UNA NOTICIA TERRIBLE PARA ESPAÑA Y LA DEMOCRACIA

Pedro Sánchez amenaza: «Me presentaré a las elecciones, ya está hablado con mi familia»

El presidente ha adelantado que se presentará a las elecciones pese a que su hermano tendrá que ir a juicio, y su mujer y sus dos secretarios de Organización, están cerca de ser procesados por presuntos casos de corrupción

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

En medio de una intensa agitación política y con la oposición afilando sus armas, Pedro Sánchez ha despejado cualquier duda: volverá a ser candidato en las próximas elecciones generales.

«Me presentaré a las elecciones, ya está hablado con mi familia y con el partido».

Solo le faltó decir que lo ha hablado con todos ellos, unos y otros, en la cárcel o en los pasillos de los juzgados, donde más frecuentemente están.

Este anuncio se produce en un momento en que el PSOE muestra un repunte en las encuestas, rompiendo el empate técnico con el Partido Popular. Según el último barómetro del CIS de Tezanos claro… Los socialistas se sitúan hasta nueve puntos por delante en intención de voto: 32,7% frente al 23,7% del PP. Una diferencia celebrada con entusiasmo en Ferraz porque no se habían visto en una de esas en mucho tiempo. Aunque esas cifras estén maquilladas por el operador sanchista, porque todas las demás encuestas reflejan la caída electoral. Tanto, que el propio Sánchez restó importancia a los sondeos cuando anunció

Pero piensen ustedes que la palabra del marido de Begoña no vale nada. Y además, todo lo que diga está sujeto a su único interés personal, por lo que su anuncio de presentarse a la reelección en 2027 no es más que un capítulo más de su plan de supervivencia política, compuesto de globos sonda, cortinas de humo y demás maniobras de distracción a las que nos tiene acostumbrados.

Un día entra en depresión y se toma cinco días para reflexionar sobre si le merece la pena soportar la campaña de «deshumanización» que sufre por parte de las «derechas», y ya saben, al sexto termina el numerito diciendo que nadie va a conseguir que tire la toalla porque es el único que puede salvar a España de las fauces del fascismo.

La decisión de Sánchez llega en un contexto de creciente espectación dentro del PSOE, que confía en poder repetir la “carambola” electoral de 2023. Su entorno interpreta que, a pesar de los frentes judiciales abiertos y la presión mediática sobre su círculo familiar y político, el respaldo de las bases socialistas justifica una ofensiva electoral.

El propio Sánchez ha reiterado en sus intervenciones públicas que la estabilidad institucional y la “defensa de la democracia frente a la ultraderecha” son razones suficientes para justificar su permanencia al frente del proyecto socialista.

Internamente, los socialistas aseguran haber recuperado terreno entre el electorado femenino y han observado cómo el PP pierde cerca de un millón de votantes, muchos de los cuales están optando por Vox.

Sin embargo, en las últimas semanas, el Ejecutivo ha visto frustrarse dos iniciativas clave para protegerse judicialmente, dejando las urnas como su única salida ante posibles imputaciones. Además, la chapuza de las pulseras telemáticas para mujeres víctimas de violencia de género podría hacer mella en su desgastada imagen como ‘feminista’. Por no hablar de los casos judiciales que involucran a miembros de su Ejecutivo, su partido y su círculo íntimo.

Los rivales no se quedan de brazos cruzados

La afirmación decidida de Sánchez ha encendido las alarmas entre sus adversarios.

El PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, busca recomponer su discurso tras varios tropiezos demoscópicos, endurecer su discurso y perfilar más su modo electoral, activado en verano. Mientras tanto, Vox consolida sus posiciones, siendo el gran ‘ganador’ de los últimos escándalos del Gobierno de PSOE-Sumar.

Por el lado del bloque independentista, fundamental para la permanencia de Sánchez en Moncloa, Junts, incrementa sus exigencias. Tras una reciente reunión fallida en Bruselas, los seguidores de Puigdemont han advertido sobre un posible boicot a los Presupuestos y otras iniciativas gubernamentales, lo que podría acortar drásticamente esta legislatura o poner en riesgo la conformación de un nuevo Gobierno por parte del líder del PSOE en caso de unos nuevos comicios.

Los del prófugo Carles Puigdemont solicita progresos reales en el reconocimiento del catalán dentro de la UE y el traspaso de competencias migratorias a la Generalitat; demandas que aún no cuentan con suficiente apoyo en el Congreso. Además, con la irrupción de Alianza Catalana, podrían dinamitar todo para intentar no seguir perdiendo terreno en la preferencia electoral.

Por su parte, Podemos quiere aprovechar su reflote con el uso partidista del conflicto en Gaza, fortalece su oposición al Ejecutivo y se ha instalado en el no, como su postura firme contra el traspaso de competencias migratorias a Cataluña -tildando dicha propuesta de “racista”-, y pudiendo ser quienes revienten la legislatura si logran consolidar su repunte.

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