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América
Presidente y Secretario de la Conferencia Episcopal mexicana, Rogelio Cabrera y Alfonso Miranda
La primera condición para afrontar esto es escuchar. El obispo que no escuche a la víctima ya le dio un golpe demasiado fuerte, estamos en esta toma de consciencia de que es un deber ineludible escuchar con serenidad y con calma a la víctima

(Guillermo Gazanini, corresponsal en México).- Ante medios de comunicación, el arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera, acompañado del obispo auxiliar de esa misma arquidiócesis y secretario general del organismo de obipos, Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, dio a conocer el tradicional mensaje por el año nuevo 2019.

En el texto, los obispos reconocen que el 2019 "nace entre los mexicanos un sentido de superación, fraternidad, de esfuerzo y mejora en la construcción de nuestras metas y proyectos"; sin embargo, advierten que la inseguridad y violencia crecen de manera desmedida y los mexicanos deben soportar adversidades entre las que se encuentran "las pocas oportunidades de trabajo y educación, la alta inseguridad que seguimos sufriendo".

Los obispos coinciden en señalar que el nuevo gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador otorga "incertidumbres y esperanzas"; no obstante, no pasan desapercibidas las lamentables condiciones de sectores sociales que sufren precarias condiciones y que no han desaparecido del escenario a pesar de que algunos hayan afirmado que la crisis de los migrantes se resolvió en tan sólo cinco días; por el contrario, la Iglesia de México califica de "estremecedor" el grito de "nuestro hermanos migrantes", situación que se vuelve más grave ante los amagos de Estados Unidos para impedir el paso a migrantes estacionados en la frontera sur con México además de las nuevas arremetidas del presidente norteamericano sobre la construcción del muro entre los dos países.

Para los obispos, no se puede "pasar de largo el sufrimiento de quien busca mejores condiciones de vida, al cruzar la frontera para trabajar y contribuir al bien común, no sólo de sus familias sino del país hermano que los recibe".

 

 

De igual modo, la prevención de los abusos sexuales y la protección del menor para hacer de la Iglesia un lugar seguro. Ya los obispos tienen en cuenta la próxima reunión en febrero donde los presidentes de las conferencias episcopales del mundo se reunirán con el Papa a fin de proponer y echar medios y acciones que acaben con los abusos de menores. Los obispos han "con alegría, la invitación que el Santo Padre Francisco ha hecho a los presidentes de las conferencias episcopales del mundo, a un encuentro en Roma, en el mes de febrero, para trata este asunto con carácter prioritario, y al que nos estamos preparando para llevar el trabajo que ya hemos estado realizando en México. De igual forma, vamos con el corazón y los oídos abiertos, muy dispuestos a compartir y recibir aportaciones".

Finalmente, la Conferencia del Episcopado Mexicano reconoce que, ante estas dificultades, los mexicanos reclaman una "Iglesia cercana y de acompañamiento" por lo que comprometen a aportar todos sus recursos, para el bien común, con sus enseñanzas, su pastoral y su doctrina, abriendo espacios para el encuentro, el diálogo y la construcción de paz.

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Texto completo del mensaje de los obispos mexicanos

Ciudad de México a 8 de enero de 2019.

Agradecemos a los medios de comunicación que nos han acompañado, que han colaborado y ayudado en la difusión de la información, que el Señor siga bendiciendo su arduo trabajo.

Con el arranque de este año 2019, nace entre los mexicanos un sentido de superación, fraternidad, de esfuerzo y mejora en la construcción de nuestras metas y proyectos. Los Obispos mexicanos los encomendados a Dios Padre y queremos refrendar nuestro compromiso de seguir construyendo la Casa Común.

Nuestro país constantemente tiene que afrontar diferentes pruebas y adversidades, las pocas oportunidades de trabajo y educación, la alta inseguridad que seguimos sufriendo, y la llegada de un nuevo gobierno, con lo que tiene de incertidumbres y esperanzas. Ante ese panorama, vemos con inquietud que nuestro pueblo reclama una Iglesia cercana y de acompañamiento.

1. En la pasada Solemnidad de la Ascensión del Señor, se presentó con gran entusiasmo el Proyecto Global de Pastoral 2031-2033. Con alegría y gratitud contemplamos su buena aceptación en los diferentes ámbitos de la Iglesia, y estamos en la ruta de su conocimiento, reflexión y aplicación.

2. La realidad de inseguridad y violencia que crece desmedidamente obligando a nuestro pueblo a vivir con miedo, con dolor e incertidumbre. La Iglesia que peregrina en México está comprometida en aportar todos sus recursos, para el bien común, con sus enseñanzas, su pastoral y su doctrina, abriendo espacios para el encuentro, el diálogo y la construcción de paz.

Es nuestro deber, en el anuncio del Evangelio, mantener en marcha vigoroza el Plan de Construcción de Paz de la Iglesia, que sin duda, y en colaboración con la sociedad civil, gobierno y múltiples organizaciones, nos permitirá avanzar en la superación de la violencia y la consolidación de la paz.

3. El 15 de noviembre del año pasado durante la CVI Asamblea Plenaria, se aprobó el Equipo Nacional para la Protección de Menor, con el objetivo de prevenir el abuso sexual en el clero diocesano y en toda la Iglesia, y ofrecer una correcta actuación, civil y canónica, en caso de que este lamentable hecho se realice. Sumada a esta acción recibimos con alegría, la invitación que el Santo Padre Francisco ha hecho a los presidentes de las conferencias episcopales del mundo, a un encuentro en Roma, en el mes de febrero, para trata este asunto con carácter prioritario, y al que nos estamos preparando para llevar el trabajo que ya hemos estado realizando en México. De igual forma, vamos con el corazón y los oídos abiertos, muy dispuestos a compartir y recibir aportaciones.

4. Hoy más que nunca nos inquieta el grito estremecedor de nuestros hermanos migrantes. En fidelidad a la fe en Jesucristo, no puede pasar de largo el sufrimiento de quien busca mejores condiciones de vida, al cruzar la frontera para trabajar y contribuir al bien común, no sólo de sus familias sino del país hermano que los recibe.

5. Como nos recuerda el documento Laudato Sí, el cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Nuestro país debe ser pionera en el cuidado de nuestra Casa Común.

Mons. Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Monterrey
Presidente de la CEM

Mons. Alfonso Miranda Guardiola
Obispo Auxiliar de Monterrey
Secretario General de la CEM