El exasesor del chavismo utilizó la misma técnica que en países tiránicos como Venezuela o Nicaragua

Iglesias, el ‘dictador’ de Podemos: con los votos de una minoría destruye la alternancia y los controles de sueldo

El vicepresidente segundo del Gobierno demuestra, una vez más, su pasión por liderar una estructura autoritaria y poco democrática

Iglesias, el ‘dictador’ de Podemos: con los votos de una minoría destruye la alternancia y los controles de sueldo
Pablo Iglesias y la influencia comunista PD

Pablo Iglesias lo logró. Es el ‘dictador’ de Podemos.

El fundador del ‘partido morado’ solo necesitó del 10,8% de los inscritos en la Asamblea Ciudadana para convertir a Podemos en una pequeña ‘república bananera’.

Así como hicieron los dictadores Hugo Chávez y Evo Morales (a quienes asesoró), Pablo Iglesias fue alargando los períodos de su permanencia en el poder. Eso sí, utilizando a las votaciones como presunta garantía de su transparencia y democrática.

Sin embargo, los tiranos latinoamericanos y el vicepresidente del Gobierno terminaron por instaurar mandatos sin limitaciones de reelección. Justamente, lo que ‘coló’ Iglesias en las últimas votaciones de su Tercera Asamblea Ciudadana.

A pesar de que esa decisión fue la ‘gota que derramó el vaso’ en Bolivia y desencadenó en la destitución de Evo Morales, para el régimen chavista y para el fundador de Podemos han funcionado perfectamente.

Ahora, Iglesias un partido a su medida y donde se consolida como el ‘líder supremo’, así como lo fue Hugo Chávez en el Partido Socialista Unido de Venezuela o Fidel Castro en el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba.

«Gracias a todos los inscritos e inscritas que habéis participado en la Tercera Asamblea de Podemos. Es un honor recibir vuestro apoyo. Enhorabuena a los nuevos miembros del Consejo Ciudadano y del Comité de Garantías. Vamos a dejarnos la piel para seguir demostrando que sí se puede», celebró Iglesias su nuevo partido autoritario.

Sin embargo, la reelección indefinida no es la única similitud con las dictaduras que hay en América Latina.

La presencia institucionalizada de su ‘primera dama’ es fundamental. Irene Montero, por ende, se queda con el ‘puesto número dos’ (además del ministerio de Igualdad). En este sentido, se transforma en la versión española de la chavista Cilia Flores (esposa de Nicolás Maduro y miembro de la Asamblea Nacional Constituyente) o de la nicaragüense Rosario Murillo (esposa de Daniel Ortega y vicepresidenta).

Eliminar a rivales

A diferencia de los dos congreso anteriores, Iglesias no se ha enfrentado a ningún sector crítico de peso, tras la reciente marcha de los Anticapitalistas (que aprobaron formalmente a finales de marzo) y la abrupta salida del cofundador y exnúmero dos Íñigo Errejón y sus afines los ‘errejonistas’ a principio de 2019, tras decidir montar su propia candidatura para la Comunidad de Madrid.

Conscientes de que Iglesias no soltará la presidencia de Podemos, aquellos políticos con aspiraciones de liderar una fuerza política han dejado el ‘barco’. Los únicos que quedan son quienes, sumisos, aceptan seguir las órdenes del líder supremo. Quizá, con la única esperanza de heredar al ‘partido morado’, como Nicolás Maduro hizo con el chavismo.

Barra libre de sueldos

Pablo Iglesias quedó retractado como un ‘comunistas de caviar’.

Un representante más de esa “clase obrera” de chándal y coleta que, con la llegada al poder, entierran todas sus promesas de austeridad y repartición de la riqueza.

Entre su electorado aún retumban los juramentos del control salarial de los políticos y de los techos de “hasta tres salarios mínimos”. Una ilusión que se desvaneció a la primera de cambio y con solo poner un pie en el poder Ejecutivo de España.

La única traba entre un sueldo de ‘casta’ y Pablo Iglesias recaía en el reglamento general y código ético de Podemos, donde él mismo había limitado el sueldo de sus miembros al triple del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Sin embargo, el fundador aplicó el principio de “hecha la ley, hecha la trampa” y ya se encargó de eliminar la limitación salarial.

Para evitar que se les vea el plumero, desde Podemos hacen énfasis en la obligación de donar una parte del sueldo que oscilará entre el 5 y el 30 por ciento.

Sin embargo, no han detallado qué porcentaje se aplicará a cada miembro de la dirección, pero sí se apuraron a poner los condicionantes que ayuden a Pablo Iglesias a reducir a mínimos el dinero que tenga que quitarse de sus bolsillos.

En este sentido, puntuarán a su favor aspectos como “tener hijos a cargo”, “tareas de responsabilidad” y “exposición pública”.

A pesar de que Pablo Iglesias siempre ha argumentado que «los más ricos deben pagar más», ese principio no aplica para él. Así como tampoco aplicó para Hugo Chávez su recomendación de que “ser rico es malo”.

El secretario general de Podemos defiende en su candidatura, Un Podemos contigo, que se cobre «según las responsabilidades». Es decir, que por fin se reconoce la realidad capitalista de que gane más dinero quien ocupa un puesto que exige más competencia.

Más allá del sueldo

Los beneficios que percibe Pablo Iglesias no se limitan a su sueldo de ‘casta’ que recibe como vicepresidente. Es importante recordar que se suman las dietas e indemnizaciones propias de su cargo, según lo establecido en el propio reglamente del Congreso. En este sentido, a su salario de 77.991,72 euros al año hay que sumar otros 879,29 euros al mes en concepto de manutención, alojamiento y desplazamientos.

Lejos de ser los únicos ingresos de un “austero” Pablo Iglesias, el exasesor del chavismo también recibe el dinero proveniente de los derechos de autor de sus obras publicadas. Una cantidad a la que, antes de aceptar la vicepresidencia segunda, también se sumaban los que recibía por protagonizar los programas ‘Fort Apache’ y ‘Otra Vuelta de Tuerka’, dos proyectos a los que tuvo que renunciar para cumplir con el artículo 98 de la Constitución, donde se regulan las incompatibilidades de los miembros del gobierno.

La salida de la televisión ha supuesto un ‘palo’ para la fianzas de Iglesias, quien en una de sus últimas declaraciones de bienes y rentas desvelaba que sus ingresos como presentador y escritor ascendieron a 41.211 euros netos en el último ejercicio presentado (otros 3.434 euros al mes).

Lejos de renunciar al lujo que ofrece el poder político, Pablo Iglesias está anhelando que se pueda controlar la crisis por el coronavirus y celebrar cuanto antes el congreso de su partido, donde eliminará las trabas económicas a su enriquecimiento y, al mejor estilo bolivariana, destruirá la traba democrática que le impedía seguir en la cabeza de Podemos a favor de una alternancia política.

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Autor

José Antonio Puglisi

Periodista italovenezolano especializado en economía y periodismo de investigación.

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