A Pedro Sánchez se le sigue poniendo cara de perdedor a marchas forzadas.
Por mucho que intente hacerse trampas al solitario con los sondeos del CIS de José Félix Tezanos, la realidad es que las encuestas serias no dan, ni por asomo, la remota posibilidad de reeditar el ‘Gobierno Frankenstein‘.
La prueba palpable es que cada encuesta que se publica en los medios de comunicación da un margen mayor de triunfo al bloque de centroderecha.
Las de este 27 de febrero de 2023 que ofrecen el digital Nius Diario y La Razón son un claro ejemplo de que al sanchismo le quedan poco más de dos telediarios.
Según la proyección demoscópica de ese medio, el Partido Popular sería el indiscutible ganador de las elecciones generales que se celebrarán a finales de 2023.
La formación de Alberto Núñez Feijóo obtendría, según se detalla en los sondeos, una horquilla de entre 139-150 parlamentarios.
La cifra, eso sí, resulta insuficiente a la hora de formar Gobierno en solitario.
Ese apoyo vendría dado por los 37-46 diputados que se le estiman a VOX.
La suma de lo que obtengan la formación de Alberto Núñez Feijóo y el partido de Santiago Abascal podría arrojar una mayoría absoluta que pase de los 190 escaños en el mejor de los escenarios.

El PSOE vuelve a 2015-2016
En el otro lado de la moneda demoscópica se encuentra el PSOE de Pedro Sánchez.
El actual presidente socialcomunista no es consciente de que los españoles le van a hacer pagar caro en las urnas sus devaneos con golpistas y filoetarras.
El inquilino de La Moncloa optó por ligar su estancia en la Presidencia a lo que le ordenasen desde ERC y EH Bildu.
El final de la legislatura está plagado de concesiones como la derogación de la sedición, el abaratamiento de la malversación o el acercamiento y excarcelación de presos etarras, amén de asumir los disparates legislativos de su socio, Unidas Podemos, especialmente con las perniciosas ocurrencias de Irene Montero y su ley del solo sí es sí.
¿Consecuencia? Que el PSOE empieza a acercarse peligrosamente a los resultados obtenidos en la elecciones generales de 2015 y 2016, donde no solo bajó de los 100 diputados, sino que incluso en la repetición se quedó en 85.
En estas encuestas se le presume un botín de escaños de entre 94 y 107.
También se lleva un varapalo de los gordos Unidas Podemos.
Los morados no dejan de perder escaños en cada convocatoria y ahora pasarían de los 35 a los 20-26.
Obviamente, chapuzas como la ley del solo sí es sí impulsada por Irene Montero no ayuda, precisamente, a mantener el caudal de votos y, por tanto, de asientos en el Congreso.
Finalmente, Ciudadanos se queda a cero después de sus luchas intestinas.
La formación naranja, en cuatro años, ha pasado de tener en su mano la gobernabilidad de España con 57 diputados, que sumados a los 123 del PSOE, habrían dado 180 parlamentarios y no hubiera que haberse echado en manos de independentistas, populistas y filoetarras, a terminar como una fuerza residual y sin representación alguna en la Cámara Baja.

