LAS COSAS DEL PP

La exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se apresta a dejar la política

La que fuera núermo 2 de Rajoy cuenta con la posibilidad de ocupar una plaza en el Banco Santander

La exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se apresta a dejar la política
Soraya RS

«No hay consuelo para el subcampeón, ni sucedaneo para la victoria».

La frase, que se atribuye al gran Winston Churchill, tiene que haberle venido a la mente muchas veces a Soraya Sáenz de Santamaría desde hace un par de meses (REPORTERO DE GUERRA: Un gigante polifacético llamado Winston Churchill (XXVIII)).

La durante tantos años todopoderosa, ubicua y omniscente vicepresidenta no ha encontrado la ubicación que quería con Pablo Casado. Básicamente porque la que ella quería era la de Casado.

Y afirma Carlos Cuesta en ‘OKdiario’ este 6 de septiembre de 2018 que Soraya sopesa  dejar ya la política activa y redirigir su actividad profesional al campo privado (Pablo Casado a Soraya Sáenz de Santamaría: “No admitiré corrientes internas”).

Los contactos entre la ex vicepresidenta del Gobierno y el líder del PP han sido más que difíciles. Su posición se ha mantenido en un absoluto secreto sin permitir al presidente del Partido Popular maniobrar para alcanzar un punto de encuentro (¿Quieres saber a qué se dedican ahora Mariano Rajoy y sus ministros?).

Y, en estos momentos, con el partido ya recompuesto tras las primarias, el posible destino de la que fuera la mujer más poderosa de España bajo la batuta de Rajoy resulta muy complejo.

«Se habló de la posibilidad de que hubiese liderado las listas europeas y de que encabezara una lista en una de las grandes batallas electorales municipales o autonómicas», señala una persona conocedora de las vías que se han buscado para reubicar a la ex vicepresidenta.

«Pero no ha sido fácil mantener un contacto o una vía de negociación».

Este mismo jueves se abre la sesión plenaria. Y a estas alturas, la ubicación de la persona que acababa decidiendo hasta hace bien poco buena parte de los asuntos más importantes junto a Mariano Rajoy -tanto en el PP como en el Gobierno- es la de mera diputada.

Sáenz de Santamaría cuenta con un currículum que le permite claramente no necesitar de la actividad política. Abogada del Estado, primera de su promoción en Derecho, cuenta en estos momentos con la posibilidad real y efectiva de saltar al Banco Santander.

No se trataría de pasar a una actividad financiera porque las incompatibilidades propias del cargo de vicepresidenta no se lo permitirían. Pero sí de ocupar una ubicación en un área social centrada en la defensa de los derechos de la mujer.

Esa posibilidad es real y, además, la entrada de abogados del Estado en los últimos tiempos en Santander es un factor que cuenta a su favor.

Difícil encaje en el nuevo PP

Sea como sea, lo cierto es que las primarias vividas por el PP se han cerrado y, ese tipo de procesos, por muy bien que se desarrollen, finalizan con vencidos. Y la gran vencida ha sido Soraya, que pese a saltar a la segunda vuelta acabó derrotada en la votación de los compromisarios.

Algunos de los principales defensores de Soraya Sáenz de Santamaría en esas primarias ya han abandonado la primera división de la política activa, como ha sido el caso de Íñigo de la Serna.

Otros, sin embargo, como Javier Arenas, han aceptado reubicarse en la formación aunque sea en una posición devaluada frente a los cargos que llegaron a ostentar. Y ello pese a ser una de las personas clave en la campaña de la ex vicepresidenta del Gobierno.

Este pasado martes, de hecho, la formación Popular era un hervidero de rumores sobre la salida de Sáenz de Santamaría. El ir y venir de informaciones sobre su posible aceptación de un cargo privado y las dudas sobre su encaje actual en la formación se mezclaban con una evidencia: la de la salida de otro de sus grandes apoyos, Pedro Arriola.

Y es que el PP ha emprendido un rumbo distinto, un rumbo alejado de la operación diálogo con Cataluña -que Sáenz de Santamaría encabezó en primera persona y por designación directa de Rajoy- y fuera ya de la órbita de las políticas fiscales avaladas también por ella e impulsadas por el ministro Montoro. Y, en esa tesitura, mantenerse en la política activa resulta complicado.

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