchez ha tardado en asumir que su enemigo no es Rajoy, sino Iglesias. Por eso, de momento, en el PP nadie tiembla de los nervios».

También se respira mucha tranquilidad en el último «tracking» electoral elaborado por NC Report para La Razón que confirma la tendencia al alza del Partido Popular, sostenida durante las últimas siete semanas, y el estancamiento del PSOE, claramente desbordado en porcentaje de votos por la coalición Unidos Podemos, aunque en el reparto de escaños mantienen un empate técnico a causa de las particularidades de la Ley de D’Hont.

Ciudadanos también retrocede, confirmando el desgaste de un proyecto con excesiva carga personalista y sin un discurso programático que vaya más allá del ataque personal a Mariano Rajoy y de la apelación genérica a la regeneración política. El partido de Albert Rivera viene, en consecuencia, descendiendo de manera sostenida en el favor de los votantes desde el 15,8 por ciento en intención de voto de la primera semana de abril -con expectativa de superar los 50 escaños- hasta el 14,5 por ciento de este último sondeo, porcentaje con el que apenas repetiría los 40 escaños de diciembre.

Por contra, la encuesta otorga un 30,4 por ciento de intención de voto al PP, el mejor resultado de toda la serie y casi dos puntos por encima de lo conseguido en las pasadas elecciones. Traducido en escaños, alcanzaría la barrera psicológica de los 130, el número mínimo que se considera imprescindible para llegar a un acuerdo de gobierno con otras formaciones.

Ignacio Camacho constata que la dirección federal del PSOE no va a entregar el mando. En Ferraz saben que a Susana Díaz no le gusta medir fuerzas y le piensan plantar cara. Retarla a primarias o ir a un congreso de confrontación que no pueda aclamarla. Y antes, en todo caso, tratar de formar Gobierno. «Porque en las elecciones españolas gana el que gobierna, no la lista más votada…».

En El Mundo ven al PSOE tratando de ahuyentar los demonios que hacen pronosticar a algunos el peor resultado de su historia el próximo 26 de junio 2016.

Pedro Sánchez es líder y candidato de una formación rota. Fracturada entre los defensores del secretario general y sus detractores. Los socialistas, además, comienzan la carrera electoral con las encuestas en contra, como ya ocurrió en la campaña de las elecciones del 20 de diciembre. Algunos sondeos pronostican que Unidos Podemos supera al PSOE, el temido sorpasso.

Para conjurar ambos males -la división interna y la fractura del voto de izquierdas-, la dirección socialista convocó ayer a todo el PSOE, presente y futuro, a todos sus barones, presidentes autonómicos, alcaldes, ex presidentes y ex secretarios generales a un gran acto en Madrid que fue un éxito de asistencia.

El País llama la atención sobre la batalla por el centro, que se ha convertido en un lugar muy competitivo y su conquista determina los mensajes de tres partidos unidos por un enemigo común: la alianza de Podemos e IU.

Así, el PP remonta en la encuesta de Metroscopia explotando el miedo a la «izquierda radical», un «disolvente de todo lo bueno» que, según Mariano Rajoy, pondría en riesgo la recuperación económica. Y Albert Rivera se presenta como «la opción de cambio de los moderados», «un proyecto para España sin la hoz y el martillo, sin rojos y azules».

La reñida disputa por la figura de Suárez es también una batalla por atribuirse las cualidades que se le asocian, como la capacidad de diálogo. De hecho, el líder mejor valorado, Rivera, saca 32,2 puntos porcentuales de diferencia al menos puntuado, Mariano Rajoy, en la pregunta sobre qué candidato cree que tiene «más capacidad de pactar con quienes no tienen sus mismas ideas».

El líder de Ciudadanos cita constantemente a Suárez y fue en Ávila, la tierra de aquel, donde presentó su proyecto de «la segunda Transición». Rajoy viajó al mismo lugar poco después para dar el pistoletazo de salida a la campaña del 20-D desde la plaza Adolfo Suárez, junto a la estatua de Adolfo Suárez y de la mano del hijo, Adolfo Suárez Illana. Cuando el PSOE entró por primera vez en esa disputa, el PP se revolvió: «¿Cómo el señor del veto, el señor sectario que es Pedro Sánchez puede llenarse la boca de la figura de Suárez, de la transigencia, el diálogo? ¡Nos parece un timo!», declaró Andrea Levy.

Por su parte el editorial de ABC exige el respeto de sus instituciones, sus símbolos y su Constitución para que se hagan respetar. «Los que se alegran de que un juez permita la exhibición de banderas separatistas son normalmente los mismos que justifican que la Generalitat de Cataluña incumpla las sentencias del Tribunal Supremo sobre bilingüismo. Los que invocan su derecho a la libertad de expresión con la «estelada» se solazan con el acoso a los que quieren reciprocidad con la bandera nacional en Cataluña».

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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