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América
No a los abusos
Asumimos la búsqueda permanente y sincera de la verdad y la justicia, a través de las denuncias de los abusos sexuales y de otra índole que se cometan al interior del seno familiar o de las organizaciones religiosas y de otra índole

(C. Doody/Agencias).- "Rechazo a toda forma de abuso físico, psicológico y sexual contra menores", "profundo dolor" y "solidaridad" con las víctimas. Esto es lo que ha expresado la cúpula de la Iglesia ecuatoriana dos días después de una multitudinaria marcha en la ciudad de Cuenca que exigió que se haga justicia con los perjudicados por abusos sexuales cometidos por miembros del clero.

A través de un comunicado, la Iglesia del país americano reiteró su compromiso de investigar las denuncias de abusos sexuales que se cometan dentro de las organizaciones religiosas.

"Reiteramos nuestro compromiso con la defensa de la vida y las acciones preventivas orientadas al cuidado de la inocencia de los menores y jóvenes", precisa el escrito.

El pronunciamiento se da después de que se conocieran varios testimonios sobre abusos sexuales cometidos por sacerdotes en las ciudades de Guayaquil y Cuenca.

En abril pasado, Jorge Palacios, actualmente de 63 años, denunció al cura César Cordero Moscoso de haber abusado de él hace más de 50 años, durante toda su primaria y parte de la secundaria, en uno de los planteles que administraba el religioso en Cuenca.

La denuncia de Palacios fue la primera de otras cuatro en contra de Cordero, por delitos también perpetrados hace más de medio siglo.

En Guayaquil, por su parte, el sacerdote Luis Fernando Intriago fue denunciado por 10 personas, hoy de más de 20 años, que afirman haber sido abusados por el religioso cuando tenían entre 14 y 17 años, de acuerdo a testimonios publicados por el portal GK.

El comunicado de los obispos ecuatorianos sostiene que detener estos hechos es "una responsabilidad compartida con la sociedad en general", y agrega que como institución tomará medidas preventivas que buscan impedir nuevos casos.

"Nos comprometemos a tomar medidas preventivas contra este flagelo que afecta a nuestras familias", apostilló la Conferencia Episcopal ecuatoriana.

La Iglesia católica reiteró su solidaridad con las víctimas y agregó que ofrece "asesoría legal y acompañamiento psicológico y espiritual" para los afectados por los abusos.

Comunicado de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana
- Quito, 31 de mayo de 2018

Abuso de menores

El consejo de Presidencia de la conferencia Episcopal del Ecuador, frente a los abusos cometidos:

1. Expresamos nuestro rechazo a toda forma de abuso físico, psicológico y sexual contra menores, que pueda darse en las familias o en las instituciones públicas y privadas, por constituir grave delito que afecta a la persona en todas sus dimensiones. Asimismo, manifestamos nuestro profundo dolor frente a los hechos denunciados, ya sancionados o que se encuentran en proceso de investigación.

2. Nos comprometemos a tomar medidas preventivas contra este flagelo que afecta a nuestras familias, la Iglesia y la sociedad en general, siendo diligentes en la protección de las poblaciones vulnerables que nos encomiendan.

3. Nos solidarizamos con cada una de las víctimas de los abusos cometidos por miembros de la Iglesia y la sociedad en general, ofreciendo asesoría legal y acompañamiento psicológico y espiritual.

4. Asumimos la búsqueda permanente y sincera de la verdad y la justicia, a través de las denuncias de los abusos sexuales y de otra índole que se cometan al interior del seno familiar o de las organizaciones religiosas y de otra índole.

Protesta contra los abusos del clero en Cuenca, Ecuador

 

5. Valoramos el papel de los medios de comunicación y de las organizaciones sociales en la presentación y seguimiento de las denuncias para que los organismos competentes actúen con la máxima celeridad y transparencia, sin atentar contra los derechos de las víctimas ni la presunción de inocencia del agresor.

6. Reiteramos nuestro compromiso con la defensa de la vida y las acciones preventivas orientadas al cuidado de la inocencia de los menores y jóvenes, toda vez que es también una responsabilidad compartida con la sociedad en general, promoviendo confianza en el respeto a los derechos fundamentales de los niños, en el contexto de una preocupación constante por el bien común.

En la Iglesia el proceso canónico consta de 4 pasos: 1. La denuncia; 2. La investigación previa; 3. El Juicio de la Congregación para la doctrina de la fe, y 4. El decreto del Obispo:

a) La denuncia. Si la víctima es aún menor de edad, la denuncia realizan sus padres o representantes legales; en cambio, si la víctima, que ha sido abusada de menor de edad, cuando denuncia es ya mayor de edad, la hace personalmente y de una manera juramentada o también a través de un abogado canónico (sacerdote).

b) Investigación previa. Una vez presentada la denuncia juramentada ante el Tribunal eclesiástico, el Obispo nombra un perito para que investigue el caso y emita un juicio si hay o no materia para el proceso judicial penal canónico.

c) Juicio de la Congregación para la Doctrina de la fe. El expediente se remite a esta Congregación, donde se decide si es un caso que se resuelve por la vía a administrativa o judicial.

d) Decreto del Obispo. El Obispo del lugar emite el decreto de acuerdo con las instrucciones de la Congregación para la doctrina de la fe, que puede ser desde la aplicación de penas severas hasta la expulsión o dimisión de la persona acusada.

Frente a los hechos que todos conocemos y que hemos expresado nuestro dolor y solidaridad, ratificamos nuestro compromiso de ser la Iglesia de Jesús, que acoge y camina junto a los más desprotegidos de nuestra sociedad.

- Consejo de Presidencia