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América
Retiro de los obispos estadounidenses USCCB
El Papa Francisco tuvo razón en convocarnos a este retiro, y demuestra que le importan mucho nuestro ministerio y la Iglesia en este país

(Cameron Doody).- "Claro, intensamente rellenado con el Espíritu Santo, y todo por el Reino de Dios". Un "verdadero instrumento del Señor". "Poderoso y motivador". Son algunos de las reacciones de obispos de los Estados Unidos al retiro en el que participaron en el seminario de Chicago, convocado tras las revelaciones sobre los abusos del clero que siguen azotando a la Iglesia del país.

Si bien no ha habido ningún comunicado oficial publicado tras la conclusión de la semana del retiro el pasado día 8, algunos prelados del país norteamericano sí han hablado de él en redes sociales y tribunas en publicaciones diocesanas, tal y como informa el CNS. Y aunque la temática de los ejercicios dirigidos por el predicador de la Casa Papal Raniero Cantalamessa -texto completo aquí, en inglés- fue precisamente "la misión de los apóstoles y de sus sucesores" y no la crisis de la pederastia en sí, las reacciones de los prelados tienen un hilo común: el de un agradecimiento al Papa por haber convocado el retiro en este momento concreto.

Uno de los prelados que hablaron del retiro en las redes fue el de Erie (Pensilvania), Lawrence Persico, quien agradeció a Cantalamessa su enfoque en la necesidad de ser pastores ante todo, punto de partida para Persico para poder "ofrecer curación" a las víctimas. "Lo estoy tomando muy en serio pero me siento optimista", tuiteó Persico.

El auxiliar de Boston, Mark O'Connell, tuiteó que el retiro fue una "bendecida experiencia" en la que "el Espíritu Santo estuvo muy presente" y en la que estuvo "bastante conmovido".

Otro prelado que reflexionó en internet sobre el retiro fue el obispo de Bridgeport (Connecticut), Frank Caggiano, que escribió en su blog sobre cómo los prelados abordaron la necesidad de arrancar de raíz el apego al dinero, posesiones materiales, honor o poder en favor del cultivo de un "verdadero espíritu de sencillez".

 


Por su parte, el arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, escribió en el periódico diocesano que el retiro fue ocasión para que los prelados se centraran "en la vocación y responsabilidad de los obispos en este momento en la Iglesia". "Hay un espíritu colegial y un compromiso firme para abordar las causas de la crisis de abusos al que nos enfrentamos y para continuar el trabajo de renovación de la Iglesia", añadió el también vicepresidente del episcopado.

El anfitrión del retiro, el cardenal Blase Cupich, afirmó en el periódico de la archidiócesis de Chicago que los obispos abandonaron la reunión "con una renovada voluntad de guiarnos por el espíritu de Cristo en vez de por nuestros propios esfuerzos", manteniendo siempre las "prioridades correctas".

"Otra bendición de nuestros días juntos fue que nos acercó más unos a otros y al Santo Padre", continuó Cupich, añadiendo que otro obispo le dijo que "el Papa Francisco tuvo razón en convocarnos a este retiro, y demuestra que le importan mucho nuestro ministerio y la Iglesia en este país".

"No tengo ninguna duda de que de la misma forma en la que la Iglesia primitiva se apoyó en el ministerio único de Pedro como para afrontar los retos de aquel momento, nosotros también sacaremos fuerza y visión de nuestra unidad con su sucesor", concluyó el arzobispo de Chicago.