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América
Misa en la Asamblea Plenaria de los obispos argentinos
La muerte de Angelelli y la forma como murió son una clara coronación de una vida consecuente con sus convicciones y con la misión del pastor de dar la vida por su rebaño

(RD/Agencias).- Los obispos reunidos en la 116° Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) confirmaron este viernes que aceptan el "reemplazo gradual de los aportes del Estado" y decidieron crear una comisión episcopal, para el sostenimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia y continuar consensuando con el Gobierno "diversas alternativas que facilitarán este reemplazo".

El Equipo de Prensa y Comunicación de la CEA precisó en un comunicado que los obispos "han confirmado aceptar el reemplazo gradual de los aportes del Estado (asignaciones a los obispados, becas para los seminaristas y parroquias de frontera), por alternativas basadas en la solidaridad de las comunidades y de los fieles, asumiendo el espíritu de las primeras comunidades cristianas, que ponían lo suyo en común".

Además, puntualizó que la comisión episcopal para el sostenimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, "trabajará en la creación de un fondo solidario y dará continuidad del diálogo con el Gobierno Nacional, consensuando diversas alternativas que facilitarán este reemplazo".

Los obispos dedicaron buena parte del plenario episcopal de esta semana a discutir y votar el informe que emitió una comisión formada por la Secretaría de Culto, la Jefatura de Gabinete y la Conferencia Episcopal para aprobar cambios en el sistema de sostenimiento del culto.

Esa comisión acordó seguir profundizando esas alternativas y estudiar propuestas, con "el fin de ir resignando de manera gradual las asignaciones que reciben los obispos de parte del Estado nacional", según se informó en ese momento.


En las últimas semanas, la comisión ejecutiva del Episcopado convocó a los ecónomos de todas las diócesis argentinas, con quienes se analizó los futuros cambios en el sistema que viene estudiando una comisión integrada por el padre Guillermo Caride, Hernán San Juan y el contador Oscar Gómez, por parte de la CEA.

En marzo, el tema originó un caluroso debate cuando -en momentos en que se empezaba a instalar el tema de la legalización del aborto- el jefe de Gabinete, Marcos Peña, informó en el Congreso que el presupuesto destinado a la Iglesia católica en 2018 ascendía a 130 millones de pesos, cifra que representa solo el 7 por ciento del presupuesto total que maneja la Iglesia católica.

 


Celebran en un nuevo mensaje el "amor a Cristo y a los pobres" de los mártires riojanos

Por otra parte, los obispos también compartieron a través de un mensaje "la gran alegría de la próxima beatificación del obispo Enrique Ángel Angelelli, de Fray Carlos de Dios Murias, del presbítero Gabriel Roger Longueville y del laico Wenceslao Pedernera. Será el 27 de abril de 2019".

"Agradecemos de corazón al Papa Francisco, que así recoge el discernimiento de la Iglesia y nos alienta a gastar la vida en el servicio", expresaron en el mensaje, con el título "Pascua Riojana, alegría de la Iglesia".

En su carta destacan la figura de monseñor Angelelli, obispo de La Rioja entre 1968 y 1976, quien "sabía que su muerte era inminente y estaba dispuesto a dar la vida". Al mismo tiempo, señalan los obispos, sostenía que lo vivía "con una gran paz interior y esperanza cristiana". Recuerdan además que "no ocultaba su temor pero se aferraba a la fortaleza que Dios le regalaba. De ese modo se sentía unido a la entrega de Cristo hasta el fin".

 


"Como buen pastor, cuando se disponía a dar la vida, experimentaba que su pueblo sufría y de algún modo moría en él y con él. El papa Francisco quiso valorar especialmente esos casos en que se verificó 'un ofrecimiento de la propia vida por los demás, sostenido hasta la muerte', porque 'esa ofrenda expresa una imitación ejemplar de Cristo, y es digna de la admiración de los fieles'", aclaran.

En palabras del Santo Padre, los pastores argentinos recuerdan: "La santificación es un camino comunitario, de dos en dos. Así lo reflejan algunas comunidades santas" y añaden: "Angelelli no estuvo solo en su martirio. Eran cuatro los que, unidos en su entrega, nos estimulan ‘en contra de la tendencia al individualismo consumista que termina aislándonos en la búsqueda del bienestar al margen de los demás'".

"Nos conmueve recordar que, la noche del secuestro, cuando algunas personas que se decían policías fueron a buscar a fray Carlos, el padre Gabriel le dijo resueltamente: '¡No te dejo solo. Voy con vos!'. Y murió con él", destacan.

"La muerte de Angelelli y la forma como murió son una clara coronación de una vida consecuente con sus convicciones y con la misión del pastor de dar la vida por su rebaño. Así selló con su sangre su compromiso por la paz, la justicia y la dignidad integral de la persona humana, por amor a Cristo y a los pobres, en plena coherencia con el Evangelio", sostienen.

 


Monseñor Angelelli, afirman los obispos, "amó a la Iglesia. La sintió su familia, su lugar de discernimiento, su púlpito a la hora de anunciar la Buena Noticia y el grito de dolor del pueblo riojano".

"Nunca incitaba al rencor, a pesar del clima de violencia que se vivía. En el entierro de Gabriel y Carlos decía: '¡Qué difícil es ser cristiano, porque al cristiano se le exige perdonar!... El cristiano tiene que perdonar a todos'. Con la misma convicción, el laico Wenceslao, que fue acribillado en la puerta de su casa delante de su esposa y tres pequeñas hijas, y sufrió una agonía de varias horas, no sólo perdonó a sus asesinos, sino que pidió a su esposa e hijas que no guardaran odio", recuerdan.

Los obispos concluyen su mensaje con las palabras del entonces cardenal Bergoglio: "El recuerdo de Wenceslao, Carlos, Gabriel y el obispo Enrique no es una simple memoria encapsulada, es un desafío que hoy nos interpela a que miremos el camino de ellos, hombres que solamente miraron el Evangelio, hombres que recibieron el Evangelio y con libertad. Así nos quiere hoy la Patria, hombres y mujeres libres de prejuicios, libres de componendas, libres de ambiciones, libres de ideologías; hombres y mujeres de Evangelio, sólo el Evangelio, y, a lo más, podemos añadir un comentario, el que añadieron Carlos, Gabriel, Wenceslao y el obispo Enrique: el comentario de la propia vida".