El partido de Felipe González es ahora una organización rota y a la deriva

Erase una vez el PSOE…

Se ocupa hoy más de sus cuitas internas que de las tareas pendientes de un país que asiste perplejo a la autodestrucción de sus siglas

Page y Lambán ven irresponsable el plan de Sánchez de adelantar el Congreso y el PP cree que "no tiene derecho" a formar un Gobierno

En estas elecciones autonómicas tan cruciales, donde se juega el destino de Galicia y en cierta medida del País Vasco, no ha estado Felipe González, ni Zapatero, ni Rubalcaba, ni ninguno de los eminentes socialistas de los que habitualmente la sede de Ferraz echa mano para reforzar sus campañas.

Nunca antes los ex presidentes y ex secretarios generales estuvieron tan ajenos a una disputa electoral. Razón: pregunten en el Comité Electoral (El Sr. Sanchez es el numero 1).

Y aunque ahí no dirían nada, todo tiene que ver con la guerra interna que vive el socialismo desde hace meses y con la desquiciada deriva que ha tomado Pedro Sánchez.

No es que Sánchez anteponga los intereses de su partido a los de España, lo que sería hasta entendible, sino que coloca por delante su propia ambición a la supervivencia del PSOE.

El partido de Felipe González se ha convertido en una organización rota y a la deriva. Se ocupa hoy más de sus cuitas internas que de las tareas pendientes de un país que asiste perplejo a la autodestrucción de sus siglas ( A Sánchez le quieren hacer un Gómez).

Eso lleva a periodista veteranos como Fernando Jaúregui a confesar que no entiende a Sánchez:

Mi incomprensión comienza en ese ‘no’, inicialmente sin abrir puertas alternativas. Y continúa ahora, cuando la alternativa propuesta por Sánchez, de manera algo difusa -ha evitado los contactos demasiado ‘explicativos’ con los medios de comunicación–, es la de un Gobierno ‘de progreso’ para echar al del PP, aunque sea este último quien ganó las elecciones de diciembre y de junio.

Ese Gobierno alternativo no podría ser uno presidido por el PSOE, completado con Ciudadanos, antigua aliado de los socialistas y luego de los ‘populares’, y con Podemos, que tiende las manos que haya que tender… excepto a Ciudadanos, Con el que nada tiene que ver la formación morada. Y viceversa. O sea, imposible esa fórmula ( Lo confieso: no entiendo a Pedro Sánchez).

Así que el ‘Gobierno alternativo’ tendría que contar con PSOE, Podemos, PNV, Partido Demócrata catalán (antigua Convergencia) y la abstención ‘pactada’ de Esquerra Republicana y quizá de Bildu… suponiendo que pudiese contar con el disputado voto de Coalición Canaria, que hasta ahora se lo ha venido dando a Rajoy.

Otro analista, con décadas de vuelo en el analisis político como es Antonio Casado afirma sobre los planes de Pedro Sánchez, que algo está claro: la guerra pedristas-antipedristas no se va a librar entre el «no» y la «abstención» (voto de los 85 diputados socialistas en una eventual y nueva sesión de investidura de Rajoy), sino entre un Gobierno alternativo presidido por Sánchez y la resignación ante la tercera convocatoria de elecciones generales (El dilema del PSOE).

Ese es el dilema ante el que deben pronunciarse los más de 250 miembros del Comité Federal, órgano depositario de la voluntad de la militancia, cuando el 1 de octubre el secretario general les pida su confianza para intentar una mayoría alternativa a la fallida del candidato del PP (170 diputados, en pacto PP-Ciudadanos). Y será como elegir entre la horca y la guillotina: casar con Podemos o nuevas elecciones.

Otros como Lucía Méndez, con ciertas simpatías hacia Podemos, asegura que quien más y quien menos ve a un secretario general del PSOE con una estrategia tan cortoplacista que ya no es que piense en una improbable investidura o en las terceras elecciones, sino en llegar vivo al Comité Federal del próximo 1 de octubre de 2016.

Méndez pone al PSOE de vuelta y media, especialmente a ese sector crítico incapaz de hacer frente a Sánchez cuando llega el momento de la verdad («Los críticos se ponen tan flamencos en privado como apocados en público»).

Y tremenda la diatriba que lanza este 24 de septiembre de 2016, en su blog, el expresidente extremeño Juan Carlos Rodíguez Ibarra:

¡Ay, qué risa, María Luisa!, cuando oigo o leo a Irene Montero, de Podemos, o a Bescansa, o a Pablo Iglesias, de la misma cuerda partidaria, defender y proteger a Pedro Sánchez, secretario general del PSOE de algunos militantes socialistas.

 ¡Ay, qué risa, María Luisa!, me sale cada vez que oigo a los de Podemos defender a Pedro Sánchez de los suyos, cuando hasta hace cinco minutos decían que «el PSOE es el partido del enriquecimiento rápido, el crimen de Estado y el tráfico de influencias», subrayando que el resultado obtenido por Pedro Sánchez en las últimas elecciones generales «fue el peor resultado de un candidato socialista a la presidencia del Gobierno».

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