NO TENÍA UN PLAN EN CASO DE QUE GANARA

La victoria de Trump pilla por sorpresa al PP y sus dirigentes dan la callada por respuesta

"Nadie habla de Trump por miedo a que la izquierda le maltrate. Gallardía lo llamarán", apunta Hermann Tertsch

La tesis de Camacho no se sostiene cuando uno mira hacia atrás y ve cómo el Gobierno del PP ha sido el Red Bull de Podemos

Mientras la prensa española llora por la victoria de Trump y las radios y televisiones se recuperan de su ridículo, encontrar claves de cómo ha caído la victoria del magnate republicano dentro de Partido Popular, que apostaba en principio por Hillary Clinton, es como encontrar una aguja en un pajar.

Rajoy ahora tiene que tender puentes con la Administración Trump porque, como cuenta Manuel González en El País, el Ministerio de Exteriores elaboró dos notas confidenciales sobre quiénes serían los nombres clave de la futura Administración estadounidense: una, en caso de victoria de Hillary Clinton; otra, si ganaba Donald Trump.

«La diferencia estriba en que los componentes de la primera lista eran viejos conocidos para España; los de la segunda, totalmente ignotos. Ni siquiera el jefe del CNI, Félix Sanz, pronosticó la victoria de Trump, aunque esa no fuera su función. El Gobierno español no tenía un plan b para el caso de que Hillary Clinton fuese derrotada», informa El País.

Al igual que a la prensa, la realidad pilló por sorpresa al PP, Mariano Rajoy no tuvo más remedio que felicitar a Trump en su cuenta de Twitter minutos después de conocerse el triunfo del candidato republicano en las elecciones presidenciales.. «Mi enhorabuena a Donald Trump por su victoria. Seguiremos trabajando para reforzar la relación que nos une a EEUU, socio indispensable», afirma el jefe del Ejecutivo en su mensaje.

Poco después, le ha dirigido un telegrama de felicitación, en el que destaca la «vitalidad» de la democracia estadounidense y le expresa su «más alta consideración y estima». «Los ciudadanos han hecho oír su voz revelando una vez más la vitalidad de la democracia estadounidense», resalta Rajoy en su escrito, en el que recuerda que Estados Unidos y España son «socios y aliados estratégicos». «Juntos seguiremos haciendo frente a los desafíos y amenazas existentes en la escena internacional», afirma el presidente, que añade que España considera clave la relación transatlántica.

El resto de los dirigentes del Gobierno mantuvo un sospechoso silencio. Hermann Tesrtch, con su habitual malicia, dice en ABC que eso se debe al talante cobarde de la derecha: «Nadie habla de Trump por miedo a que la izquierda le maltrate. Gallardía lo llamarán».

Ignacio Camacho, también en ABC, explica que la victoria de Trump no cayó bien en la Moncloa porque teme que el rebote populista no sólo dé alas a Podemos sino que contamine sus propias filas.

«Los marianistas recelan del aislacionismo antieuropeo, del auge proteccionista, de la fatwa contra las élites: todo eso en lo que coinciden, desde su aparente bipolaridad, todos los extremistas. El radicalismo no es una ideología sino un carácter, una patología emocional de la política que afecta por igual a todos los exaltados», apunta.

Pero la tesis del brillante articulista del diario monárquico se viene abajo cuando uno mira hacia atrás y ve cómo el Gobierno del PP ha sido el Red Bull de Podemos: no solo le ha dado alas sino que le ha regalado las televisiones para que hagan desde allí su campaña. Como todo populismo que se precie, su poder es catódico. Que se lo digan a Trump.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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