El partido morado aplicó contra él la misma táctica que se usó con Calvente

El exdiputado Cantabrana revela que Pablo Iglesias también le acusó de ‘acoso sexual’ cuando denunció corrupciones en Podemos

"Me hicieron una campaña en la que participaron los órganos del partido. Me llamaron maltratador, acosador. Empezaron a correr rumores y a pedir mi dimisión como diputado"

El exdiputado Cantabrana revela que Pablo Iglesias también le acusó de 'acoso sexual' cuando denunció corrupciones en Podemos
Germán Cantabrana.

Ya empieza a ser conocida como la ‘técnica Calvente’.

Una suerte de presión dentro de Unidas Podemos para forzar a la persona señalada en cuestión a cesar en sus pretensiones o bien que renuncie a un escaño parlamentario.

Si José Manuel Calvente, el que fuera coordinador legal de la formación de Pablo Iglesias, fue acusado de acosar a Marta Flor después de que este se negase a seguir el criterio del partido de defender la tesis del robo del teléfono móvil de Dina Bousselham, subalterna del líder de Podemos en Bruselas, al riojano Germán Cantabrana le sucedió algo similar, en este caso con un escaño en disputa.

Cuenta este 16 de agosto de 2020 que Cantabrana comenzó con los problemas serios a partir de 2017 con una serie de investigaciones contra el entonces diputado podemita en el Parlamento de La Rioja.

Cree que le pusieron en el punto de mira porque en febrero de 2017 invitó a la diputada Carolina Bescansa, ya distanciada de la Ejecutiva de Podemos, a una charla en Logroño, pero añade un elemento más: la delación interna de conductas que se salen de los códigos:

En Podemos La Rioja conocía muchas irregularidades y las fui denunciando a la interna. Cuando ves que no te hacen caso y que las Comisiones de Garantías están controladas por la Secretaría de Organización, cuando lo que hemos firmado en nuestro Código Ético es que tenemos que denunciar hechos ilegales… A mi me han llamado de todo.

Como todas esas acusaciones o sospechas no tenían mayor recorrido se recurrió a imitar lo mismo que sucedió con Calvente, que no es otra cosa que plantear una denuncia por acoso laboral. Y no solo a una, sino a dos compañeras.

Tanto es así que se le impusieron medidas cautelares dentro del partido como la supervisión de las comunicaciones que mantenía con ambas.

¿Y saben quién fue la persona que desde Madrid se desplazó para investigar las denuncias? Marta Flor, ¿les suena? Según Cantabrana las pesquisas de esa abogada se limitaron a algo ridículo:

Hicieron una investigación absurda totalmente, en plan, alguien ha hecho algo.

Eso sí, pese a no recabar pruebas, siquiera endebles, en Podemos tenían a Germán Cantabrana en el punto de mira y optaron por su despido disciplinario.

Para más inri decidieron filtrar esa medida a la prensa:

Me echaron. Me hicieron una campaña en la que participaron los órganos del partido. Me llamaron maltratador, acosador. Empezaron a correr rumores y a pedir mi dimisión como diputado. Del Parlamento no me podían echar porque el acta es mía y además, todo el grupo estaba conmigo menos la diputada que quería mi posición y a la que, de hecho, contrataron con mi sueldo.

Incluso, el partido trató de vender que ese diputado había cometido irregularidades financieras como la de no querer tranferir a Podemos los fondos que por subvención tenía en su cuenta el grupo parlamentario de Unidas Podemos.

EL VERDADERO OBJETIVO, UN PUESTO EN EL PARLAMENTO RIOJANO

Lo que avisamente escondía la dirección de Podemos era que Cantabrana ocupaba un escaño que debía de abandonar para poner a otra persona.

Como el escaño es de la persona y no del partido, la dirección de Unidas Podemos fue por otra vía, la de cesarle de sus funciones dentro del partido.

Sin embargo, la Justicia no funciona como quisieran los órganos de control de Podemos y el Juzgado de lo Social número 1 de Logroño falló en febrero de 2019 que el cese era nulo, condenó en costas a Podemos y ordenó la readmisión del trabajador y el pago de los sueldos atrasados.

La conclusión de la sentencia era claro:

El despido del actor sólo puede interpretarse como el desenlace de los sucesivos actos acaecidos desde el mes de enero de 2017 con los continuos conflictos internos y luchas de poder por controlar el grupo parlamentario, vinculados a la libertad ideológica del actor, y su autonomía política como diputado.

El Tribunal Superior de Justicia de La Rioja confirmó el fallo y añadió que el despido careció de justificación suficiente al no haberse acreditado por parte de la empresa las causas y conductas que se imputan al trabajador ni el acoso ni el tema de dinero, del que por cierto, la instructora quitó la razón al partido dado que los fondos públicos del Grupo Parlamentario no tenían por qué ser transferidos a Podemos.

Pese a la victoria judicial, Cantabrana tiene claro que Unidas Podemos acabó por estigmatizarle socialmente:

Lo que sí logran es ese efecto difamador, que la gente te aparte y te llame acosador, llevarse a gente a su bando porque jamás apoyaría a un acosador. Que eso lo haga Podemos, es vergonzoso.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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