Política
Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en su primer debate electoral.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, continua las conversaciones con los socios que posibilitaron su triunfo en la moción de censura contra Mariano Rajoy (PP) y le auparon a La Moncloa para tratar de sacar adelante los Presupuestos del Estado para este 2019.

El PNV ya ha dado su sí a los presupuestos, una vez aceptadas todas y cada una de sus condiciones, aunque deslizan que no descarta un abrupto adelanto electoral si fracasasen el resto de negociaciones y el PSOE no alcanzase la mayoría parlamentaria necesaria para dar luz verde a los Presupuestos. Moncloa ya maneja un escenario de elecciones en marzo.

Pero Sánchez lo quiere evitar a toda cosa y trata de sacar adelante las cuentas para asegurarse un año más en la presidencia y para ello se apoya en dos ejes fundamentales: nacionalistas vascos y separatistas catalanes. Y son los vascos del PNV los socios más fiables en el respaldo al presidente del Gobierno pero no son tan leales como quisieran en Moncloa.

Distintas fuentes acreditadas del PNV están contactando con periodistas (entre ellos con Periodista Digital) para dar cuenta de los planes pasados de Pedro Sánchez para llegar a la presidencia del Gobierno.

Según esta versión, el secretario general del PSOE tenía un "plan b" -dado el complejo sumatorio de fuerzas políticas para tumbar al PP (PSOE, Podemos, PNV, PDeCAT, Compromís, ERC, Bildu...)- si no triunfaba esa primera moción de censura celebrada entre el 31 de mayo y el 1 de junio: había planeado una segunda intentona prevista para el mes de septiembre y en la que sí tenía asegurado el éxito.

Rajoy y el Partido Popular tenían las horas contadas en el Gobierno de España sí o sí porque Albert Rivera se había comprometido firmemente en dar respaldo y aportar los votos de Cs a esa segunda moción de censura tras el verano, alineándose así con PSOE y Podemos. Era un acuerdo rubricado esos turbulentos días de junio por los tres líderes de la entonces oposición: el propio Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Un acuerdo que comienza a difundirse a la opinión pública, gracias a los dirigentes del PNV y socios circunstanciales de Sánchez, que pone en tela de juicio la imagen e integridad de Rivera y que compromete seriamente el futuro electoral de Ciudadanos, justo cuando la formación naranja comienza a perder fuelle afectada también por el ‘fenómeno VOX'.