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América
Wuerl (d), junto a McCarrick, en una misa en el Vaticano CNS
Ciolek pidió que su identidad se mantuviera en el anonimato, y "nunca denunció ninguna conducta específicamente sexual con McCarrick

(Cameron Doody).- El cardenal Donald Wuerl recibió en 2004 una denuncia de abusos contra el ex-cardenal Theodore McCarrick, y la puso en conocimiento del entonces nuncio en los Estados Unidos, Gabriel Montalvo Higuera, pero ni Montalvo ni Roma tomaron ninguna medida al respeto. Es lo que ha confirmado un portavoz de la archidiócesis de Washington después de que trascendiera que el cardenal Wuerl se enteró de la mala conducta de McCarrick durante su etapa como obispo de Pittsburgh.

"Hasta donde sepamos, la nunciatura nunca actuó respecto a ello, pero no tenemos más información", ha confirmado el portavoz de la archidiócesis de la capital estadounidense, Ed McFadden, a la CNA. McFadden hablaba tras la confirmación de que el excura Robert Ciolek denunció en noviembre de 2004 a la diócesis de Pittsburgh sus abusos a manos tanto de McCarrick como de otro sacerdote.

La revelación de Ciolek pone en entredicho la versión de los abusos de McCarrick que ha venido manteniendo Wuerl, el aún administrado apostólico en Washington, quien desde que soltó el escándalo del ya ex-cardenal el año pasado siempre ha defendido que nunca recibió ninguna denuncia contra él durante su etapa como arzobispo de Washington.

Pero la nueva información también pone en duda el papel del nuncio Montalvo y la gestión que se hizo de la denuncia en el Vaticano en el último año de vida del ya muy enfermo Papa Juan Pablo II, si es que le llegara.

En un comunicado, la diócesis de Pittsburgh también ha afirmado que en el momento en el que hizo su denuncia, Ciolek pidió que su identidad se mantuviera en el anonimato, petición que solo cambió en noviembre de 2018 cuando autorizó a la diócesis a hablar de ello con los medios. McFadden, portavoz de la archidiócesis de Washington, también ha declarado que Ciolek "nunca denunció ninguna conducta específicamente sexual con McCarrick", si bien es cierto que el portavoz dejó entrever que la denuncia tuvo que ver con el comportamiento del ex-cardenal en su casa de playa, donde el prelado compartía camas con seminaristas e intercambió masajes con ellos.

La tesis de que la falta de medidas disciplinares contra McCarrick en 2004 es culpa de Montalvo o del Vaticano y no Wuerl gana cierta credibilidad cuando se recuerda la denuncia del cura Boniface Ramsey, quien declaró el año pasado que había puesto en conocimiento del nuncio tan pronto como 2000 los rumores de la mala conducta de McCarrick con seminaristas.

Montalvo sí habría reenviado a Roma la denuncia de Ramsey -de acuerdo con una carta de 2006 firmada por el entonces Sustituto de la Secretaría de Estado, Leonardo Sandri- pero lejos de imponerle sanciones contra McCarrick Juan Pablo II o luego Benedicto XVI solo le habrían impuesto "provisiones", "condiciones" o "restricciones", tal y como admitió el ex-nuncio en EEUU, Carlo Maria Viganò.