Política
El violador marroquí que arrancó una oreja de un mordisco a su víctima. EP

Ha caído como un conejo (Pillan a pareja teniendo sexo oral en rueda de la fortuna ).

A la una del mediodía de este sábado 20 de abril de 2019, desde la cama del hospital Clínic de Barcelona en el que continúa ingresada, la mujer de 37 años víctima de una salvaje violación, reconoció sin ninguna duda al hombre de la fotografía que le mostraron dos mossos d'esquadra.

Aquel individuo con barba descuidada y aspecto sucio que aparecía en la imagen era el mismo que la madrugada del viernes la asaltó en las inmediaciones del Museu Marítim y la agredió sexualmente con una violencia desatada.

La víctima, una portuguesa de 37 años vecina de la ciudad, se recupera en el hospital  de las graves lesiones sufridas durante la violación.

Su agresor, un marroquí de 32 años, que vive en la calle, sin documentación y con varios antecedentes a pesar de que llegó a la ciudad hace pocas semanas, permanecía el sábado por la noche en los calabozos de Les Corts, y los investigadores esperarán a terminar innumerables gestiones antes de pasarlo a disposición judicial.

LA BESTIAL AGRESIÓN

Como realta Mayka Navarro en 'La Vanguardia' este 21 de abril, a mujer deambulaba por Drassanes en estado de shock y sangrando abundantemente. Le habían arrancado una oreja, mordido la otra, el labio lo tenía arrancado de otro mordisco y presentaba golpes por todo el cuerpo.

Los servicios de limpieza la rescataron, avisaron a la Guardia Urbana, y los guardias urbanos al Servei d'Emergències Mèdiques que la trasladaron en ambulancia al Clínic.

La investigación pasó a manos del grupo de agresiones sexuales del Àrea de Investigació Criminal de los Mossos, pero todas las patrullas uniformadas y de paisano de la Guardia Urbana de Ciutat Vella se echaron a la calle en busca del sospechoso a partir de las primeras descripciones de un par de testigos.

El sadismo demostrado por el agresor sólo podía ser fruto de que conocía a la víctima, o que estaban ante un perturbado que actuaba con violencia. En cuanto la mujer aseguró que no conocía de nada al agresor, las patrullas de la guardia urbana y de los mossos de Ciutat Vella se pusieron a peinar las calles.

La Guardia Urbana trabaja habitualmente con las personas con trastornos psiquiátricos que se derivan periódicamente a los centros médicos. Se empezaron a descartar sospechosos.

En las primeras horas facilitaron a los Mossos una identidad de un sintecho, brasileño y con rastas, que respondía a la descripción que había dado un testigo. Pero esa opción quedó descartada.

Dos cabos de la Guardia Urbana recordaron entonces haber tenido recientemente incidentes con un sintecho marroquí, recién llegado, que actuaba de manera muy violenta y que habían logrado que ingresara en psiquiatría del hospital del Mar, por espacio de 48 horas.

Fueron a buscarlo. Y una patrulla de la Guardia Urbana del Raval lo encontró en la calle Hospital el sábado por la mañana. Tenía el pantalón ensangrentado, las uñas manchadas de sangre e incluso sangre seca en el rostro.

Se le hizo una fotografía, se envió a los Mossos y éstos pidieron a los guardias urbanos que le trasladaran a Les Corts porque podía coincidir con los últimos datos que ellos habían recopilado.

Concretamente porque la chaqueta que llevaba el sospechoso era compatible con un botón que se había localizado en la escena de la violación. Ya en comisaría, el hombre fue fotografiado y la imagen mostrada a la víctima que desde el hospital le reconoció sin ninguna duda.

En ese instante quedó detenido. Hace unos días, el hombre trató de agredir a dos guardias urbanos y provocó un incendio en Robadors.