Marisa, a punto de morir a manos de un maltrador: "Vengo a matarte, hija de puta"

El desgarrador testimonio de una militante de Vox que deja en bragas a las feministas

"Si el partido quisiera quitar la protección a las mujeres, yo no estaría en Vox"

El desgarrador testimonio de una militante de Vox que deja en bragas a las feministas
Marisa (Vox pone finas a esas oportunistas feministas. PD

Está viva de auténtico milagro después de aguantar todo tipo de maltratos psíquicos, palizas, vejaciones y unos apuñalamientos que pudieron resultar mortales. Javier Negre entrevista este 20 de enero de 2019 en ‘Crónica’ (El Mundo) a una mujer, Marisa, que deja en evidencia a esas feministas que cargan por puro desconocimiento contra Vox.

Ella, que conoce bien el paño, justifica sus motivos para militar en Vox. Pero antes, conozcamos bien la historia, si bien el relato de la misma es terrorífico:

27 de agosto de 1986. Tres de la mañana. El llanto de un bebé despierta a esta cuidadora de ancianos en el madrileño barrio de San Blas. La mujer mece a la criatura y se dirige a la cocina para calentar una papilla. Su lloro es tan fuerte que ella no escucha los pasos del monstruo. De Eduardo. Un padre ausente, sin oficio, con trastornos psíquicos y que siempre aparecía con el perfume del JB. Ella esperaba sus insultos. O una paliza como meses atrás. Pero esa noche, el hombre quería más: «Vengo a matarte, hija de puta», le gritó. La hija de Marisa de un primer matrimonio, pues Eduardo era su segunda pareja, se interpuso y fue la primera apuñalada. A Marisa le alcanzó cinco veces. En la tripa, en la ingle, en la arteria femoral…

«Yo no sabía que me estaba apuñalando. Notaba fuertes golpes, pero cuando vi las paredes llenas de sangre noté que la vida se me iba», relata la mujer de 64 años hoy desde su piso de Vallecas. Su ‘compañero de amores y martirios’, como definió al agresor la crónica de El Caso, escaparía por la ventana, pero sufrió un esguince y fue capturado por la Policía, avisada por los vecinos.

Cuando Marisa conoció a Eduardo tenía 27 años. Él, 24. Se enamoraron superando sus problemas mentales. Pronto se fueron a vivir juntos. «Él al principio no parecía agresivo, pero cuando tuvimos a la niña empezó a serlo. Bebía y tenía cambios de conducta. Empezó a insultarme porque decía que me había ido con otro y de ahí pasó a las manos. El primer episodio ocurrió al año de estar con él. Me pegó un puñetazo y me puso el ojo morado».

Eduardo acabó en la prisión de Carabanchel condenado a 12 años. Quemando el colchón de su celda. Marisa y sus hijos (dos de Eduardo y dos de su anterior relación) hicieron vis a vis. «Le perdoné porque me atacó por su enfermedad, que estaba diagnosticada, y porque había dejado el tratamiento. Se arrepintió. Empezó a tener permisos y a beber y acabó muriendo en la cárcel de un edema pulmonar», recuerda Marisa, simpatizante de Vox desde 2015.

Al hilo de ese terrible relato, Marisa está segura de que la actual Ley tampoco es una protección para las mujeres:

Sólo le habrían metido en el calabozo una noche y le habrían puesto una orden de alejamiento, pero como estaba mal psiquíatricamente habría venido a matarme al día siguiente. Esa ley no me habría protegido porque no habría ayudado a curar a mi pareja de su enfermedad, y el problema es que ahora, cada vez que hay un caso de violencia doméstica, siempre se achaca al machismo cuando a veces hay otras razones. Como la enfermedad, el alcohol… No me quiso matar por ser mujer, sino porque estaba mal. Por eso estoy en contra de esa ley, porque mete a todos los casos en el saco de la violencia de género sin analizar las causas.

E insiste:

La ley no habría evitado que él me diese cinco puñaladas. El papel de una orden de alejamiento no ayuda contra esos asesinos que son malos de verdad. Sí protege a una mujer de un hombre que no tiene intención de dañarla. Porque la insulta, tienen discusiones de pareja, le dice algunas burradas, pero una orden de alejamiento no protege a la mujer del que tenga en su mente matarla. Si el hombre tiene una esquizofrenia tampoco hace nada.

Y tiene claro que Vox es un partido que protege a la mujer y a todo el núcleo familiar:

Vox quiere proteger a la mujer y a toda la familia, porque hay mujeres que matan a sus hijos o que dejan a las niños sin padres. Si hay denuncia por violencia de género, apartan a los niños de sus padres, aunque sea falsa. Quiero que se proteja a las mujeres, a los niños, a los hombres…, porque hay muchísimas denuncias falsas.

Tampoco duda de la existencia de muchas mujeres que se agarran a hacer denuncias falsas sobre maltrato:

Hay muchas mujeres que por conseguir la ayuda que dan se inventan un maltrato. Hay gente que se ha inventado que su marido le pegaba, ha seguido con él y simplemente era para recibir una ayuda porque no tenían ni para dar de comer a los hijos. O mujeres que se lo han inventado por celos. El lobby feminista controla la Justicia. En mi plataforma Mujeres contra la injusticia tengo a muchos hombres destrozados por denuncias falsas y a maltratadas que están en contra de la Ley porque no las protegió. También tengo compañeras que están dando ellas la paga a la ex mujer para que no metan a su marido en la cárcel. Mi hija está con un hombre separado al que han denunciado y ella le ha tenido que ayudar con su dinero para poder pagar la pensión porque su ex quiere meterlo en la cárcel. No ganaba lo suficiente.

Y sentencia:

Si el partido quisiera quitar la protección a las mujeres, yo no estaría en Vox.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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