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América
El activista social Félix Cepeda en una protesta en Nueva York Agencias
Los obispos deberían pedir al Papa que cambie el derecho canónico y que permita que las laicas y laicos podamos tener poder para decidir en las parroquias

(Cameron Doody).- El ex-jesuita dominicano Félix Cepeda es uno de los referentes de la lucha por la justicia social en la Iglesia estadounidense. Hasta el punto en el que ha sido detenido varias veces por sus manifestaciones a favor de los más oprimidos. El joven activista social analiza en esta entrevista con RD los retos de los obispos norteamericanos ante su reunión otoñal del 12 al 14 de noviembre, para la que una de sus peticiones principales es que los prelados pidan al Papa "que cambie el derecho canónico para permitir que las laicas y laicos podamos tener poder para decidir en las parroquias".

Los medios estadounidenses le han descrito como "una misión unipersonal de justicia social". ¿Qué significa la "justicia social" para usted, y qué está haciendo para conseguirla?

Para mí, la justicia es que nadie sea discriminado por ninguna razón -su orientación sexual o género, su color de piel, su clase social, su religión o por ser ateo- en la Iglesia y en la sociedad. Que todos podamos tener vivienda, educación, salud, un trabajo con salario digno, poder tomar vacaciones, disfrutar de la buena comida, el
arte, la música...

Para lograr esto en los Estados Unidos y en la República Dominicana, trabajo junto a muchas personas y movimientos sociales, donde tratamos de pensar, orar, y actuar a favor de la justicia. Y tratamos con lo poco que tenemos -música, comida, conocimientos, etc.- de compartir con nuestros hermanos y hermanas más necesitados. Incluso hemos sido arrestados por defender los derechos de los más vulnerables y creo que hay que jugarse la libertad y la vida si es necesario.

 

Era usted hermano jesuita antes de convertirse en activista social. ¿Implica su activismo social tanta vocación como ser jesuita?

Dios me ha llamado a aprender y a luchar junto con nuestras hermanas y hermanos más oprimidos. Por un tiempo lo hice como jesuita, y ahora lo hago como laico. Puede cambiar la forma de servir, pero nunca la llamada a luchar por la justicia dentro y fuera de la Iglesia.

Del 12 al 14 de noviembre, los obispos estadounidenses se reunirán para su asamblea otoñal en Baltimore. En su opinión, ¿qué deben hacer en esa reunión para responder a la crisis de los abusos sexuales?

Creo que lo principal, durante esos días, es invitar a las victimas, escucharlas y poner en practica sus sugerencias, tales como la de que los obispos católicos dejen de luchar en contra de las leyes que las víctimas quieren que se aprueben que serían de beneficio para ellos.

Los obispos están de acuerdo, creo, con que no haya plazo de prescripción de aquí en adelante, o sea con que las victimas actuales puedan acusar a su abusador cuando ellas estén preparados, sin importar si ha pasado mucho tiempo desde el abuso. Pero los obispos no están de acuerdo con que las leyes cambien para que las víctimas del pasado puedan demandar a sus acusadores e instituciones. Las victimas del pasado están luchando para que esto cambie, pero los obispos están luchando contra ellos.

¿Qué deben hacer los obispos estadounidenses por la caravana de migrantes que actualmente atraviesa Centroamérica?

Creo que el día que llegue la caravana a la frontera, todos los obispos de Estados Unidos deberían estar allí para recibirles y ofrecerles sus casas e iglesias, y para acoger a los que necesiten un lugar donde dormir y apoyarles en todo lo que necesiten.

¿Hay algún otro asunto urgente en su opinión que los obispos estadounidenses deben abordar en su asamblea?

Creo que los obispos deberían pedir al Papa que cambie el derecho canónico y que permita que las laicas y laicos podamos tener poder para decidir en las parroquias. Los consejos parroquiales actualmente están para aconsejar el párroco, pero el sacerdote tiene la ultima palabra. Esto debe cambiar. En las Iglesias protestantes, los laicos pueden despedir a un pastor si éste no les conviene. Creo que en nuestra Iglesia también los laicos debemos tener más poder para servir a nuestras comunidades, junto a los sacerdotes.

 

¿Siguió usted el reciente Sínodo vaticano sobre los jóvenes? De ser así, ¿con qué se queda de ello?

Estoy muy contento con las mujeres y hombres que, en las calles de Roma y dentro del Sínodo, protestaron para exigir que las mujeres puedan votar en el Sínodo.

Creo que ya ha llegado el momento para protestar y organizarnos. Las laicas y laicos, mujeres y hombres, debemos estar junto a los cardenales y obispos, sacerdotes y el Papa como iguales. Asimismo, debemos poder gobernar nuestra Iglesia juntos, para poder servir mejor a nuestros hermanos y hermanas más oprimidos.

¿Cuál es su opinión sobre el Papa Francisco? ¿Se siente motivado como activista por el énfasis en la justicia social en su papado hasta aquí, o le gustaría que fuera más lejos en sus ideas?

Admiro mucho al Papa Francisco, pero creo que tiene que escuchar más a las mujeres y hombres más oprimidos en la Iglesia y en la sociedad, así como poner en práctica sus sugerencias.

Fui arrestado en Washington DC, cuando el Papa Francisco estuvo aquí en los Estados Unidos. Junto con otras mujeres y hombres, cometimos desobediencia civil y bloqueamos de forma no violenta la entrada donde el coche del Papa estaba pasando. Los policías nos arrestaron. El Papa nos miró y leyó nuestros carteles desde donde pedíamos la ordenación de las mujeres al sacerdocio.

Así como el Papa Francisco tiene un consejo de cardenales, debe tener uno de mujeres y de personas oprimidas que luchan contra sus opresores. Estas personas pueden ayudar al Papa a tener más valor.