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América
La Ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich
Sabemos que las armas, en muchos casos a través de mercados ilegales llegan a los estratos más pobres con los resultados que están a la vista

(RD/AICA).- La Comunidad de Sant'Egidio expresó su repudio por las declaraciones vertidas por la Ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, en relación con la portación y uso de las armas, y pidió construir una "sociedad desarmada".

La organización católica consideró "con preocupación" que las afirmaciones de la funcionaria nacional "tiran por la borda los más genuinos intentos de construir una sociedad pacificada a través del diálogo y la justicia, donde la convivencia armónica no sea sólo meras declaraciones de intención".

La Comunidad Sant'Egidio afirmó que es "urgente trabajar para contrarrestar en nuestra sociedad la mentalidad de la defensa por arma propia y el linchamiento, que son formas disfrazadas de pena de muerte" y advirtió: "Sabemos que las armas, en muchos casos a través de mercados ilegales llegan a los estratos más pobres con los resultados que están a la vista".

"Confiamos que el sentido común prevalecerá sobre la violencia que implica el uso de las armas. Y es más, hacemos un llamado al completo desarme de la sociedad civil", concluyó el comunicado.

En una entrevista con medios cordobeses, Bullrich dijo que, si bien prefiere que los civiles no estén armados, "la Argentina es un país libre" y que los ciudadanos pueden hacer lo que quieran.

"Eso es un tema de las personas, el que quiere estar armado que ande armado, el que no quiere que no ande armado, la Argentina es un país libre", sostuvo la ministra al hablar de la portación de armas por parte de civiles.

 

Texto del comunicado

Como Comunidad de San Egidio repudiamos con fuerza las declaraciones vertidas por la Ministra de Seguridad en relación a la portación y uso de las armas. Consideramos con preocupación que las mismas tiran por la borda los más genuinos intentos de construir una sociedad pacificada a través del diálogo y la justicia, donde la convivencia armónica no sea sólo meras declaraciones de intención.

Cercanos al 30 de noviembre, día internacional de "Ciudades por la vida, ciudades contra la pena de muerte", (con iniciativas que promueven los municipios como recolección de firmas, testimonios de ex condenados a muerte, iluminación de monumentos representativos de la ciudad), hacemos votos porque se reviertan estos dichos y sobre todo se comprenda profunda y seriamente el nocivo alcance que tienen, habiendo sido expresados desde las más altas esferas del poder.

Precisamente el evento del 30 de noviembre se coloca en el marco de una mayor sensibilización de las sociedades de la inutilidad de cualquier tipo de violencia, hasta precisamente la pena capital, por la cual priman los principios del ojo por ojo, diente por diente y al final vida por vida.

El Papa Francisco, en esta perspectiva, no solo ha quitado del Catecismo de la Iglesia católica cualquier referencia a que la pena de muerte pueda ser aplicada ni siquiera en casos extremos, sino que ha condenado su aplicación como una deshumanización de la sociedad. Además en reiteradas oportunidades el mismo Pontífice ha condenado el tráfico de armas como una de las causas fundamentales del crecimiento de guerras y de conflictos.

Nos parece en este sentido urgente trabajar para contrarrestar en nuestra sociedad la mentalidad de la defensa por arma propia y el linchamiento, que son formas disfrazadas de pena de muerte: en efecto sabemos que las armas, en muchos casos a través de mercados ilegales llegan a los estratos más pobres con los resultados que están a la vista.

Confiamos que el sentido común prevalecerá sobre la violencia que implica el uso de las armas. Y es más, hacemos un llamado al completo desarme la sociedad civil.

La Ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich