El ‘buenismo hipócrita’ de Manuela Carmena volvió a manifestarse en su máxima expresión este 20 de octubre de 2016. Tomó parte la alcaldesa de ‘Ahora Madrid’ de las jornadas ‘Sociedad civil y cambio global’, organizadas por la UAM y El País.
Mismo ciclo de conferencias y misma ubicación donde un día antes tenían previsto participar Juan Luis Cebrián y Felipe González y no pudieron tras sufrir un brutal escrache a manos de descontrolados, agitadores y simpatizantes del mundo batasuno. A Carmena la recibieron mejor, con gritos de «guapa, guapa».
Y ante ese escenario Carmena dijo que sí, que había sido «terrible» el recibimiento otorgado a González.
Los abucheos hay que aceptarlos, aunque no me gusten. Si los manifestantes van tapados con capuchas o caretas se cierran a cualquier tipo de empatía, a poderlos mirar a los ojos y hablar, a ese elemento de comunicación que es extraordinaria.
A pregunta de los periodistas, la regidora capitalina incidió en lo muchísimo que lamentaba lo sucedido en la UAM. Vamos a ver, Manuela Carmena. ¿Cómo ves compatible decir que no te gustan las caretas, porque ponen barreras a la empatía, y a la vez parte de tu equipo de gobierno tiene un pasado como ‘encapuchados’ donde hicieron uso de la violencia?–Carlos Herrera, sobre Carmena, Celia Mayer y los titiriteros: «Panda de ignorantes, sectarios y mamarrachos»–.
Porque violenta fue el asalto a la ya tristemente famosa capilla de la Complutense por la que su portavoz Rita Maestre fue condenada–«Con actuaciones como la de Maestre, Zapata y Pablo Soto, Podemos da la razón a quienes temen que se trate de lobos con piel de cordero»–.
Violencia verbal era lo que se le daba bien al concejal de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto, Pablo Soto, a través de una serie de tuits dirigidos al PP y al PSOE, a los bancos e incluso a Ruiz Gallardón donde decía que por probar a torturarle y matarle no se perdía nada–El ‘guillotinador’ Pablo Soto, la ‘feminazi’ Mendiola… ¿sabe lo que lleva Carmena bajo sus faldas?—.
Y qué decir del inefable Guillermo Zapata, que tuvo que dejar su acta de representante de Cultura tras salir a la luz las burradas que gustaba escribir en su perfil personal–Alfonso Rojo sobre los tuits de Guillermo Zapata: «Lo hace otro y le crujen en Change.org, le ponen como el Ecce Homo»–.
También han sido miembros destacados del equipo de Carmena Nacho Murgui o Celia Mayer, con un pasado activista radical y okupa fuera de toda duda–Rita Maestre y Celia Mayer piden perdón en privado al arzobispo de Madrid por sus ataques a la Iglesia –.
Si se tira del hilo, se puede ir más allá de los podemitas municipales de Madrid. Gente con los que Carmena ha compartido escenario, intercambio de consignas y estrategia común.
Ahí esta el confundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, que en un ‘Fort Apache’, el programa que Iglesias hacía en Hispan TV, soltaba lindezas de este tipo:
A la gente que hace cuatro meses le aterraba más un contenedor ardiendo que la polícia asesinara a un chaval con una barra de goma ha cambiado su perspectiva.
Al ver tantas imágenes de policías a los que no ves el rostro, que parece que tienen inmunidad e impunidad frente a cualquier tipo de acto democrático la gente ha empezado a entender la violencia como autodefensa.
En el País Vasco, donde la represión ha tenido un espacio muy alto, uno por ejemplo puede empezar a entender la violencia de ETA. […] ¿A quién es moral ejecutar? ¿A un torturador, a un capitán general, a un Guardia Civil, a un periodista, a un político, a quién le toque, como en el caso de Hipercor?
Y de vuelta al papel de los encapuchados, el máximo dirigente de Podemos Pablo Iglesias siempre ha mostrado predilección por los zapatistas del EZLN, máximos exponentes del uso del pasamontañas. En sus programas de televisión hacía suyas las palabras del ‘Subcomandante Marcos:
En el zapatismo caben todos. Solo hay un anhelo, construir un mundo mejor. El zapatismo es de todos.

