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El padre Buela, condenado por abusos

Carlos Miguel Buela fue condenado por el Papa a reclusión en el monasterio palentino de Dueñas

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Los abusos del fundador del Instituto del Verbo Encarnado: "Es como sentir que tu propio papá te está violando"

De 450 sacerdotes ordenados en el IVE, la mitad dejó la congregación, y de éstos la mitad dejó el ministerio

Redacción, 01 de diciembre de 2016 a las 21:40
Buela nunca dejó de visitar el IVE; es el 'mito del padre Buela', es intocable, intachable y un santo, pero resulta que en realidad es un psicópata
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Carlos Miguel Buela

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Buela saluda al Papa en el Vaticano

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  • Buela saluda al Papa en el Vaticano

(MDZOL).- Luis logró salir de su tormento a los 18 años de haber ingresado en el Verbo Encarnado (IVE), polémica congregación religiosa fundada en 1984 por el religioso Carlos Buela en San Rafael. Hoy logró rehacer su vida e incluso perdonar a los que lo agredieron, pero quiso denunciar todo para que no le suceda a nadie más.

El dramático testimonio llega en momentos de intensa conmoción social por las denuncias de abusos de religiosos contra niños hipoacúsicos en el Instituto Próvolo de Luján de Cuyo.

"Me ocurrió a mí, pero tengo el conocimiento de que le pasó a otros chicos", señaló Luis, quien se presentó como "víctima de abuso del Instituto Menor en el Verbo Encarnado". El joven hoy tiene 31 años, pero los abusos comenzaron cuando tenía 12.

"Yo lo oculté y no se lo conté a nadie por temor a quien me agredió", señaló Luis, cuyo apellido será reservado en MDZ, porque a 19 años de esta aberrante situación, todavía tiene efectos en su vida.

"En 1997 me ocurrieron cuatro abusos sexuales en poco tiempo, en un mismo mes, en el 2005 se lo conté al superior, Gabriel Zapata, más adelante, el año pasado, me di cuenta de que no se había hecho nada y repetí la denuncia con el obispo de San Rafael, Eduardo Taussig. Él tomó mi denuncia (canalizada a través del derecho canónico), esta vez por escrito y decidí no hacer la civil porque estoy esperando que la Iglesia determine algo", apuntó.

El joven se mantuvo en la institución hasta 2015, cuando se dio cuenta de que nadie había hecho nada con su denuncia, y después de repetirla, esta vez por escrito, se retiró a vivir a otra provincia.

 

 

"Nos mintieron; hace poco me enteré que el fundador del Verbo Encarnado (Buela) tiene denuncias por abusos de sacerdotes, y nos lo ocultaron, no se comunicó al IVE. Ahora vamos a empezar a decir la verdad por el bien de los demás, porque puede haber más casos. Yo me enteré de dos más el año pasado, personas que fueron abusadas en el mismo año que yo, pero por otras personas, no lo sé", agregó.

El joven, quien aún espera una respuesta de la institución en la que confió durante tantos años, explicó que quien abusó de él aún continúa siendo parte del IVE, pero ha sido enviado a otro monasterio. "No se dedica solo a hacer penitencia, va al seminario y se sigue presentando como sacerdote cuando el código de Derecho Canónico manda su expulsión inmediata; no ha sido castigado como corresponde".

Pese al terrible daño que le causó el sacerdote que abusó de él (en ese momento el agresor era seminarista pero fue ordenado muy poco tiempo después), Luis quiso dejar claro que "perdona a todos", aunque desearía que fuera el sacerdote quien se disculpara con él y con su familia.

"El abuso sexual que sufrí siendo un niño de 12 años fue, cuatro veces en el mismo mes, y fue tocar el cuerpo del otro", explicó Luis, a quien todavía se le hace difícil exteriorizar su tormento.

"Con respecto al padre Carlos Buela, sé a ciencia cierta que ha acosado sexualmente a un sacerdote amigo mío en Roma y está siendo investigado desde el año 2010 y que se lo condenó y el papa Francisco ratificó la condena. Sin embargo los superiores del IVE han ocultado esta noticia a sus miembros", explicó Luis.

Ya fue procesado, no es sacerdote (Carlos Buela), y lo siguen consultando como si fuese un santo; él es un abusador y un adicto al alcohol, apuntó Luis a modo de expresión de deseo, debido a que el padre Buela puede seguir ejerciendo el ministerio pero no de forma pública.

"Buela nunca dejó de visitar el IVE; es el 'mito del padre Buela', es intocable, intachable y un santo, pero resulta que en realidad es un psicópata", señaló el joven.

