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América
Ricardo Valenzuela, obispo de Caacupé
'El país y el pueblo están cansados de la injusticia, la corrupción, la impunidad y de aquellos que abusan del poder', señaló, en una intervención que fue respondida con aplausos del público

El obispo de Caacupé, Ricardo Valenzuela, pidió hoy perdón por los casos de abusos a menores en el seno de la Iglesia católica y mencionó a la corrupción política como uno de los flagelos de Paraguay, en la misa oficiada por la mayor festividad mariana del país y ante el presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez.

Abdo Benítez asistió a la ceremonia frente a la Basílica de Caacupé, unos 50 kilómetros de distancia de Asunción, acompañado por los ministros de su Gobierno, una presencia habitual, la de los mandatarios paraguayos, durante el día de la virgen de Caacupé, que reúne a miles de fieles.

"La vida de sacerdotes y religiosos no siempre corre por los cauces del Evangelio. Nos apartamos de ellos por nuestros errores y lo que es más grave por la comisión de delitos como los abusos de menores. Por ello, una vez más pedimos perdón, rogando que los delitos se denuncien ante la Justicia", dijo el religioso en su homilía, seguida por miles de feligreses.

"La Iglesia no es un lugar para delinquir", añadió Valenzuela.

En su homilía, el obispo hizo una denuncia de la "desvergonzada corrupción e impunidad" que invade la clase política de Paraguay y denunció prácticas perniciosas como el tráfico de influencias, los herramientas de presión o los altos salarios de políticos y funcionarios.

"El país y el pueblo están cansados de la injusticia, la corrupción, la impunidad y de aquellos que abusan del poder", señaló, en una intervención que fue respondida con aplausos del público.

Asimismo, Valenzuela se refirió al sistema judicial, que dijo está sometido a los políticos y con ello propiciando que la gente se tome la justicia por su mano.

"La ley no es igual para todos. Es sabido que los políticos tienen sometidos a jueces y fiscales mediante organismos manejados por ellos mismos. Estamos al borde de la justicia por manos propias", indicó.

La misa fue el acto principal de la festividad de la Virgen de Caacupé, que como cada 8 de diciembre reunió a miles de personas de todo Paraguay, país de mayoría católica.

La masiva peregrinación dio comienzo desde la víspera, si bien desde semanas atrás miles de personas participaron de los novenarios en la Basílica Menor, elevada a esa condición por el papa Francisco, durante su visita en 2015 al hasta entonces santuario de Caacupé.

La peregrinación por la virgen de Caacupé es una de las celebraciones marianas más grandes de América Latina.

RD/Agencias