• Director: José Manuel Vidal
América
Juan Guaidó, con los obispos venezolanos Agencias
Cáritas Venezuela ha denunciado que cada vez más niños sufren desnutrición en el país, a consecuencia de la prolongada crisis económica y política que vive el país

(J. B./Agencias).- La Santa Sede reclama una solución "justa y pacífica" a la crisis venezolana, "evitando un derramamiento de sangre", tras el encuentro del 'número 3' del Vaticano, Edgar Peña Parra, con una delegación del autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó.

En una declaración a los medios, el portavoz interino de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, expresó la "profunda preocupación" del Vaticano por la crisis en el país, y abogó por que "se encuentre urgentemente una solución justa y pacífica para poder superar la crisis, en el respeto de los derechos humanos y buscando el bien de todos los habitantes del país, evitando un derramamiento de sangre".

"Ha sido reiterada la cercanía del Santo Padre y de la Santa Sede al pueblo venezolano, principalmente a aquellos que sufren", concluyó Gisotti. La delegación, que esta tarde fue recibida por Mateo Salvini, está formada por Francisco Sucre, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Asamblea Nacional (cuyo presidente es Guaidó), Rodrigo Diamanti, su representante en Europa para la Ayuda Humanitaria, el diputado Gabriel Gallo y el ex alcalde de Caracas Antonio Ledezma.

 

 

 

 

 

La delegación venezolana ha sido enviada a Roma para tratar de lograr el reconocimiento de Italia, uno de los pocos países de la Unión Europea que no ha reconocido a Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Entretanto, Cáritas Venezuela ha denunciado que cada vez más niños sufren desnutrición en el país, a consecuencia de la prolongada crisis económica y política que vive el país. Así, la nutricionista y representante de Caritas Venezuela, Susana Raffalli, denuncia las graves consecuencias que esta crisis humanitaria genera en los más indefensos de la sociedad, quienes constituyen las futuras generaciones del pueblo venezolano.

Según el informe trimestral de Cáritas de agosto de 2017, el 15,5% de los niños evaluados presentaban síntomas de emaciación (comparado con el 11,1% en el trimestre anterior), y un 20% adicional de niños en riesgo de desnutrición.

"Desde hace tiempo estamos llevando a cabo una medición sistemática de la nutrición de los menores de cinco años que nos ha permitido ver cómo el panorama ha ido empeorando. Se trata de una crisis desnutricional que ya podemos calificar de humanitaria porque se registran con rigor graves daños en la salud de las personas y pérdidas de vidas humanas", argumenta Raffali.

 

 


 

 

Finalmente, el vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carriquiry, ha escrito un artículo en Vatican News en el que insiste en que la Iglesia ha de estar "dispuesta a facilitar todo diálogo o negociación, incluso una mediación, si las condiciones la hacen razonable, realista y con posibilidades de resultados benéficos", incluso, como es el caso, "cuando los precedentes planteen muy serias dudas acerca de la credibilidad de la solicitud llegada por carta al Santo Padre".

Así, Carriquiry recuerda cómo en 2016 Francisco ya se ofreció a facilitar el diálogo en Venezuela, encontrándose "con la resistencia del régimen de Maduro y con la realidad de una oposición dividida y confusa. ¡Cómo no recordar incluso los insultos pronunciados por voceros del régimen de Maduro en respuesta a la carta en la que el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, planteaba algunas condiciones necesarias para aquel diálogo!".

"Que la solicitud de una mediación sea el manotón de ahogado de un régimen que se siente acorralado, aislado interior y exteriormente, con el propósito de ganar tiempo y respiro, pero que no esté realmente movida por un sincero propósito de ayudar a sacar el país del pantano en el que ha sido sumido, es una hipótesis que no puede no tenerse  muy presente", subraya el experto, quien subraya que, en la actualidad, la oposición "ya no está dividida, sino que habla con una sola voz a través del liderazgo de Guaidó".

Un Guaidó que no pidió la mediación consensuada, necesaria para la intervención papal, sino que instó a Francisco a colaborar para "el fin de la usurpación del poder".

"No queda más que auspiciar y rezar que la actual situación dé lugar efectivamente a un proceso de transición, si fuera posible por un gobierno de unidad nacional que contara con la credibilidad y el consenso popular para abrir caminos de esperanza, pacificación y reconstrucción en ese país 'bolivariano', atendiendo ante todo las penurias padecidas desde hace muchas décadas por vastos sectores del pueblo venezolano que siguen sufriendo la exclusión y condiciones indignas de vida", concluye Carriquiry.