Pablo Iglesias asalta Vistalegre: aplastante victoria ante su enemigo íntimo Íñigo Errejón

Todo el poder para el ‘macho alfa’. Pablo Iglesias, que ha recibido 128.700 votos como candidato a la secretaría general (89%) frente a los 15.700 del diputado autonómico andaluz Juan Moreno Yagüe (10,9%), se hace con el 60 por ciento del Consejo Ciudadano Estatal, el soviet de poder de Podemos.

Pablo Iglesias tiene las manos totalmente libres para diseñar el Podemos que él quiere, ya que casi dobla a Errejón también en sus propuestas política y organizativa. El errejonismo teme que ahora el rodillo ‘pablista‘ los aplaste sin contemplaciones.

La lista del líder de ‘Podemos para Todas’ ha recibido un 50,8% de los votos, que se traduce en un 59,68% de los 62 miembros que se elegían hoy del Consejo Ciudadano Estatal –el máximo órgano de dirección de Podemos entre asambleas–.

La lista de Errejón de ‘Recuperar la Ilusión’ ha obtenido el 33,68% de los votos, y un 37,10% de los dirigentes en juego. Los anticapitalistas de ‘Podemos en Movimiento’ han cosechado un apoyo del 13,11%, logrando el 3,23% con dos consejeros.

Iglesias se ha hecho con la mayoría absoluta del Consejo ya que, además, 9 de los 17 secretarios generales autonómicos que son miembros natos de este órgano son afines al secretario general, mientras que los ‘errejonistas’ cuentan con 3 líderes regionales afines, y los anticapitalistas, con 4.

Una de las caras más dolorosas de esta derrota del errejonismo es que, además de conseguir la mayoría absoluta, el secretario de Organización, Pablo Echenique, que competía en el quinto puesto de esta lista, ha sacado más votos que Errejón.

El sistema de votación consistía en el reparto de puntos entre los candidatos de las diferentes listas abiertas; un método similar al que se utiliza en Eurovisión. La diferencia total de puntos entre los candidatos de Iglesias y los de Errejón ha sido 138.106.877 frente a 91.954.949.

EL ERREJONISMO PAGA CARA SU FALTA DE VALENTÍA

El ‘número dos’ de Podemos se equivocó al no atreverse a retar a Iglesias con una candidatura alternativa a secretario general. Ya en los discursos de Vistalegre se vio que no las tenía todas consigo y que las ovaciones se las llevaba Iglesias.

Su mayor error fue no atacar el flanco débil de Iglesias, su liderazgo caudillista y la falta de democracia interna. Esa bandera se la arrebataron los ‘anticapis’ Miguel Urbán y Teresa Rodríguez –‘Unidad pero también humildad’, como dijo la andaluza– consiguiendo mayores adhesiones.

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