Política
Manuel EE

Todos nos hemos quedado con la misma cara tras oír esta noticia. Una noticia delirante, donde algunos parecen elevar a un 'bocazas' de puntería duduosa, según sus propios compañeros del club de tiro, al nivel de un peligroso francotirador con un perfecto plan trazado. Decía a través de sus grupos de WhatsApp que estaba dispuesto a sacrificarse "por España" y acabar con la vida de Pedro Sánchez. En su casa tenía un arsenal compuesto por 16 armas de fuego, algunas de ellas de largo alcance y precisión. Desde la Moncloa, no obstante, nunca se ha considerado a Manuel como una amenaza para la seguridad del presidente. ¿De dónde viene esa certeza? ¿Por qué este vecino de Terrassa nunca hubiera podido convertirse en el Chacal español? La respuesta se basa en que no tenía infraestructuras ni consideraron "reales" sus amenazas, según recoge Gonzalo Araluce en El Español.

El escritor Frederick Forsyth detalló en su libro El día del chacal la figura de un asesino de precisión milimétrica, obsesionado con los detalles de sus planes magnicidas. Contratado por un entramado terrorista, el criminal tiene en el objetivo de su mirilla a Charles de Gaulle, presidente francés entre 1959 y 1969. Los acontecimientos se enmarcan en los entresijos más profundos del espionaje galo. Las características que definen a Manuel, de Terrassa, distan mucho del Chacal de Forsyth.

Los Mossos d'Esquadra iniciaron el procedimiento al recibir una denuncia sobre los planes que albergaba Manuel. Según afirma el partido político Vox, una dirigente local del partido en Barcelona alertó a las autoridades al leer los mensajes que vertía este vecino de Terrassa de 63 años en un grupo de WhatsApp. Airado por decisiones políticas, afirmó que pretendía acabar con "ese rojo de mierda", en referencia a Pedro Sánchez.

Abierto el procedimiento, los agentes se personaron el pasado 19 de septiembre en el domicilio de Manuel, donde localizaron 14 de sus armas. Las otras dos estaban en un vehículo de su propiedad. Inmediatamente fue detenido y se decretó su trasladado a prisión preventiva en Brians-2, donde se encuentra actualmente.

Pero Moncloa nunca asumió como un riesgo sus declaraciones magnicidas. Entre otros motivos, por los informes que les llegaban sobre el individuo en cuestión. El presidente del club de tiro de Terrassa, en declaraciones a TV3, ha definido a este vigilante de seguridad sin empleo fijo como un "tirador mediocre, de cuarta categoría": "Tiraba con aire comprimido así que imposible que fuera un francotirador".

Porque, junto a su pasión por el atletismo -corría habitualmente maratones-, Manuel había desarrollado una obsesión compulsiva hacia el armamento de fuego. Entre su casa y su coche albergaba un peligroso arsenal, compuesto por 16 armas cortas y largas. Había rifles de precisión de larga distancia. Muchas de ellas habían sido manipuladas por el propio detenido.

Los Mossos comunicaron inmediatamente a Moncloa el material hallado en dependencias de Manuel y los mensajes que había proferido en sus grupos de WhatsApp. Desde el entorno de Sánchez optaron por la vía de discreción. Primero, por no alterar a la opinión pública, y segundo, porque no vieron en riesgo la seguridad del presidente.

E otros mensajes vertidos en sus grupos de WhatsApp, Manuel preguntó por la agenda que tenía el presidente del Gobierno. Fuentes de seguridad apuntan que un individuo con intenciones reales magnicidas llevaría a cabo sus planes con mayor sigilo.

En la decisión de Moncloa también pesó el historial de Manuel. Su expediente policial estaba limpio. No tenía antecedentes ni se le conocía vinculación con ningún entramado criminal. En ningún caso se sopesó el caso como una amenaza terrorista, por la inexistencia de lazos entre el individuo y cualquier bandera o ideología terrorista. O lo que es lo mismo, jamás lo consideraron como el Chacal español.

El caso, en cualquier caso, está coordinado por el juzgado de Instrucción 4 de Terrassa. Sus movimientos pueden salirle caros: entre los delitos por los que se le procesa está el de conspiración para atentar contra autoridad con uso de arma, amenazas graves, tenencia ilícita y depósito de armas, municiones y explosivos y un delito de odio.