Política
Casado y Santamaría TW

Hay un extra de equipaje que le ha supuesto a Soraya Sáenz de Santamaría que la factura presentada por haber perdido las primarias en julio, se le haya ido por las nubes. Su soñado viaje de altos vuelos donde se las prometía muy felices, se ha hecho trizas, y ha acabado bajando a tierra firme casi a empujones donde la esperaba un impertérrito Pablo Casado billete en mano. (Las redes hacen picadillo a Soraya Sáenz de Santamaría tras anunciar su adiós a la política).

La exvicepresidenta no tuvo este lunes 10 de septiembre de 2018 otro opción más que dejar sus maletas en la sede del PP, y el presidente no intentó siquiera detenerla. Nadie se esperaba su decisión. Ni la de una ni la del otro. Un comunicado enviado a la prensa al poco de reunirse con el presidente del PP en la sede de Génova 13, fue el único recibo. (Sáenz de Santamaría deja la política incapaz de digerir haber sido derotada por Casado).

Y eso que, como da cuenta  Ana Isabel Martín en 'EsDiario', tenía asumido que el nuevo líder del partido no tenía grandes planes para ella.

Y es que ya estaba informada, y de ahí su tajante renuncia, de que Casado no le iba a decir siquiera que se lo pensara, que no pensaba ofrecerle siquiera una candidatura. Oídos sordos a la posibilidad de que fuera candidata a la Comunidad de Madrid. O incluso al Ayuntamiento de la capital. Precisamente este día en que Manuela Carmena anunció que optará a la reelección.

Tan tibio como el tuit que este último colgó después para despedir a la mujer que más poder acumuló en España, poniendo un puente de plata al enemigo que huía:

Así pues, Soraya abandona su acta de diputada y renuncia a formar parte del Comité Ejecutivo Nacional del PP como vocal de libre designación, un puesto que le había reservado Casado. Y lo que sí le ha asegurado a este último es que no se entrometerá lo más mínimo.

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