Religión
El nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag y el obispo Silvio Báez. EP

Una orden polémica (El obispo Silvio Báez se despide ante miles de fieles nicaragüenses antes de ir al Vaticano).

El nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag, afirmó que no ha tenido nada que ver con la decisión del papa Francisco de trasladar a Roma al influyente obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en medio de la crisis que vive este país centroamericano desde hace un año.

"No, no", respondió el representante del Vaticano en Nicaragua, al ser consultado al respecto por los periodistas en Managua.

Explicó que el papa Francisco tiene informaciones acerca de los obispos no solo de la Nunciatura Apostólica, sino también del cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes, de los demás obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y de los obispos de América Central.

"Es una decisión personal (del pontífice argentino) que yo desconozco razones", sostuvo.

Báez, un férreo crítico del régimen de Daniel Ortega, partió este martes 23 de abril de 2019 hacia el Vaticano para cumplir con el llamamaiento del papa Francisco, a quien, aseveró, dará su versión sobre la peor crisis sociopolítica de Nicaragua en décadas.

"Llevo a mi pueblo en el corazón, me duele irme, pero como hombre de Iglesia, y como hombre de fe, quiero seguir los caminos de Dios a través de la mediación del papa Francisco", dijo el obispo auxiliar de Managua en el aeropuerto, mientras una filarmónica tocaba el tema "Amigo", del cantante brasileño Roberto Carlos.

Báez, cuya presencia en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino acaparó la atención de los viajeros, afirmó que expondrá al pontífice su punto de vista sobre la crisis que ha dejado cientos de muertos y decenas de miles de exiliados.

El traslado hacia el Vaticano del obispo nicaragüense, quien recientemente confirmó que fue objeto de un plan para asesinarlo, ha sido interpretado por la oposición como un "exilio forzado".

En su misión de diez años en Nicaragua, Báez pasó de ser un desconocido a uno de los personajes más influyentes, tanto por sus críticas a Ortega como por arriesgar su vida en 2018 para salvar la de cientos de personas que lo llamaban a interceder ante la Policía para evitar ataques armados contra los manifestantes.