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América
El padre Hugo Valdemar
El cardenal se encuentra muy tranquilo haciendo su vida normal, pero sigue consternado por la muerte del policía y la pena que sufre su familia

(Guillermo Gazanini, corresponsal en México).-El domingo 21 de octubre, la casa del cardenal arzobispo emérito, Norberto Rivera Carrera, fue blanco de una agresión. Tres sujetos pretendieron un asalto y el ataque derivó en el enfrentamiento a balazos de entre los delincuentes y los guardias responsables del resguardo del inmueble y de la persona del prelado.

En la refriega fue herido de muerte el policía bancario José Javier Hernández Nava; sin embargo, un sospechoso resultó lesionado y, gracias a las acciones de la policía, fue localizado en un hospital del Estado de México mientras era atendido de las lesiones. Pável, de 35 años, declaró que él y su banda estaban vigilando la casa del cardenal estudiando sus movimientos con el objeto de dar el golpe puesto que tenían la idea de que al interior del domicilio se resguardaban joyas, obras de arte y otras riquezas.

Sin embargo, después del ataque, sospechas circularon en medios de comunicación. Las desmedidas y temerarias aseveraciones periodísticas de un ataque directo, ajuste de cuentas y venganza para acabar con Rivera Carrera proliferaron, incluso afirmaron que el cardenal agredido estaría listo para abandonar el país por temor a que se consumara el ilícito frustrado de asesinato.

Uno de los clérigos que, de forma inmediata, estuvo muy cercano al cardenal y pendiente de las investigaciones fue el canónigo penitenciario Hugo Valdemar Romero, exdirector de la oficina de comunicación social. En la práctica fue el único con la altura en el arzobispado para enfrentar la crisis mediática y dar objetividad a la situación mientras, por otro lado, arreciaban los embates y acusaciones. En entrevista, el padre Romero Ascensión ofrece a nuestros lectores su punto de vista del caso y cómo la agresión tuvo un objetivo: el robo.

Rivera (c) y Valdemar (d), con policías


Padre Hugo, gracias por esta entrevista para nuestros lectores. Después de la agresión contra el cardenal Norberto Rivera mucho se especuló sobre los móviles. Se concluye que lo principal fue un intento de robo. ¿Qué opina de la actuación de la procuraduría y de las autoridades de seguridad pública?

Debemos reconocer que la actuación de la Secretaria de Seguridad Pública a cargo de Raymundo Collins, actuó desde el primer momento con eficacia, al punto que el mismo día del incidente dieron con el paradero del asesino del policía que perdió la vida en el cumplimiento de su deber y que ha sido el testigo clave para poder saber el móvil del acontecimiento, lo mismo podemos decir de la Procuraduría de Justicia, actuó con gran eficacia.

¿Son satisfactorias las conclusiones de las autoridades en torno al caso del cardenal Rivera Carrera?

Sí porque han sido apegadas a los hechos, ahora tenemos la certeza de que se trató del intento de un frustrado robo a mano armada.

¿Cómo ha tomado el cardenal Rivera Carrera esta situación?

El cardenal se encuentra muy tranquilo haciendo su vida normal, pero sigue consternado por la muerte del policía y la pena que sufre su familia.

Se habló, sin fundamento, de un atentado directo para terminar con la vida del arzobispo emérito. ¿Qué opina de estas presuntas posibilidades?

Fueron especulaciones fantasiosas que nunca se pudieron sustentar en los hechos, y que algunos periodistas poco éticos usaron para sembrar zozobra e incluso difamar al cardenal.

El cardenal Carlos Aguiar visitó al arzobispo emérito a su regreso de Roma, el pasado ¿Cómo fue la reunión? ¿Sabe si ambos prelados hablaron sobre el tema de la seguridad de los sacerdotes y de la Iglesia en la ciudad de México?

Fue un encuentro sumamente cordial en el que platicaron en privado por hora y media, el señor arzobispo Aguiar trajo los saludos del Papa y de muchos cardenales que participaron en el sínodo. Desconozco si trataron el tema de la seguridad de los sacerdotes.

Finalmente, usted escribió recientemente que México es el único país del mundo donde se ha atentado contra tres cardenales. En este sexenio, 26 sacerdotes han sido asesinados. ¿Qué podemos decir de esta situación? ¿La Iglesia es blanco del crimen?

En México, por desgracia, nadie está a salvo de la inseguridad que azota al país, yo diría que los trágicos acontecimientos que han sucedido con más de una veintena de sacerdotes se insertan en la violencia que sufre el país.

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