El placer de predicar en el desierto

Aunque por estar dotado de razón se pueda pensar que el ser humano se adapta al mundo haciendo uso de ella, la experiencia demuestra que, en términos generales, lo hace por mimetismo. Toma las decisiones que más le convienen personalmente en orden a conservar o mejorar su estatus social.

Así las cosas, por mucho que uno explique algo archisabido, como lo es, por ejemplo, que Pompeyo Fabra unificó los distintos catalanes con intencionalidad política y no lingüística, y esto no sirve para que cambie nada, lo cual resulta muy grato y placentero, porque la posibilidad de influir en los demás para quien no esté afectado por el narcicismo es más preocupante que otra cosa.

Sufrimos un presidente del gobierno que manifestaba su voluntad de transformar la sociedad. O sea, se trata de un psicópata, sin demasiadas luces, con un ego desmesurado, incapaz de cumplir la palabra dada, incapaz de tener una idea buena, e incapaz, para terminar, de compadecerse de todos aquellos a los que está perjudicando con su nefasta gestión. ¿Querrá hacer un mundo a su imagen y semejanza? Pobre mundo.

Voy a ponerme serio para decir algo: cualquier persona que pudiese transformar el mundo, lo empeoraría.

Hay seres humanos y hay animales capaces de aprender. Hay bárbaros ilustrados. Los dos conceptos citados son muy interesantes y me reservo los nombres de sus autores por si alguien me los pregunta. Uno de los dos es español.

Bien, volvamos a las cosas que conviene discurrir, porque con ese dejarnos llevar por la corriente nos van metiendo gol tras gol. El aborto jamás puede ser un derecho, por muchas que sean las personas interesadas que lo reclamen así. Considerarlo de este modo, consagrar el egoísmo y el desprecio al prójimo, representado por el propio hijo, no puede traer nada bueno.

No me gusta influir en nadie, pero sí que el personal se dé cuenta de su responsabilidad con respecto a los demás, porque nos vamos directamente a la mierda.

‘2016. Año bisiesto’
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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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