Política
Gabriel Salvador, María Gombau y uno de los niños asesinados. EP

Un espanto (El asesino de Laura Luelmo la causó más de 40 lesiones en todo el cuerpo y una mortal con una piedra).

Los peores presagios se han cumplido (¿Sabías que la madre de uno de los condenados de Alsasua, es cabeza de lista de Bildu en Navarra?).

La Guardia Civil ha encontrado este 14 de marzo de 2019 muertos a los dos niños de cinco meses y tres años y medio desaparecidos en la localidad valenciana de Godella.

La madre de los pequeños, en su momento activista furibunda del 15M, ha detallado a los agentes el paradero de los cadáveres de los niños.

Después de un largo interrogatorio plagado de incoherencias, la joven valenciana María Gombau condujo este jueves a los investigadores de la Guardia Civil al lugar donde se encontraban, enterrados, los cadáveres de sus dos hijos, un niño de tres años y medio y una niña de cinco meses, a los que un dispositivo policial que fue creciendo a lo largo del día hasta alcanzar los 110 agentes buscaba desde mediodía.

Los cuerpos de los menores mostraban signos de haber sido golpeados, y esa parece, a falta de contar los resultados definitivos de la autopsia, la causa de la muerte.

Los menores vivían con sus padres: Gabriel Salvador, un hombre de nacionaldad belga, y María, originaria de Colombia, pero con nacionalidad española. Ambos tienen unos treinta años de edad y sufren problemas mentales, vinculados a las drogas.

La pareja y sus hijos malvivían en una caseta abandonada del municipio en condiciones deplorables.

Una vecina de la familia dio la voz de alarma a primera hora de la mañana tras haber escuchado unos gritos y ver a la mujer corriendo por las inmediaciones desnuda y ensangrentada.

Tras ella iba su marido. También sin ropa y con rastros de sangre. Los agentes personados en la caseta encontraron al hombre solo. En un primer momento, explicó que quería «volver a Bélgica, porque aquí ya no tengo nada que hacer. Están todos muertos».

También dijo que su esposa se había sumergido en una piscina para reencarnase en su hijos tras haberlos ahogado.

«Vais a morir todos»

Además, en uno de los muros de la caseta los agentes leyeron una inquietante pintada:

«Vais a morir todos».

Según han explicado, dos vecinos de la localidad pusieron en alerta a las fuerzas de seguridad tras "oír gritos" y ser testigos de cómo el padre corría tras la madre, desnuda.

Los padres de los menores, de en torno a los 30 años, él de nacionalidad belga, al parecer presentan algún tipo de desequilibrio y se mostraron reacios a colaborar con el instituto armado, que reforzó el dispositivo para tratar de encontrar a los menores en los alrededores de la casa, un chalet okupado en estado de semirruina que carecía de lo más básico.

El padre trabajaba como cocinero en un negocio de restauración del que fue despedido a mediados de febrero por discusiones con el dueño y por el consumo de sustancias estupefacientes.

Inicialmente se dio por desaparecida a la madre y a los dos niños, pero fue localizada oculta en un bidón por el servicio cinológico de la Guardia Civil, "desnuda y con arañazos propios de haber corrido, pero sin lesiones", confirmó el delegado.

Los agentes interrogaron al padre, que se encontraba "confundido", al parecer bajo los efectos de algún estupefaciente, y ha dejado entrever que todos "estaban muertos", y los niños pudieran estar dentro de la piscina. "Mi mujer me pidió que metiera allí a los niños, y que le hiciera después el amor", aseguró, según fuentes consultadas.

En la piscina se han localizado los restos de sangre que, según Juan Carlos Fulgencio, "no corresponden a lesiones graves ni mortales, por lo que se descarta que correspondan a un hecho delictivo". Aún así, según las fuentes consultadas por Europa Press, se ha vaciado el agua de la piscina sin que hubiera nadie en el interior.

A pesar de que el menor de tres años y medio no iba desde hace unos días al centro de Rocafort en el que estaba escolarizado, el delegado confirmó que los niños fueron vistos en la tarde de ayer "por una amiga de la familia que acudió a llevarles comida".

El hombre y la mujer -que de acuerdo con fuentes de la investigación sufren problemas psiquiátricos- fueron trasladados a la Comandancia de la Guardia Civil de la vecina localidad de Moncada para tomarles declaración.

Allí la madre habló de «resucitar» a los pequeños y finalmente condujo a los investigadores hasta sus cadáveres