Política
Míriam Vallejo y el lugar donde fue asesinada. EP

Bestil e inexplicable ().

Salió a pasear a sus perros, tal y como tenía por costumbre, y ya no regresó. Su cuerpo sin vida fue hallado por una pareja minutos antes de las nueve de la noche de este 16 de enero de 2019

Yacía en un sendero de tierra muy frecuentado por los aficionados a caminar, al «footing» y al ciclismo.

Estaba cosida a cuchilladas en la calle del Monte de las Encinas, en un paraje situado entre las Comunidades de Madrid y Castilla-La Mancha perteneciente al término municipal de Meco (Madrid), colindante con Villanueva de la Torre (Guadalajara), donde vivía la víctima.

Se llamaba Míriam Vallejo, tenía 25 años, y se acababa de mudar a este último pueblo: lo hizo en octubre desde la localidad en la que había residido y estaba empadronada, Alovera, de la misma provincia.

El caso lo investiga la Guardia Civil. Todas las hipótesis están abiertas, desde el móvil sexual al de la violencia de género, si bien es cierto que no constaba ninguna denuncia por malos tratos ni por su desaparición. Por eso se cree que el crimen se produjo poco antes de que fuera hallada Mimi, como era conocida familiarmente.

El autor o autores no se molestaron lo más mínimo en ocultarla o taparla para que tardaran en encontrarla. Estaba a un lado del sendero, visible para todo aquel que pasara por ahí.

Por ello, quienes la hallaron dieron de inmediato la voz de alarma. Hasta el lugar acudieron los servicios de Emergencias 112 de Castilla la Mancha, la Policía Local de Villanueva de la Torre y agentes del Instituto Armado. Los sanitarios solo pudieron certificar su fallecimiento.

Dos uñas rotas

El homicida o los homicidas se ensañaron con ella de manera brutal. Tenía múltiples cuchilladas repartidas por todo el cuerpo, hasta 30, precisaron algunas fuentes de la investigación. La herida mortal, según los primeros indicios, la tenía en el pecho. También presentaba otras de defensa en las manos, así como dos uñas rotas, lo que denota que hubo forcejeo y que la chica se defendió cuanto pudo.

No se descarta que algunos de los cortes o de las lesiones que presentaba fueran provocadas por la maleza o, fruto del arrastre. No se sabe aún si el crimen se produjo en ese paraje o en las inmediaciones o, por el contrario, el escenario fue otro y luego Mimi fue trasladada hasta ese punto.

No obstante, este extremo se antoja complicado debido a que los animales estaban junto a ella, por lo que el criminal o los criminales tendrían que haberlos abandonado o llevárselos y volverlos a dejar con el cadáver.

Algunas fuentes precisaron que llevaba cuatro, además de los suyos, los de su compañera de piso con la que vivía en una zona residencial situada a un cuarto de hora a pie del lugar en el que apareció asesinada. Entre ellos había un pastor alemán, así como otros mestizos, de gran tamaño. Fueron conducidos hasta un centro de Azuqueca.

Sorprende el hecho de que Mimi fuera atacada cuando iba con los canes y que estos no la defendieran y agredieran al autor o autores del crimen. Por eso, no se descarta que víctima y verdugo/s se conocieran ni que fuesen varios.
En una gasolinera, en la que se revisaron hasta las papeleras fue encontrada una camiseta manchada, que podría pertenecer a la víctima

«Si a un perro le adiestras para que no haga nada a nadie, puede que no reaccione ante una situación de violencia porque son muy sumisos; al contrario, huyen».

Así lo afirma Juan Ruiz, director del centro canino Toracán de Villamiel (Toledo).

Es adiestrador desde hace 13 años, informa Manuel Moreno. Y relata una anécdota real que le contó un amigo colaborador de la Policía gala en la que la víctima iba con sus animales sueltos, la llevaron hasta el lugar del crimen para devolverla al punto de partida.

El cuerpo de la joven fue trasladado hasta el Instituto Anatómico de Alcalá de Henares, lugar de donde procede su familia. Será la autopsia la que determine si fue víctima de una agresión sexual. El Juzgado de Instrucción número 5 de esa localidad se ha hecho cargo del caso y ha decreto secreto de sumario.

Ni rastro del arma homicida

El arma homicida no fue hallada y se peinó todo el camino. En una gasolinera cercana se revisaron hasta las papeleras y se encontró una camiseta manchada que podría pertenecer a la víctima.

Ello indicaría que el autor o autores huyeron en un vehículo y tiraron ahí esa prenda. Se investiga, a demás, si en la zona hay sujetos que han cumplido condena o con antecedentes por delitos sexuales u otros similares.

En el perfil de Facebook de la asesinada, como ocurrió con L aura Luelmo, tenía colgada una foto con el mensaje: «No es no».

Ella había sido dependienta en Zara y voluntaria de Protección Civil en Villalbilla. Su compañera de piso no pudo declarar: estaba en «schock». Algunos jóvenes decían que se mudó para evitar a un chico, un extremo que no pudo ser confirmado. En la actualidad no se le conocía ninguna relación.