La ventaja del donante

Hay muchos modos de ver las cosas, el de un imbécil puede consistir en que sólo daría sus órganos a un catalán, para lo cual en la mayor parte de los casos precisaría de una improbable complicidad de otras personas.
Puesto que muchas donaciones sólo se pueden hacer efectivas tras la muerte del donante, en el caso de que alguien dijera que sólo quiere dar sus órganos a un catalán, o un vasco, precisaría que el equipo médico correspondiente quisiera respetar ese deseo, lo cual es muy difícil que suceda, puesto que al hacerlo se señalaría ante el mundo entero. Quizá tampoco sea legal esa condición.
Es posible que muchos no estén de acuerdo con mis tesis, pero ello no va a impedir que las exponga. La ventaja del donante, y yo he dado sangre cien veces, médula ósea una y quizá tras mi muerte se pueda aprovechar algún órgano mío, consiste en que los receptores de la ayuda, que acaso les haya salvado la vida, pueden ser personas que hayan perjudicado o intentado perjudicar a uno. Eso para mí es una ventaja. Hay gente que disfruta haciendo el mal, aunque vista un disfraz que le haga parecer razonable, y estas personas deberían tener vergüenza por estar haciendo daño a quien a lo mejor le ha dado un litro o dos de sangre, o cualquier cosa. en otra ocasión. Todos los que reciben esa ayuda que necesitan no son agradecidos. Dicen: me han tenido que poner siete bolsas de sangre, y por el tono parece que la sangre la hayan comprado en un supermercado.
También se da el caso de personas que piden solidaridad para sus dolencias a gente de toda España y luego votan a Bildu o ERC, y hacen encendidas proclamas de odio a España y los españoles.
Un donante sabe que su actitud es más sana psicológicamente que la de esos enloquecidos fascistas.


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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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