"Lmentablemente el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha optado por aplazar el pleno de investidura"

Puigdemont asoma su mala cabeza tras el estacazo: «No hay otro candidato posible»

"Hoy Cataluña tenía la oportunidad de seguir construyendo el país que los catalanes quieren"

Después de guardar silencio a lo largo de la jornada, en medio del cruce de reproches entre JxCat y ERC a raíz de la decisión de Torrent de aplazar el pleno de investidura, Carles Puigdemont ha difundido finalmente, pasadas las ocho de la tarde de este martes 30 de enero de 2018, un mensaje grabado a través de las redes sociales. (Time’ hace justicia: incluye a Puigdemont entre los «fugitivos geopolíticos» más buscados).

En su mensaje, el líder de Junts per Catalunya (JxCat) ha constatado que «lamentablemente» el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha optado por aplazar el pleno de investidura y, aunque ha dicho «respetar» su decisión, ha advertido de que no hay «ningún otro candidato ni otra combinación posible».

«Mis intenciones permanecen intactas», ha añadido y asegura que la investidura es precisamente el camino más rápido para dejar atrás la intervención de la autonomía.

Ha asegurado que este martes hubiera querido dirigirse a la ciudadanía como presidente de nuevo investido, en respuesta a la «voluntad nítida» de los electores, como ve reflejado en la mayoría absoluta del Parlament, pero ha defendido que se debe respetar a Torrent por aplazar el pleno. Para él, «hoy Cataluña tenía la oportunidad de seguir construyendo el país que los catalanes quieren» y ya habría que estar hablando de gestión de Govern.

Puigdemont ha avisado de que no es realista creer que el 155 se levantará «cumpliendo como alumnos aventajados la doctrina del 155», sino que el realismo es atender al resultado electoral, con más de 2 millones de votos independentistas y una participación de casi el 80%, ha dicho.

Un TC «teledirigido» por la Moncloa

Por eso, considera probado que la democracia surge del Parlament, no de un Tribunal Constitucional «interferido y teledirigido por la Moncloa», así que augura que Cataluña deberá defenderse de eso en los próximos años. «No tengo ningún derecho a abrir ninguna puerta que legitime este ataque que hemos sufrido como país», ha reivindicado, pero ha dicho que todo es posible con diálogo y negociación.

Con este objetivo, ve llegado el momento de que el soberanismo «dé una respuesta unitaria y coordinada» ante lo que ha tachado de desafío del Estado, cumpliendo así con la voluntad de las movilizaciones de los últimos años y los resultados electorales. Y ha pedido esta unidad porque augura nuevos desafíos que vendrán desde un Estado «con permiso para ir más allá del Estado de derecho», frente a lo cual hay que tener unión y pacifismo, hasta llegar a lo que ha definido como plenitud de la libertad de Catalunya.

«Exilio con una doble intención»

El candidato ha empezado su mensaje destacando que este martes cumple tres meses en Bélgica con parte del que fue su Govern, «instalado en el exilio con una doble intención»: preservar la continuidad de la institución del autogobierno que representa y mantener la capacidad de acción y opinión para defender el mandato del referéndum del 1-O, ha dicho textualmente.

Ha acusado al Gobierno de intentar cambiar en los despachos lo que no ha obtenido en las urnas, y ha advertido de que aceptarlo desde Cataluña traicionaría la voluntad de los electores, y «la democracia ni se aplaza ni se suspende».

«Estamos en medio de un conflicto político, un conflicto que no queremos y no hemos buscado», ha dicho, y ha insistido en que los catalanes rechazaron durante el 21-D el artículo 155 de la Constitución y que se persigan las ideas.

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