UN VISTAZO RÁPIDO A LA PRENSA

El ‘Kichi’ blanquea a la ETA: «No está tan claro que el señor Otegi matase a nadie, ¿no?»

Para Javier Redondo (El Mundo) el PSOE ha tratado de huir de sí mismo en busca de la nueva política

Albert Rivera se encuentra en Venezuela y lo tendrá difícil si se le antoja beber una Coca-Cola

Los podemitas siguen blanqueando a ETA.  El alcalde de Cádiz, José María González, ‘Kichi’, ha rechazado invitar a Arnaldo Otegi al Ayuntamiento pero porque le considera un terrorista o un asesino. Se lo han preguntado por activa y por pasiva en una entrevista en La Voz de Cádiz y ha dicho que ‘no está tan claro que el señor Otegi matase a nadie, ¿no?’. Los elogios de Pablo Iglesias a la ETA resuenan de fondo. —El alcalde de Cádiz defiende que desde Podemos «se defiende a todas las víctimas por igual»

-Sí, pero por eso le digo que se alienta cuando una víctima del terrorismo de ETA ve como el verdugo de un familiar se pasea con según que políticos, ¿no?

-No está tan claro que el señor Otegi matase a nadie, ¿no?

-Está condenado

-Sí, pero no por crímenes de sangre.

-Bueno, por intentar rearmar una banda terrorista…

-Bueno, ya le digo. En cualquier caso mi prioridad y mi reunión ideal sería con la señora Díaz y con el señor Montoro, antes que con el señor Otegi. Porque entiendo que eso responde más a las prioridades de mis vecinos. En las cabezas de los gaditanos le puedo asegurar que no está el señor Otegi. Por tanto, en la mía tampoco.

Para entender las razones de las miserables declaraciones del Kichi hay que leer la tribuna de Joseba Arregui en El Mundo:

En los oficios fúnebres de Hans Martin Schleyer, presidente de la patronal alemana, secuestrado y vilmente ejecutado por las RAF alemanas, el presidente de la República Federal de Alemania Walter Scheel, puesto en pie, pidió solemnemente perdón a la viuda y a los hijos de la víctima asesinada de las RAF porque el Estado no había defendido su vida, ¡no había cumplido su obligación primordial!

Mientras no cambien las leyes y la Constitución, el Parlamento de Cataluña es institución de Estado, parte clave de su entramado institucional. Pero no levanta la voz para pedir perdón a las víctimas y familiares de los asesinados por ETA porque el Estado no ha cumplido debidamente su función básica de defender la vida de los asesinados. En lugar de ello, recibe con amplio despliegue de medios -¡ay los medios!- a Arnaldo Otegi, ex terrorista condenado y líder de un partido que no ha condenado la historia de ETA.

Se cumple un año de la llegada de los ‘alcaldes del cambio’ como cantamañanas como el ‘Kichi ‘ y Victoria Prego en El Mundo echa en falta más bipartidismo y menos sopa de letras:

En términos generales, ha sido un año de mucho ruido y pocas nueces, de mucha declaración y medida efectista y poca gestión determinante, de mucha apariencia de cambio en lo irrelevante y ninguna modificación capaz de solucionar los problemas reales y verdaderamente importantes de la comunidad.

Podemos confirma –nos alerta La Razón– que Jorge Luis Bail encabezará la lista de Huesca, a pesar de encontrarse en pleno proceso judicial por su participación, junto a otras siete personas, en una protesta del año 2012 en la que trataban de impedir la ampliación del embalse de Yesa y en la que, según el Ministerio Fiscal, forcejearon con guardias civiles, que resultaron con distintas contusiones y lesiones por las que tuvieron que recibir asistencia médica. El Ministerio Fiscal les acusa por ello de delitos de atentado contra la autoridad, lesiones y desorden público.

Para Javier Redondo (El Mundo) el PSOE ha tratado de huir de sí mismo en busca de la nueva política.

«En el camino cortejó a lobbies y burócratas y se olvidó de asalariados. Contrató a Sánchez en primarias, sin entusiasmo y a término. Cuando Meritxell Batet, persona de su confianza, recurre con tanta insistencia a la expresión «emergencia social», reconoce sin querer los fracasos de la socialdemocracia. Los que acuñaron la fórmula se frotan las manos. Cuando Sánchez va y viene, pierde el sentido de realidad, sobreactúa y se confunde de adversarios, les pone en bandeja el sorpasso».

ABC se vuelca extrañamente con José María Aznar. Le dedica la portada y firma una Tercera espesa sobre el gasto público en la que ensalza su gobierno para de paso meterle el dedo en el ojo a Rajoy:

Los casos de Hollande, en Francia, y de Tsipras, en Grecia, demuestran lo rápido que caducan las promesas electorales de gasto público con dinero que solo existe en la imaginación de los candidatos que las hacen. Poco se puede esperar del populismo al asalto, pero la campaña electoral debería poner de manifiesto la necesidad de un pacto nacional de estabilidad y crecimiento entre los partidos que pueden formar parte de un gobierno razonable.

Raúl del Pozo (El Mundo) sigue desentrañando las tripas del populismo analizando la obra de Ernesto Laclau, venerado en la Universidad de Buenos Aires en los años noventa por ex montoneros.

El profeta de ese desorden organizado, de este lumpenproletariado urbano dirigido por profesores, se llama Ernesto Laclau, un Gramsci pasado por la parrilla de Eva Perón. Los marxistas ortodoxos consideran a los populistas pequeños burgueses, tigres de requesón y, cuando le pregunto a un politólogo de Podemos si eso de Ernesto Laclau no es una forma solapada de neofascismo, contesta: «No digas esa barbaridad. De Laclau es solo Íñigo; Pablo, Juan Carlos y otros están con Boaventura de Sousa Santos».

Domenico Fracchachiola explica en La Razón lo que está pasando en Austria:

En primer lugar, supone la última representación del auge del euroescepticismo, pues el candidato de ultraderecha, Norbert Hofer, perdió por sólo un 0,6% de los votos. En la primera vuelta, fue el más votado. Hofer hizo campaña con pistola Glock en mano asegurando que era necesario armar a los austriacos para reaccionar frente al flujo migratorio y tras la ajustada victoria de Van der Bellen, el país ha quedado fracturado. El hastío de los austriacos con sus gobernantes les ha alejado del sistema político hasta ahora escenificado en la pequeña República. Este distanciamiento ha provocado que busquen un refugio en partidos extremistas como el de Hofer.

Albert Rivera se encuentra en Venezuela y lo tendrá difícil si se le antoja beber una Coca-Cola. Allí gracias al chavismo no hay productos básicos como arroz, pasta, café leche, aceite, mantequilla o la tradicional harina de maíz para hacer arepas. Lo cuenta La Razón:

«Tampoco hay existencias de productos de higiene personal como champú, jabón, cuchillas de afeitar o pañales para niños o adultos de la tercera edad. En medio de este clima de desesparada escasez, el país se queda ahora sin Coca-Cola ante la decisión de la empresa mexicana Femsa de paralizar la producción del popular refresco debido a la escasez de azúcar»

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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