María Dolores Cospedal: "Si Feijóo no opta a la Presidencia del PP, yo daré el paso"
La sorpresa es mayúscula y la incertidumbre, máxima. Cuando todo hacía indicar que el futuro del Partido Popular se apellidaría Núñez Feijóo, el presidente de la Xunta de Galicia ha dado marcha atrás para agotar así su compromiso político a nivel regional (Rajoy sería millonario si en vez de meterse en política hubiese seguido como registrador).
El PP se queda desdibujado sin el hombre que, con toda probabilidad, iba a capitanear la nave de Génova 13 hasta un destino ganador a partir del próximo congreso extraordinario de Madrid.
Ahora, la formación tendrá que seguir buscando al presidente que propicie la regeneración interna que tanto necesitan los populares (Pablo Casado es el preferido para presidir el PP… ¡en Twitter! ).
Un perfil suficientemente competitivo como para situarse como referencia del centroderecha español. Un posicionamiento político que se hace imprescindible en la España de nuestros días.
Más ahora que los radicales condicionan el exiguo Gobierno del Partido Socialista. De ahí que un centroderecha fuerte signifique un Estado de Derecho fuerte. Un país capaz de seguir creciendo desde el punto de vista económico.
Preparado para hacer frente a populistas y sediciosos sin que las instituciones se resquebrajen. En ese sentido, es innegable que el PP pierde con la renuncia de Alberto Núñez Feijóo.
A sus 56 años, llegaba en un momento vital óptimo. Hay que reconocer que es loable su compromiso:
«Fallar a los gallegos sería también fallarme a mí mismo».
Una coherencia política que no es común y que, aunque sólo sea por eso, hay que ponderar.
No obstante, y a pesar de que el Partido Popular sigue teniendo activos muy importantes dentro de sus filas, no es menos cierto que la decisión del presidente de la Xunta supone un frenazo en las expectativas de los populares de cara a la reconquista de Moncloa.
Feijóo había ganado por tercera vez con mayoría absoluta en Galicia, tiene una sólida experiencia tanto a nivel público como privado y, además, es un perfil capaz de afrontar el futuro del partido con garantías.
Los gallegos ganan con su permanencia en la comunidad autónoma, el PP pierde a un líder de máxima solvencia.
El futuro se llena de dudas y, en estos momentos, la incertidumbre es uno de los peores enemigos al que podrían enfrentarse los populares. Tendrán que seguir buscando la mejor opción.
María Dolores de Cospedal aseguró a sus más cercanos colaboradores: «si Feijóo no acude, yo daré el paso para presidir el PP».
Eso es lo que transmitió a los suyos horas antes de que Núñez Feijóo comunicase definitivamente que renunciaba a presentarse al Congreso Extraordinario como candidato a suceder a Mariano Rajoy, lo que hace suponer que Cospedal estará en la carrera.
Pablo Casado no retirará su candidatura pese a que se presenten Cospedal y Soraya. La decisión está tomada y no hay vuelta atrás. Pablo Casado quiere jugar la baza de aglutinar a una capa nueva en el partido.
Una capa que pueda hablar de un programa de partido sin tener que dar explicaciones de lo ocurrido hasta el momento en el PP, especialmente, sin tener que hablar de los casos de corrupción. Y por eso, la decisión de saltar a la arena esta tomada para lo bueno y para lo malo.
Mientras tranto, Juan Manuel Moreno recaba apoyos para lanzar la candidatura de Soraya Sáenz de Santamaría.
El barón del PP por Andalucía se ha puesto manos a la obra para recopilar los apoyos necesarios antes del miércoles 20 de junio de 2018 con el fin de tener preparada la estructura necesaria para que la ex vicepresidenta del Gobierno pueda dar el salto.

