El portavoz de la Ejecutiva del PSOE insiste en que ha hecho lo que tenía que hacer publicando una imagen robada de Iglesias y Rivera: "Son dos farsantes", afirma. Pero calla lo suyo

La imagen que el socialista Óscar Puente no tuiteará nunca porque él es el protagonista

La imagen que el socialista Óscar Puente no tuiteará nunca porque él es el protagonista
Óscar Puente RS

Con el advenimiento de la sociedad de la información, la hipocresía ha venido a ser un conjunto de reglas para moverse en el mundo. Aquí se debe destacar la naturaleza del conjunto de reglas, que oscilan entre lo permitido y lo prohibido según wp, así como la capacidad de moverse en el mundo, reconociendo los contenidos simbólicos del mismo.

La hipocresía consta de dos operaciones, a través de las cuales se manifiesta en los modos simple y combinado: la simulación y el disimulo. La simulación consiste en mostrar algo distinto de lo que se es, en tanto que el disimulo oculta lo que no se quiere mostrar.

Óscar Puente no se retracta, no pide perdón. El portavoz de la Ejecutiva del PSOE ha sido incluso apercibido por su compañera de partido y presidenta de las Cortes, Meritxell Batet, después de tuitear una fotografía hecha en una cafetería de la Cámara donde está prohibido grabar imágenes, según recoge el autor original de este artículo esdiario y comparte Manuel Trujillo para Periodista Digital.

Una de Albert Rivera y Pablo Iglesias que no ha sentado bien a los protagonistas, pero especialmente al líder de Unidas Podemos. Y que, por cierto, el socialista colgó en la red social en plena tromba de agua en la ciudad del Pisuerga, la mayor de su historia.

Puente se ha dedicado a recorrer este miércoles varios medios de comunicación jactándose de su proeza, criticada hasta por Gabriel Rufián: «Son dos farsantes, y a los farsantes hay que denunciarles», ha afirmado el vallisoletano.

Sin embargo, no cuenta Puente que él es el primero al que no le gusta que le hagan según qué fotografías y las difundan, y de hecho ha tenido alguna que otra enganchada con la prensa por ello.

La más sonada se produjo en la primavera de 2017, cuando el alcalde de Valladolid salió a divertirse a un conocido bar de copas de la capital castellana y leonesa -el Café Berlín- y las imágenes acabaron corriendo como la pólvora por Facebook y Twitter sin su conocimiento ni consentimiento. Aquella noche hasta se atrevió a hacer de DJ improvisado.

El socialista se indignó tanto que llegó a escribir un post en su muro de Facebook para quejarse y justificarse: «El viernes salí con un amigo a cenar y tomar una copa, algo que he hecho toda mi vida, y que cada vez me resulta más difícil y más incomodo. Antes entraba en un bar y nadie se volvía a mirar, nadie se acercaba a pedirme una foto y nadie me trasladaba ningún problema a las 2 de la mañana», decía.

«Trabajo muchas horas y acumulo mucho estrés y también necesito un tiempo de esparcimiento como cualquier ser humano».

Autor

Manuel Trujillo

Periodista apasionado por todo lo que le rodea es, informativamente, un todoterreno

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