Luis se decidió a hablar porque supo que recientemente le ocurrió algo similar al sobrino de un compañero suyo, por lo que todas aquellos que han sido víctimas de abuso en el IVE se han empezado a reunir para que su verdad salga a la luz.

 

 

"La cabeza de la institución está corrompida, y no me extrañaría que el que me abusó a mí hubiera sido abusado", explicó y agregó que el IVE "ha caído en eso", a tal punto en que todos los que se animen a denunciar van a ser acusados y perseguidos por otros integrantes que confían ciegamente en ella.

"Queremos que los que están ahí, en esa secta, se despierten y que vean que hay mucha gente buena, porque se hacen muchísimas obras buenas, se ayuda a los pobres y se van a las misiones más difíciles, pero el problema es el padre Buela y sus seguidores", finalizó el joven.

MDZ intentó comunicarse durante los últimos días con los representantes del IVE pero hasta el momento de la publicación del presente artículo no obtuvo respuesta. La institución enfrenta, solo en San Rafael, más denuncias de víctimas de abusos sexuales quienes, como en el caso de Luis, se animaron a sacar a la luz los tormentos que vivieron en ese lugar.

El IVE fue fundado en marzo de 1984 por el "padre" Carlos Miguel Buela, un sacerdote que fue recluido por el papa Francisco a un Monasterio de San Isidro de Dueñas de Palencia (España) después de que se lo acusara en repetidas ocasiones de abusar sexualmente de otros sacerdotes.

Al mismo tiempo, el IVE realiza obras de caridad en lugares y situaciones en que nadie más se animaría. En su página web hay testimonios maravillosos de sacerdotes que llegan hasta los sitios en los que el mundo está en guerra. Pero el "culto al hombre" ha logrado confundir a algunos miembros de la organización que prefieren creer que se "difama a un santo" antes de admitir que la cabeza de la organización está corrompida.

Según explicó una de las víctimas "es como sentir que es tu propio papá es el que te está violando". Al padre Buela se le conocieron solo víctimas mayores de 18 años, pero su influencia sobre ellos comenzó desde muy chicos ya que en el IVE funciona el denominado Seminario menor, al que van niños desde los 12 años, confiados por sus padres o tentados por la posibilidad de algún día ser sacerdotes.

"Las víctimas del Padre Buela son mayores de 18 años, entonces uno se pregunta ¿Por qué no le dan una trompada? Pero no es tan fácil, él ejerce una especie de manipulación espiritual muy fuerte en estos grupos cerrados", explicó otro sacerdote que se puso al frente de los reclamos de una veintena de víctimas.

El cura señaló que el fundador de la congregación está recluido y, por lo tanto, no puede ejercer el ministerio público, pero continúa siendo el Tótem, y "el que fue perseguido por haber sido fiel al catolicismo tradicional".

 

 

"Una cosa muy buena que hizo Francisco fue sacar la legislación que plantea que si un obispo se entera de un caso de presunto abuso sexual y no denuncia ante la Santa Sede, también se hace participe en caso de que sea culpable", contó el sacerdote.

Para las leyes eclesiásticas los delitos de abuso sexual a menores prescriben recién a los 20 años... pero prescriben. Esta situación fue aprovechada por algunos sacerdotes que quisieron tapar los terribles hechos que tenían lugar en el IVE -El padre Luis que quiso denunciar en 2005 el daño que le habían hecho cuando era chico y sus superiores lo escucharon atentamente, pero nunca elevaron el caso al Vaticano-.

"Fue una canallada que no le tomaran la denuncia formal; deberían haber comunicado a Roma el caso de pedofilia, donde hay un protocolo muy estricto a seguir, pero en el Verbo Encarnado se tapó todo eso", señaló otro sacerdote que colaboró para que se repitiera la denuncia canónica en 2015, antes de que se venciera dicho plazo.

"El as de espadas de este tipo de organizaciones es la gente súper virtuosa que tienen", ya que esta situación muchas veces puede funcionar como método de presión para que las víctimas no denuncien, por temor a manchar la institución que 'tanto bien hace'. Al mismo tiempo, la comunidad no denuncia porque se confunde la fe en Cristo con la fe en un hombre al que se lo endiosa, cuando 'no es más que un hombre'.

Pero detrás de todo eso están las estadísticas, que son muy difíciles de negar y es que de 450 sacerdotes que se han ordenado en el IVE, la mitad dejó la congregación y de estos la mitad directamente dejó el ministerio (dejaron de ejercer el sacerdocio). "Muchos de ellos fueron víctimas de abuso del padre Buela", aseguraron.

 



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