El creciente gasto público aplasta gran parte de las 'propuestas'

Todas las promesas para el 26-J que los partidos políticos españoles jamás podrán cumplir

Papel mojado, bien porque son incumplibles, bien porque la necesidad de alcanzar pactos de gobierno impedirá que se lleven a cabo tal y como fueron redactadas

En España, los que ganan más de 60.000 euros brutos anuales, que ellos llaman "ricos", son apenas 300.000

La mayoría de las promesas electorales de los partidos que concurren a las elecciones generales del 26-J acabarán en papel mojado, bien porque son incumplibles, bien porque la necesidad de alcanzar pactos de gobierno impedirá que se lleven a cabo tal y como están redactadas, ya que ninguna formación podrá imponer su programa si quiere estar en el futuro Ejecutivo (La última encuesta electoral de Rajoy que ya se saben al dedillo sus ministros).

Estamos, por tanto, ante más de un brindis al sol, ya que, al margen de las promesas de los partidos, el próximo Gobierno tendrá muy poco margen de actuación en materia económica mientras persistan los importantes desequilibrios en el mercado laboral y la obligada contención del gasto público (El PP entra en la batalla con un programa centrado en la rebaja de impuestos y la caída del paro).

Recuerda al respecto Amador G. Ayora en ‘El Economista’ este 4 de junio de 2016, que la economía española creció el 0,8 por ciento en el primer trimestre, lo que arrojaría una tasa interanual superior al 3 por ciento; el paro descendió en mayo de los cuatro millones por primera vez desde 2010 y el consumo crece a tasas próximas al 1 por ciento (Esto es lo que, según el equipo de Pedro Sánchez, pronostican las encuestas internas del PSOE).

Nadie que vea estos números puede asegurar que la incertidumbre política frena la economía. A ello contribuye, sin duda, la temporada turística récord que se presenta este verano.

Pero no nos engañemos, la economía se rige por expectativas y éstas son poco halagüeñas. En política, existen muchas dudas sobre la composición del futuro Gobierno:

  • La sola posibilidad de que Podemos y el PSOE sumen mayoría absoluta espantaría la inversión, dispararía la prima de riesgo y propinaría una seria corrección en los mercados.
  • De momento, pocos confían en que pase algo así, porque el líder de los socialistas, Pedro Sánchez, se topó hace unos meses con la oposición de Susana Díaz y de Felipe González cuando quiso pactar con Podemos.
  • La presidenta andaluza que, según sus allegados, ahora sí estaría dispuesta a tomar las riendas del PSOE, amenazó con que los diputados por Andalucía votarían en contra de la alianza con el partido de Pablo Iglesias.
  • Tampoco existe certidumbre de que los votos de PP y Ciudadanos vayan a ser suficientes para gobernar. En el PP, la mayoría apuesta por un gobierno de su partido en minoría, con el apoyo puntual de Albert Rivera y la abstención del PSOE o del PNV en la investidura. Dentro de las posibilidades existentes, creo que es lo mejor que puede pasar.
  • Ahora bien, ¿qué nos espera con un Gobierno así? Un panorama desazonador. Para que España mantenga un ritmo de crucero que permita seguir reduciendo la tasa de paro es necesario profundizar en la reforma laboral (como señaló este viernes el Banco de España) y meter en vereda tanto a las autonomías como a las cuentas de la Seguridad Social, ambas desbocadas.
  • Veo muy difícil que Rajoy encuentre apoyos en Rivera para profundizar en la reforma laboral. Ciudadanos aboga por dar carpetazo al modelo actual e implantar otro basado en el contrato único, con un complemento salarial que tiene un coste de unos 7.000 millones para las arcas públicas.
  • Si Rajoy fue incapaz de reformar la financiación autonómica en la pasada legislatura con mayoría absoluta, es muy improbable que lo haga en la próxima con minoría parlamentaria.
  • En cuanto a la Seguridad Social, la única manera de poner coto a los déficit crecientes es acortar las prestaciones y alargar la vida laboral o cargar una parte del gasto contra el presupuesto, lo que obligaría a un mayor recorte del gasto público para compensarlo. Ambas opciones son muy impopulares.
  • Me entra la risa floja, como seguramente les pasa a muchos de ustedes, cuando Sánchez o Iglesias prometen una renta mínima, que en el caso de Podemos puede alcanzar 1.300 euros mensuales, más que el sueldo medio de los españoles o la subida de las pensiones. ¿De dónde van a sacar el dinero?
  • En un gesto de sensatez, los de Iglesias rebajan de 90.000 a 32.000 la previsión de incremento del gasto público para mejorar la educación y la sanidad. Como Bruselas obliga a reducir en otros 8.000 millones el gasto en los dos próximos años, la necesidad de más ingresos ascendería a 40.000 millones.
  • Podemos aboga por una subida de impuestos a las clases adineradas y en Sociedades, así como la introducción de otros de tipo medioambiental.
  • En España, los que ganan más de 60.000 euros brutos anuales, que ellos llaman «ricos», son apenas 300.000. Cualquier modificación del Impuesto de la Renta está abocada a meter la tijera a la clase media, que sería la gran perjudicada si llegan al poder.
  • Olvida, además, Iglesias que el pago de la deuda absorbe más de 30.000 millones anuales, con un tipo de interés medio de sólo el 0,8 por ciento.
  • Cualquier medida heterodoxa puede duplicar el coste de la prima de riesgo, lo que absorbería los ingresos procedentes de los nuevos impuestos, como ocurrió en Grecia o Portugal. Una peligrosa espiral.
  • Desconfíen de la rebaja impositiva prometida por Cristóbal Montoro. Si el ministro de Hacienda no logró reducir el gasto estructural de las administraciones, sobre todo autonómicas, es imposible que pueda reducir más la Renta, si no lo contrarresta con alzas fiscales a grandes empresas o de otro tipo. Sobre todo, después del descalabro de la recaudación en el primer trimestre.

Si añadimos los nubarrones que acechan en otras partes del mundo, el cuadro es tenebroso.

EEUU amenaza con una recesión en 2017 tras los malos datos de empleo conocidos este viernes, mientras que China no levanta cabeza y todos rezamos para que el Brexit no salga.

Pero en el zoco electoral todos mienten como bellacos, se aprovechan de la escasa cultura financiera del ciudadano para atraerle con promesas irrealizables, en su mayoría mentiras. ¡Vergonzoso!

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