Un antiguo documento que algunos veteranos vuelven a agitar

El dossier secreto del PSOE que da la puntilla a Iceta tras la faena de Ciudadanos

Lo encargó entre 2005 y 2006 Ferraz con un objetivo prioritario: medir las posibilidades del PSOE de divorciase del partido hermano

El dossier secreto del PSOE que da la puntilla a Iceta tras la faena de Ciudadanos
Miquel Iceta. PD

Lo que faltaba para agitar aún más las revueltas aguas del PSC. Tras ser arrollado por Ciudadanos en su feudos incontestables durante cuatro décadas, el sector ligado a la llamada vieja guardia del PSOE, se ha subido a un tren donde se guarda un viejo documento letal para Iceta.

Lo encargó entre 2005 y 2006 Ferraz con un objetivo prioritario: medir las posibilidades del PSOE de divorciase del partido hermano. Una de las tesis que ha sostenido en los últimos días Alfonso Guerra.

Y es que, según da cuenta ‘EsDiario‘, en algún cajón de la planta noble de la sede socialista existe un dosier en el que la dirección socialista diseñaba su ruptura con el PSC para concurrir a las elecciones catalanas con sus propias siglas y candidatos elegidos por Ferraz. Uno de los dirigentes que recibió el encargo de sondear a las estructuras medias en Cataluña fue el exalcalde de Hospitalet y exministro Celestino Corbacho.

Toda la historia se remonta a la frase pronunciada por José Luis Rodríguez Zapatero el 13 de noviembre de 2003, cuando en un mitin del PSC dijo: «Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento catalán».

Este compromiso derivó en un estatuto claramente anticonstitucional, en el Pacto del Tinell -que obligaba a los socialistas a no llegar a ningún tipo de acuerdo con el PP-, y en el tripartito que, liderado por Maragall (PSC), integraron Carod Rovira (ERC) y Joan Saura (ICV).

El documento incluía una radiografía del electorado socialista en Cataluña, las corrientes de voto propias del PSOE y las más afines a la burguesía nacionalista del PSC y posibles candidatos con tirón que Ferraz podría presentar a las urnas. Pero el Estatuto fue «cepillado» en el Congreso -palabra textual de Guerra-, Pasqual Maragall abandonó el liderazgo del PSC y le relevó José Montilla.

Entonces, las aguas entre PSOE y PSC volvieron a su cauce y el documento quedó oculto en un cajón a la espera de un nuevo desencuentro.

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