Religión
La soledad en la cárcel. EP

Una nueva arbitrariedad del régimen (Venezolanos desesperanzados comienzan a entender que Maduro saldrá dentro de "varios años").

Las autoridades del Centro Penitenciario de Occidente, en el estado venezolano de Táchira, impidieron el ingreso al obispo de San Cristóbal, Mario Moronta, quien tenía previsto celebrar con reclusos la Misa del Jueves Santo y el tradicional lavatorio de pies.

Según dijo la diócesis de San Cristóbal, al obispo le informaron en la puerta de la cárcel que eran "órdenes superiores".

En un comunicado, el obispo indicó que cada año celebra el Jueves Santo en dicho centro penitenciario con el fin de "compartir con los privados de libertad el mandamiento nuevo del amor y la institución de la Eucaristía".

Sin embargo, sostuvo que esa mañana, cuando llegó al centro cerca de las 8:00 a.m. (hora local), el capellán lo aguardaba para decirle con preocupación que "no permitían que entrara y celebrara".

"A pesar de que todo estaba preparado, le indique que no se preocupe y que celebrara él transmitiéndoles a los privados de libertad mi saludo y bendición", añadió.

Moronta resaltó que "en la Constitución además de los derechos fundamentales que brotan de la dignidad humana, se declara la libertad de culto si conlleva el recto desarrollo del ministerio sacerdotal". "Ni se trata de un acto cualquiera ni mucho menos de tipo político", argumentó.

Por otro lado, aseguró que en "una auténtica democracia, con libertad y justicia" no sucedería la prohibición de una ceremonia, que, en el caso de los privados de libertad, significa "una manifestación de la opción preferencial por los pobres".

Finalmente, el obispo aseguró que rezará "por quienes tomaron esa decisión, pidiéndole al Sumo y Eterno Sacerdote toque sus corazones y le dé la gracia y luz que tanto necesitan", y que seguirá en "comunión de servicio eclesial con el Pueblo de Dios".