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"En las elecciones, la religión ha tenido un papel importante en el discurso" Agencias
"No quedemos derrotados antes de tiempo. Creo que debemos continuar creando las condiciones para que nuestro pueblo sea sujeto de ciudadanía", que me ha dicho un obispo poco después de conocer el resultado de las elecciones

(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- En la sociedad actual la economía pretende someter todo lo que está a su alrededor, inclusive la política y también la religión. Quien se rebela contra ese sistema, antes o después es perseguido, calumniado y apartado.

En la Iglesia católica el mejor ejemplo de eso es el Papa Francisco, que se ha enfrentado abiertamente a una economía que mata, con lo que las persecuciones y calumnias de los dueños del capital, con poderosos aliados dentro de la propia Iglesia, se han convertido en el pan nuestro de cada día.

En las elecciones en Brasil, que han convertido en futuro Presidente al ultraderechista Jair Bolsonaro, con una ventaja de más de diez millones de votos, la religión ha tenido un papel importante en el discurso de ambos candidatos y el apoyo de las grandes Iglesias evangélicas pentecostales, encabezadas por la Iglesia Universal de Edir Macedo, ha sido uno de los factores, no el único, que ha inclinado la balanza. Por parte de la Iglesia católica, la postura oficial de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil - CNBB, fue de neutralidad, con diferentes notas que dejaban claros los principios que deberían seguir los católicos.

 

 

Uno de los pocos que se definió abiertamente fue Monseñor André de Witte, obispo de Ruy Barbosa y Presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra - CPT, quien veía la posible victoria de Bolosonaro como algo desastroso para Brasil y para el mundo. En los últimos días también fue motivo de polémica la reacción del Tribunal Regional de Pernambuco contra el obispo auxiliar de Recife, Monseñor Limacêdo Antonio da Silva, acusándole de hacer propaganda electoral en una misa, lo que se comprueba que no es verdad en un vídeo gravado en dicha celebración, pues no dice el nombre de ninguno de los candidatos, y que provocó el apoyo, a través de una nota oficial, del arzobispo local, Monseñor Antonio Fernando Saburido, en la que mostraba su desacuerdo con la medida.

El capitan de la reserva ha contado con el apoyo explícito del estamento militar, de los grandes terratenientes y de la gran mayoría de las Iglesias pentecostales, inclusive del denominado pentecostalismo católico. Ahora llega el momento de pagar esos apoyos, una cuenta que será sufragada por los que menos tienen, si es que el Presidente electo cumple las amenazas realizadas a lo largo de su campaña sobre la privatización de empresas públicas, congelamiento de gastos en educación y sanidad, y contra los indígenas, los nordestinos, que es la región más pobres del país, los trabajadores, a quienes pretende rebajar sus derechos laborales, las minorías, los inmigrantes, la libertad de prensa, entre otros.

Junto con esto, una de las grandes preocupaciones es el futuro de la Amazonía, cuya preservación se antoja decisiva para el futuro del Planeta. Como católicos, esa preocupación debe ser todavía mayor, pues no podemos olvidar que el Papa Francisco ha convocado para octubre de 2019 el Sínodo de la Amazonía y uno de los aspectos fundamentales de la reflexión es el de la ecología integral. Para muchos de los apoyadores del futuro presidente de Brasil, la Amazonía es objeto de deseo, tierra para criar ganado, plantar soja y explotar los recursos minerales, inclusive dentro de las tierras indígenas, sobre las que ha insinuado que están desaprovechadas.

No olvidemos que el gran capital ya estuvo detrás del impeachment contra Dilma Rousseff y parece haber financiado la campaña de Bolsonaro en las redes sociales y WhatsApp, como denunció el periódico Folha de São Paulo, lo que hasta el momento no ha recibido una respuesta por parte de la justicia. Así mismo pesan acusaciones contra grandes empresarios de amenazas a sus empleados que no votasen en su candidato.

 

 

 

 

 

Si las perspectivas no cambian se prevén tiempos sombríos a corto plazo, momentos de incertidumbre, inclusive para la propia Iglesia católica, atacada por el futuro presidente y sus aliados en los últimos meses, especialmente la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, la Comisión Pastoral de la Tierra y el Consejo Indigenista Misionero. Frente a esta situación la Iglesia católica es desafiada a tener una actitud profética, que defienda los derechos de los más pobres contra esa economía que mata. "No quedemos derrotados antes de tiempo. Creo que debemos continuar creando las condiciones para que nuestro pueblo sea sujeto de ciudadanía", que me ha dicho un obispo poco después de conocer el resultado de las elecciones. Al menos, es una luz de esperanza y un motivo válido para seguir creyendo en la utopía del Reino.

 

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