El líder de Podemos no quiere dejar a un solo crítico

La purga de espanto que ha encargado un acojonado Iglesias a Echenique

Saca del cajón del olvido un reglamento interno para neutralizar a las críticas direcciones locales

La purga de espanto que ha encargado un acojonado Iglesias a Echenique
Pablo Iglesias y Pablo Echenique.

La que se avecina. Pablo Iglesias ha sacado del cajón del olvido un reglamento interno para neutralizar a las críticas direcciones locales.

Y el elegido para repartir estopa y hacer caer cabezas no es otro más que su ‘espadachín‘ de turno, Pablo Echenique. (El cursi Pablo Iglesias plantea cambiar el nombre a Podemos para ver si mejoran las cosas).

Y es que los de Podemos, que no han sido siquiera capaces de diseñar estos días una hoja de ruta, tras las vacaciones navideñas, saben que las listas están en juego.

Según da cuenta ‘EsDiario‘, el entorno del máximo líder morado ha entrado en pánico por tres razones: la irrelevancia en Cataluña, la declaración de guerra que los anticapitalistas y otros críticos han hecho a la dirección de la madrileña calle Princesa y a las «terribles» encuestas que auguran una debacle del partido que irrumpió hace tres años con aspiraciones de ser hegemónica en la izquierda.

Un hecho más que relevante si se tiene en cuenta que el año que arranca es preelectoral y en él Podemos deberá fijar estrategia y candidatos para las municipales y autonómicas de 2019. Cabe recordar que en ese ámbito regional reside el verdadero poder institucional, político y financiero del partido que manejan a su antojo Iglesias y Echenique.

Por la parálisis política en el Congreso y Senado, los vaivenes en Cataluña y la ausencia de una agenda económica y social llevan distintos dirigentes del partido meses lanzando advertencias a Iglesias.

Lo hizo muy gráficamente Carolina Bescansa y a su discurso se han sumado otros destacados líderes como la andaluza Teresa Rodríguez, el eurodiputado Miguel Urbán e incluso el ideólogo de la formación, Juan Carlos Monedero. Y todos ellos apelan al malestar y el desánimo creciente que ellos constatan en sus círculos y en sus bases.

Pero la respuesta de Iglesias ha llegado y se encamina a una nueva purga que ha provocado en las últimas horas una nueva tormenta interna. Un nuevo mandato a su secretario de Organización, Pablo Echenique, que ha sido recibido con los cuchillos en todo lo alto. El objetivo: restar poder a los Consejos Ciudadanos municipales y garantizar el control de los mismos desde la dirección.

De esta forma, Echenique ha puesto en marcha el proceso para renovar sus órganos a nivel municipal, en el que se ha marcado como objetivo primar la «participación sobre la representación», es decir, adaptar sus estructuras al volumen de militancia real que existe en cada localidad, para que no haya direcciones que «solo se representen a sí mismas».

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